QuantWare, firma neerlandesa de hardware cuántico, cerró una ronda Serie B por USD $178 millones con apoyo de Intel Capital, In-Q-Tel y otros inversionistas. La empresa quiere usar el capital para ampliar su arquitectura VIO-40K y construir KiloFab, una instalación de fabricación destinada a multiplicar por 20 su capacidad productiva.
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- QuantWare anunció una Serie B por USD $178 millones para escalar su tecnología de procesadores cuánticos.
- La empresa apuesta por VIO-40K, una arquitectura 3D con la que aspira a habilitar chips superconductores de 10.000 qubits para 2028.
- Los fondos también financiarán KiloFab en Países Bajos, una planta con la que busca reforzar la cadena de suministro cuántica europea.
QuantWare, empresa neerlandesa de hardware cuántico surgida de QuTech y de la Universidad Tecnológica de Delft, anunció una ronda Serie B por USD $178 millones, equivalente a EUR €152 millones.
Entre los nuevos inversionistas figuran Intel Capital, In-Q-Tel y ETF Partners, junto con accionistas ya presentes como FORWARD.one, Invest-NL Deep Tech Fund, InnovationQuarter Capital, Ground State Ventures y Graduate Ventures.
La operación se ubica entre las mayores rondas privadas del sector cuántico hasta la fecha. El anuncio refuerza la idea de que Europa intenta construir una base industrial propia en computación cuántica, un terreno donde ha destacado en investigación académica, pero donde aún busca convertir ciencia en producción a gran escala.
La computación cuántica promete resolver ciertos problemas complejos que hoy quedan fuera del alcance práctico de los sistemas clásicos. Sin embargo, el gran obstáculo no ha sido solo demostrar avances en laboratorio, sino fabricar hardware confiable, repetible y escalable.
Ese es precisamente el espacio que QuantWare quiere ocupar. En vez de presentarse únicamente como desarrollador de una computadora cuántica completa, la firma busca posicionarse como proveedor clave de unidades de procesamiento cuántico y de arquitectura para un ecosistema más amplio.
Una apuesta por escalar más allá del cuello de botella de los qubits
Uno de los problemas más persistentes de la industria ha sido superar procesadores de alrededor de 100 qubits, los bits cuánticos que sirven de unidad básica de información. Según la información reportada por Global Venturing, incluso la hoja de ruta cuántica de IBM contempla llegar a un procesador de 120 qubits para 2028.
QuantWare sostiene que su arquitectura propietaria VIO puede atacar ese cuello de botella. En diciembre pasado presentó VIO-40K, una arquitectura 3D diseñada para permitir procesadores superconductores de 10.000 qubits para 2028, una escala cercana a 100 veces el estado del arte actual mencionado en la cobertura.
Aunque ese objetivo sigue siendo aspiracional, la relevancia del anuncio está en el cambio de enfoque de la industria. Cada vez pesa más la ingeniería del sistema, el empaquetado, el enrutamiento y la manufactura, por encima de la sola mejora del qubit como componente aislado.
Kike Miralles, de Intel Capital, resumió esa visión al señalar que, en computación cuántica superconductora, la escala está cada vez más limitada por el enrutamiento, el empaquetado y la capacidad de fabricación, no solo por el diseño del qubit. Añadió que QuantWare reconoció ese problema temprano y desarrolló VIO para abordarlo.
Matt Rijlaarsdam, CEO y cofundador de QuantWare, sostuvo que la promesa de la computación cuántica solo podrá materializarse cuando la tecnología pueda fabricarse y desplegarse a escala. A su juicio, la empresa está construyendo tanto la tecnología como la capacidad productiva necesarias para responder a la demanda global.
KiloFab y el giro hacia la fabricación industrial
El nuevo capital se destinará a ampliar el desarrollo de la arquitectura VIO y la producción industrial de los procesadores de la empresa. Una parte central de ese plan es KiloFab, una instalación de fabricación cuántica en Países Bajos pensada para aumentar de forma significativa la capacidad de producción.
QuantWare afirma que KiloFab elevará esa capacidad en 20 veces. Más allá de la cifra, el proyecto revela una lectura clara del momento que vive el sector: la ventaja competitiva ya no dependerá únicamente de una idea brillante en laboratorio, sino de la capacidad de fabricar sistemas avanzados con consistencia y a escala.
Ese punto también tiene implicaciones geopolíticas e industriales. Europa ha invertido miles de millones en programas como Quantum Flagship de la Unión Europea y en esquemas nacionales de apoyo en Países Bajos, Alemania y Francia, pero aún enfrenta el desafío de retener propiedad intelectual, atraer capital internacional y construir cadenas de suministro propias.
Rijlaarsdam afirmó que la decisión de construir la instalación en Países Bajos fue significativa para inversionistas europeos y neerlandeses, incluidos Invest-NL Deep Tech Fund e InnovationQuarter Capital. Según el ejecutivo, la ronda demuestra que también existe respaldo para construir una gran empresa tecnológica desde territorio neerlandés.
Robin van Boxsel, de FORWARD.one, señaló que crear una empresa global de hardware de cómputo exige una ambición enorme. En su opinión, la tecnología VIO le da a QuantWare una pieza clave para aspirar a liderar una industria cuántica de alto crecimiento.
De spin-off académico a proveedor del ecosistema cuántico
QuantWare nació del ecosistema de Delft, en torno a QuTech. Rijlaarsdam explicó que ese origen dio a la empresa una ventaja temprana para comprender y atacar los problemas de escalado, mientras que el cofundador Alessandro Bruno dirigía la fabricación de chips cuánticos en el laboratorio.
El ejecutivo recordó que hace unos diez años ya estaban fabricando algunos de los procesadores cuánticos más grandes del mundo, del orden de 50 qubits. A partir de ese umbral, dijo, empezaban a aparecer diversos cuellos de botella de escalado, el mismo punto donde la industria ha permanecido atascada durante años.
La respuesta técnica de QuantWare fue construir módulos con qubits en su interior que pudieran unirse para crear procesadores muy grandes y densos. La empresa se enfoca en qubits superconductores, en lugar de alternativas como iones atrapados, fotónica o qubits de espín en semiconductores.
De acuerdo con Rijlaarsdam, esa elección se debe a que los qubits superconductores son los más potentes en capacidad de cómputo. Aun así, afirmó que la arquitectura está abierta a utilizarse con cualquier tipo de qubit superconductor, lo que amplía su atractivo para actores externos.
Ese planteamiento también se refleja en su modelo de negocio. QuantWare no busca limitarse a desarrollar una pila completa cerrada, sino ofrecer una arquitectura cuántica abierta para que terceros integren sus propios diseños de qubits o incluso fabriquen sus propios chips.
Según la empresa, ya ha realizado envíos a más de 50 clientes en 20 países, entre ellos institutos de investigación y grupos tecnológicos. Ese dato sugiere que la firma ya no opera solo como proyecto experimental, sino como proveedor comercial con presencia internacional.
Intel, In-Q-Tel y el interés estratégico por la cadena de suministro
La participación de Intel Capital encaja con un compromiso de largo plazo de Intel con tecnologías cuánticas. Aunque su perfil ha sido menos visible que el de algunos competidores, la compañía estadounidense ha respaldado durante la última década a varias firmas de hardware cuántico y tecnologías habilitadoras, además de mantener investigación interna en control criogénico y arquitecturas de qubits.
Rijlaarsdam valoró especialmente la entrada de inversionistas corporativos como Intel. Dijo que este tipo de socios entiende la visión de construir una posición importante dentro de la cadena de valor de la computación cuántica, siempre que se cuente con la tecnología adecuada.
In-Q-Tel también ve a QuantWare como una pieza potencialmente decisiva en el sector. J.D. Englehart afirmó que la empresa está en posición de desempeñar un papel clave en la configuración de la cadena de suministro cuántica global, una idea que gana fuerza conforme el mercado adopta estructuras más parecidas a las de la industria de semiconductores.
Rijlaarsdam también indicó que Nvidia mantiene una asociación con QuantWare, aunque no participó en esta ronda. Añadió que la empresa está abierta a colaborar con compañías de todo el ecosistema clásico de semiconductores, una señal de que aspira a integrarse en una red industrial más amplia.
La lectura de fondo es importante para los mercados tecnológicos. A medida que la computación cuántica madura, el valor podría repartirse no solo entre quienes construyan sistemas finales, sino también entre quienes controlen capas críticas de diseño, empaquetado, fabricación y suministro.
Europa busca no quedar rezagada
La ronda de QuantWare llega en un momento en el que Europa intenta reducir una brecha percibida frente a Estados Unidos y China. Startups como IQM Quantum Computers y Pasqal también han atraído financiamiento relevante, en una carrera por convertir liderazgo científico en empresas tecnológicas con escala global.
Rijlaarsdam afirmó que las rondas sobresuscritas de QuantWare muestran que las tecnológicas europeas no solo pueden destacar en ciencia inicial, sino también atraer capital de crecimiento desde inversionistas globales cuando presentan la combinación correcta de tecnología, equipo y clientes.
Aun así, conviene mantener una visión equilibrada. Las aplicaciones comerciales de la computación cuántica siguen siendo limitadas, y los plazos para lograr una ventaja práctica continúan en debate. La abundancia de capital no elimina esos riesgos, pero sí sugiere que muchos inversionistas creen que la industria está entrando en una etapa más madura.
En ese contexto, la apuesta de QuantWare parece clara. La empresa cree que la siguiente gran ventaja no vendrá de un único descubrimiento espectacular, sino de la capacidad de fabricar sistemas complejos de forma confiable y en volumen. Para Europa, que históricamente ha tenido dificultades para competir en manufactura tecnológica avanzada, esa tesis puede ser tan ambiciosa como estratégica.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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