Por Canuto  

Holyvolt, una startup de materiales para baterías, anunció una ronda de USD $45 millones para desarrollar químicas alternativas a las dominantes en China. Su apuesta combina inteligencia artificial con pruebas de laboratorio y apunta a comercializar un material catódico sin níquel ni cobalto a partir de 2027.
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  • La empresa con sede en Estocolmo recaudó USD $45 millones en capital y alcanzó una valoración de USD $245 millones, según una persona familiarizada con la firma.
  • Holyvolt incorporó el laboratorio de alto rendimiento Wildcat Discovery Technologies y utiliza sus datos para entrenar modelos de IA que orientan nuevas pruebas.
  • Su primera apuesta comercial es DRX, un material catódico que la empresa describe como competitivo frente a NMC y con una cadena de suministro que busca evitar dependencias chinas.

 


Holyvolt, una startup de materiales para baterías con sede en Estocolmo, anunció una ronda de financiación de USD $45 millones para desarrollar químicas que reduzcan la dependencia de proveedores chinos. La empresa apuesta por combinar inteligencia artificial con pruebas físicas de laboratorio y preparar materiales alternativos para sectores como defensa, automóviles y centros de datos.

La compañía dijo que la ronda fue íntegramente de capital y contó con Fifth Wall, Zone II, CC.VC e inversionistas ángeles vinculados a las industrias de defensa y finanzas. Fortune informó que la operación valora a Holyvolt en USD $245 millones, según una persona familiarizada con la firma, mientras su director de operaciones, Steven Prast, sostiene que Occidente no podrá desplazar a China si compite únicamente en las químicas que ese país ya domina.

Una industria concentrada y una estrategia distinta

La brecha que Holyvolt intenta abordar aparece tanto en los materiales como en la fabricación de celdas. De acuerdo con las cifras citadas por Fortune, China produce alrededor del 85% del material activo catódico mundial y cerca del 80% de las celdas de batería, una posición que sostiene al escalar las químicas de níquel, manganeso y cobalto, conocidas como NMC, y las de fosfato de hierro y litio, o LFP.

El cátodo es una parte central de la batería porque influye de manera importante en la energía que puede almacenar y en su costo. Prast, exlíder de manufactura de Tesla y criado en el norte de Michigan, afirmó que intentar superar a China en LFP equivale a competir en un terreno que el país asiático ya domina; por eso, la empresa quiere buscar materiales y procesos diferentes, no replicar la oferta existente.

Prast estima que la tecnología de iones de litio todavía estaría, en el mejor de los casos, alrededor del 20% de su curva de madurez, y que cálculos más conservadores la situarían cerca del 10%. Su argumento es que aún podrían existir numerosos materiales catódicos por descubrir, aunque esa posibilidad no garantiza que una nueva química resulte viable en producción, tenga costos competitivos o encuentre proveedores adecuados.

El ejecutivo también vinculó la concentración industrial con la estabilidad de las cadenas de suministro, más que con una postura contra China. Mathias Ingvarsson, fundador y CEO sueco de Holyvolt, planteó una preocupación similar y recordó que Volvo Cars, el fabricante más conocido de su país natal, pertenece mayoritariamente a Geely, de China; la compañía sostiene que diversificar proveedores puede reducir vulnerabilidades derivadas de depender de un solo lugar.

La apuesta por IA conectada al laboratorio

Holyvolt incorporó a Wildcat Discovery Technologies, una empresa de San Diego especializada en ensayos de materiales para baterías, mediante una adquisición reportada en marzo por USD $73 millones. Wildcat fue fundada por Peter Schultz, químico de Scripps, y desarrolló una plataforma de alto rendimiento que puede probar miles de materiales en paralelo, una capacidad que sirve como base experimental para la estrategia de la startup.

Según los datos de la empresa, durante 18 años la plataforma de Wildcat ejecutó más de 225 proyectos para más de 85 clientes, entre ellos BMW, y probó más de 500.000 celdas. Ingvarsson considera que ese historial constituye un activo relevante porque proporciona resultados de laboratorio con los que la compañía puede entrenar modelos y orientar nuevas rondas de experimentación, en lugar de empezar con algoritmos sin una base propia de datos físicos.

El proceso que describe Holyvolt conecta las predicciones de sus modelos de inteligencia artificial con pruebas en laboratorio: los resultados experimentales alimentan los siguientes ciclos de análisis y permiten ajustar nuevas hipótesis. Prast sostiene que la química conserva incertidumbres que no se resuelven solo mediante cálculos, por lo que la empresa se ubica entre quienes creen que la IA debe verificar sus predicciones con experimentos reales.

La firma asegura que su laboratorio ya trabaja diez veces más rápido que la investigación y desarrollo convencional, según un estudio de caso realizado con un cliente. Holyvolt espera que integrar modelos de IA en el circuito eleve esa ventaja, aunque la cifra corresponde a un caso presentado por la compañía y no constituye, por sí sola, una garantía de que todos sus proyectos alcancen el mismo ritmo.

DRX y el camino hacia la comercialización

El primer material que Holyvolt destaca como resultado de ese trabajo es DRX, abreviatura de disordered rocksalt, una familia de materiales catódicos que no emplea níquel ni cobalto. Prast describió su rendimiento como «tipo NMC» y dijo que sería igual o superior al de una química basada en níquel, con un costo aproximadamente equivalente al costo final de LFP en América del Norte; esas prestaciones son afirmaciones de la empresa, no una comparación independiente presentada en la información disponible.

Prast señaló que un requisito central del diseño fue que la cadena de suministro de DRX resultara «completamente amigable», pero se negó a identificar a los proveedores. La compañía ha presentado datos de rendimiento en encuentros científicos, incluida la Conferencia Internacional de Baterías de marzo de 2026, aunque la información proporcionada no detalla allí cifras comparativas concretas para evaluar de forma independiente las características del material.

Holyvolt planea comenzar a comercializar DRX en 2027, primero para vehículos aéreos no tripulados y después para aplicaciones de movilidad. La empresa también trabaja en formulaciones para fabricantes de automóviles y en otra destinada a centros de datos, donde Prast identifica la necesidad de atender ráfagas de potencia muy elevada cuando entran en actividad las GPU.

El calendario de la firma coincide con una restricción legislativa estadounidense dirigida a compras del Pentágono. A partir del 1 de octubre de 2027, la Sección 154 de la ley de autorización de defensa de 2024 prohíbe al Departamento de Defensa comprar baterías producidas por CATL, BYD y otros cuatro fabricantes chinos nombrados; la disposición llega mientras el ejército impulsa un mayor uso de drones, un mercado que Holyvolt quiere atender primero.

Una ronda para investigar, no para construir gigafábricas

El plan de Holyvolt no contempla construir gigafábricas propias, una diferencia importante frente a una estrategia basada en controlar toda la fabricación a gran escala. Prast dijo que la empresa está abierta a licenciar sus materiales, recurrir a manufactura por contrato o formar empresas conjuntas, mientras deja a sus socios la tarea de llevar las tecnologías desde el desarrollo hacia la producción industrial.

La decisión responde a uno de los retos que la compañía identifica en la industria: pasar de resultados de laboratorio a capacidad productiva a gran escala. Para Holyvolt, el salto hacia la fabricación industrial puede convertirse en el punto donde fracasan proyectos prometedores, por lo que su modelo busca concentrarse en el descubrimiento de materiales y apoyarse en socios para ampliar la producción.

El origen de esa apuesta también está ligado a la experiencia personal de Prast, quien dijo haber crecido en el norte de Michigan dentro de una familia con una larga trayectoria en la industria automotriz. «Ya he visto esta película antes», comentó al explicar su inquietud por la concentración geográfica de la cadena de suministro; su advertencia compara el riesgo actual con cambios industriales que, a su juicio, ya ha presenciado.

Por ahora, la ronda de USD $45 millones financiará la búsqueda de nuevas químicas y el trabajo de Holyvolt con el laboratorio que incorporó, mientras la empresa intenta convertir DRX en una opción comercial durante 2027. El resultado dependerá de que sus afirmaciones sobre rendimiento y costos se sostengan en pruebas, de que los proveedores puedan respaldar la cadena propuesta y de que los socios estén dispuestos a asumir la fabricación a escala.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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