Intero Biosystems desarrolla organoides intestinales humanos para que farmacéuticas y otras empresas estudien compuestos en tejido cultivado en laboratorio. La startup ya vende su modelo GastroScreen, pero reconoce que todavía trabaja para demostrar si puede predecir respuestas humanas con mayor precisión que alternativas existentes.
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- GastroScreen contiene varios tipos de células y tejidos intestinales; cada organoide mide cerca de un milímetro y se envía en grupos de aproximadamente 100.
- Intero, fundada en 2024, reportó siete empleados, menos de 10 clientes y más de USD $400.000 en ingresos entre el cuarto trimestre de 2025 y el tercer trimestre de 2026.
- La empresa está validando su modelo en tres etapas y quiere automatizar su producción antes de explorar la medicina personalizada.
🧬 Intero desarrolla mini intestinos humanos para probar fármacos
Su modelo GastroScreen se vende a empresas para estudiar seguridad y enfermedades.
La startup aún valida si predice respuestas humanas mejor que los modelos existentes.
Puede producir miles de organoides por… pic.twitter.com/gOGBRDXbOD
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 14, 2026
Una startup de Denver quiere que el desarrollo de medicamentos incorpore modelos de intestino humano cultivados en laboratorio, en lugar de depender exclusivamente de pruebas con animales o capas simples de células. Intero Biosystems vende organoides intestinales a empresas farmacéuticas, biotecnológicas, alimentarias y químicas para que evalúen cómo reaccionaría ese tejido ante medicamentos y otros compuestos.
La empresa surgió de la Universidad de Michigan y su producto principal, GastroScreen, busca reproducir varios componentes del intestino humano dentro de estructuras microscópicas. Sus fundadores sostienen que un modelo con distintos tipos celulares puede ofrecer información más pertinente para la biología humana, aunque Intero todavía reúne evidencia para establecer cuánto puede anticipar las respuestas de pacientes, detalla TechCrunch.
Un modelo intestinal cultivado en laboratorio
El desarrollo de medicamentos ha recurrido durante décadas a modelos animales, pero las diferencias entre especies limitan la capacidad de trasladar algunos resultados a las personas. Además, muchos fármacos no superan las etapas clínicas, un problema que impulsa a investigadores y compañías a buscar herramientas que reflejen mejor la biología humana y complementen las pruebas existentes.
Los organoides son tejidos cultivados que imitan aspectos de órganos reales y permiten observar cómo responden a sustancias en condiciones de laboratorio. En el caso de GastroScreen, Intero afirma que el modelo contiene múltiples tipos de células y tejidos presentes en el intestino humano, en contraste con sistemas más sencillos que reproducen solo una parte de ese órgano.
Madeline Eiken, cofundadora y directora de tecnología de Intero, planteó que ni los ratones ni las capas planas de células representan por sí solos el organismo humano. Su argumento apunta a una limitación conocida del desarrollo farmacéutico: un compuesto puede mostrar señales favorables en un modelo experimental y aun así comportarse de otra manera cuando se prueba en personas.
Cada organoide de GastroScreen mide alrededor de un milímetro de diámetro y la startup envía aproximadamente 100 unidades en un tubo. Según Charlie Childs, cofundador y director ejecutivo, los clientes pueden utilizar los tejidos como modelos intestinales sanos o inducir condiciones similares a enfermedades para estudiar la respuesta a distintos compuestos.
Venta de tejidos, insumos y estudios a medida
Intero no limita su oferta al envío de organoides: también vende los materiales que los clientes necesitan para cultivarlos y realizar experimentos. Entre esos insumos figuran mezclas de nutrientes para alimentar las células y productos químicos utilizados durante las pruebas, una propuesta que permite a los laboratorios trabajar con el modelo en sus propias instalaciones.
La compañía también ejecuta estudios para sus clientes, desde el diseño de experimentos personalizados hasta las pruebas de laboratorio y la entrega de los datos. Buena parte de esa labor se centra en seguridad farmacológica e investigación de enfermedades, dos usos que permiten explorar posibles efectos del tejido sin presentar el resultado como una prueba definitiva en pacientes.
Un cliente, por ejemplo, puede exponer los organoides a un candidato a fármaco para investigar si podría dañar el intestino. También puede emplear tejidos que modelen una afección intestinal y observar cómo responden ante un compuesto, lo que ayuda a ordenar preguntas experimentales antes de avanzar a otras fases de investigación.
Fundada en 2024, Intero tenía siete empleados y algo menos de 10 clientes al momento de la entrevista publicada por TechCrunch. Childs indicó que la empresa generó más de USD $400.000 en ingresos entre el cuarto trimestre de 2025 y el tercer trimestre de 2026, después de captar una ronda presemilla de USD $2.300.000 el año anterior.
Regulación y validación: el reto de demostrar su utilidad
El interés por alternativas a los ensayos con animales también responde a cambios regulatorios en Estados Unidos. En abril de 2025, la Administración de Alimentos y Medicamentos de ese país presentó planes para reducir su dependencia de esas pruebas y mencionó entre las posibles alternativas los organoides, los órganos en chip y los modelos computacionales basados en inteligencia artificial.
En marzo de 2026, la FDA publicó un borrador de directriz sobre consideraciones generales para el uso de nuevas metodologías de enfoque, conocidas como NAMs, en el desarrollo de medicamentos. El documento propone un marco para validar estas herramientas, pero no avala un método específico: su posible aceptación depende del procedimiento, el uso previsto y los datos que aporte cada desarrollador.
Eiken dijo que los cambios legislativos que permiten emplear métodos sin animales en algunos casos han animado a compañías farmacéuticas a explorar tecnologías como los organoides. También señaló que algunas empresas que antes mostraban reticencia ahora buscan llevar estos modelos a sus propios laboratorios, aunque ese interés comercial no demuestra por sí mismo que el sistema vaya a sustituir pruebas establecidas.
Intero reconoce que todavía trabaja para comprobar si GastroScreen predice las respuestas humanas mejor que los modelos animales o celulares disponibles. Childs explicó que la empresa se encuentra en la segunda fase de un proceso de validación de tres etapas: primero comprobó la presencia de tejidos intestinales clave y ahora ensaya fármacos cuyos efectos en humanos ya están documentados.
Escalar la producción y construir una base de evidencia
De acuerdo con Childs, GastroScreen ha mostrado respuestas esperadas ante medicamentos que reducen la inflamación intestinal y compuestos conocidos por dañar ese órgano. Ese resultado forma parte del trabajo de validación descrito por la empresa, pero todavía no equivale a una comparación concluyente con datos clínicos ni establece una precisión superior a la de los modelos existentes.
La tercera etapa prevista consiste en comparar directamente los resultados del organoide con datos animales y clínicos que ya poseen compañías farmacéuticas. Childs indicó que esos estudios están en marcha con varias empresas y abarcan tanto compuestos existentes como nuevos candidatos a medicamentos, aunque no detalló resultados finales de esa comparación.
Intero no usa inteligencia artificial para construir sus organoides, pero Childs ve una posibilidad distinta: emplearlos para producir datos biológicos que puedan servir a modelos de IA. La empresa planea licenciar esos conjuntos de datos a compañías farmacéuticas y de inteligencia artificial, una línea futura que dependerá de la información que logre generar y documentar.
En el corto plazo, la prioridad es aumentar la producción: hoy Intero puede fabricar unos pocos miles de organoides a la vez y trabaja en automatizar el proceso para alcanzar cientos de miles por lote. A más largo plazo, aspira a crear tejidos a partir de células de pacientes para probar posibles tratamientos antes de administrarlos, y Childs describió como meta ambiciosa la creación de un intestino artificial.
Intero presenta su propuesta en TechCrunch Disrupt, que se celebra del 13 al 15 de octubre en el centro de San Francisco, donde es una de las 20 startups que compiten por el título de Startup Battlefield. El desafío central para la compañía va más allá de fabricar organoides a mayor escala: debe demostrar, mediante comparaciones rigurosas, qué decisiones de investigación puede mejorar su modelo y en qué casos aporta información útil.
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