Intel acordó adquirir Classiq, una startup israelí que desarrolla software para programar computadoras cuánticas. La operación, valorada en unos USD $2.300 millones según Bloomberg, ampliaría la apuesta de Intel desde los procesadores hasta las herramientas para utilizarlos.
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- Intel anunció el acuerdo sin divulgar el precio; Bloomberg reportó que rondaría los USD $2.300 millones.
- Classiq crea software que diseña circuitos cuánticos y funciona con equipos de distintos fabricantes; entre sus clientes figuran BMW y AT&T, según Bloomberg.
- El cierre se espera para la primera mitad de 2027, sujeto a aprobación regulatoria, y Lip-Bu Tan no participó en las conversaciones por su inversión en Classiq.
⚛️ Intel acuerda comprar Classiq por unos USD 2.300 millones
Bloomberg reporta esa cifra; Intel no divulgó el precio.
La startup israelí desarrolla software para programar computadoras cuánticas, compatible con equipos de distintos fabricantes.
El cierre se prevé para el… pic.twitter.com/7hyfPHS6un
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Intel acordó comprar Classiq, una startup israelí dedicada al software para programar computadoras cuánticas, en una operación que ampliaría el alcance de su estrategia en ese campo. La compañía anunció el acuerdo el lunes, pero no informó el precio; Bloomberg, citando a personas familiarizadas con el asunto, situó el valor de la transacción en torno a USD $2.300 millones, cifra sobre la que Intel declinó comentar.
Una compra para completar la apuesta cuántica
La adquisición podría reunir bajo una misma empresa dos componentes distintos de la computación cuántica: los procesadores y las herramientas que permiten programarlos. El director ejecutivo de Intel, Lip-Bu Tan, describió esa integración como un cambio para el Quantum Computing Group de la compañía: “Unir fuerzas con Classiq transforma el Quantum Computing Group de Intel en un negocio de computación cuántica de pila completa”.
La expresión “pila completa” alude aquí a la combinación de hardware y software, no a que la tecnología ya esté lista para reemplazar a los sistemas convencionales. Las computadoras cuánticas procesan información mediante qubits, unidades que pueden abordar ciertos problemas, como la simulación de moléculas, mucho más rápido que los chips tradicionales, aunque su programación continúa siendo difícil y suele requerir especialistas.
Ese obstáculo ayuda a explicar por qué Intel busca sumar una empresa centrada en software, además de continuar con el desarrollo de sus propios procesadores. Classiq ofrece una plataforma en la que los desarrolladores describen qué quieren que haga un programa y el sistema diseña el circuito cuántico correspondiente, una función comparable, en términos generales, con el papel que cumple el software de diseño en la creación de chips convencionales.
La compañía israelí asegura que su plataforma funciona con diferentes tipos de hardware cuántico, en lugar de limitarse a una sola arquitectura. Esa compatibilidad es relevante para la estrategia anunciada por Intel, que dijo que mantendrá el software de Classiq disponible para equipos de otras empresas y que convertirá a la startup en su centro global de desarrollo de computación cuántica.
El software de Classiq y el desarrollo de Intel
La plataforma de Classiq busca trasladar parte del trabajo de programación a una herramienta que automatiza el diseño del circuito, sin que el usuario tenga que construirlo manualmente desde cero. Esto no elimina la complejidad inherente a la computación cuántica, pero sí apunta a reducir una barrera práctica para quienes necesitan expresar una tarea y ejecutarla en hardware especializado.
Entre los clientes de Classiq se encuentran BMW y AT&T, según Bloomberg. El dato muestra que la compañía ha encontrado aplicaciones comerciales para su software, aunque el anuncio no detalla qué proyectos concretos desarrollan esos clientes ni cómo cambiarían sus planes tras la adquisición.
Intel trabaja en computación cuántica desde 2015 y construye qubits en silicio con el mismo equipo que utiliza para fabricar sus chips convencionales, según la información publicada sobre el acuerdo. Incorporar a Classiq le permitiría sumar una capa de programación a esa línea de trabajo y, al mismo tiempo, conservar una plataforma que puede utilizarse con hardware de otros proveedores.
La decisión de mantener esa compatibilidad distingue el alcance anunciado de una integración cerrada alrededor de los procesadores de Intel. La empresa no presentó la compra como una medida para restringir el software a sus propias máquinas; en cambio, señaló que Classiq continuará trabajando con hardware cuántico de terceros mientras se convierte en su centro global de desarrollo.
Precio, antecedentes y próximos pasos
Classiq fue fundada por su director ejecutivo, Nir Minerbi, junto con Amir Naveh y Yehuda Naveh. La startup ha recaudado algo más de USD $200 millones y, según el medio israelí Calcalist en un reporte citado por Ynet, recibió en 2025 una valoración de entre USD $600 millones y USD $700 millones, muy por debajo de la cifra de adquisición que Bloomberg atribuyó al acuerdo.
Tan figuraba entre los inversores de Classiq tras participar en rondas de financiación de 2022 y 2025, pero no intervino en las conversaciones sobre la compra debido a esa participación, de acuerdo con la información divulgada sobre la operación. Sus vínculos con compañías que hacen negocios con Intel ya habían atraído atención anteriormente, un antecedente que vuelve especialmente relevante la separación de Tan de las negociaciones.
El acuerdo todavía no se ha cerrado: las partes esperan completarlo durante la primera mitad de 2027 y su avance depende de la aprobación regulatoria. Hasta entonces, la combinación anunciada permanece condicionada a ese proceso, por lo que Intel aún no controla Classiq ni puede desplegar formalmente la nueva estructura de desarrollo descrita en su comunicado.
La adquisición coincide con un período de impulso para el giro de Intel: sus acciones casi se han triplicado este año y, en agosto, la compañía vendió USD $15.000 millones en acciones para financiar sus fábricas de chips. Esos datos sitúan la compra en un contexto de cambios más amplios para la empresa, aunque no explican por sí solos cómo financiará la operación ni qué efecto tendrá en sus planes de fabricación.
Por ahora, el resultado central de la operación propuesta es estratégico: Intel busca conectar su trabajo en procesadores cuánticos con una plataforma que facilite su programación y que pueda operar en equipos de distintos fabricantes. El cierre regulatorio, el precio definitivo y la integración entre ambos equipos determinarán cuánto de esa ambición se convierte en una capacidad efectiva para la compañía.
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