Por Canuto  

La Agencia Espacial Europea adjudicó tres contratos por EUR 543,6 millones a Isar Aerospace, Rocket Factory Augsburg y PLD Space, pero las empresas solo recibirán los fondos conforme cumplan hitos y deberán demostrar un lanzamiento orbital antes de 2028.
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  • Isar Aerospace obtuvo EUR 197,8 millones para desarrollar el cohete Spectrum, que hasta ahora solo voló durante 30 segundos.
  • Rocket Factory Augsburg y PLD Space recibirán EUR 186,9 millones y EUR 158,9 millones, respectivamente, para sus propios vehículos orbitales.
  • ESA busca ampliar la competencia europea y reducir la dependencia de SpaceX, mientras un cuarto contrato con MaiaSpace sigue pendiente.


La Agencia Espacial Europea (ESA) firmó el 27 de agosto sus primeros tres contratos del European Launcher Challenge con Isar Aerospace, Rocket Factory Augsburg (RFA) y PLD Space. El acuerdo coloca a tres startups alemanas y españolas ante una fecha límite exigente: cada proveedor deberá completar un lanzamiento orbital antes de 2028 para demostrar que puede ofrecer servicios fiables desde Europa.

Las adjudicaciones suman EUR 543,6 millones y forman parte de una estrategia para ampliar las opciones de lanzamiento del continente, en un mercado donde SpaceX mantiene una posición dominante. Según la información publicada sobre el programa, ESA no entregará el dinero por adelantado, sino que liberará los recursos a medida que las compañías alcancen los hitos técnicos y operativos establecidos en sus contratos.

Isar recibe el mayor contrato pese al corto vuelo de Spectrum

Isar Aerospace, con sede en Múnich, obtuvo la mayor adjudicación del programa, por EUR 197,8 millones. La financiación proviene principalmente de Alemania, con contribuciones de Austria y Noruega, y estará destinada al desarrollo de Spectrum, un cohete de dos etapas que la empresa prepara para transportar cargas útiles a la órbita baja terrestre.

Spectrum mide 28 metros de altura y utiliza diez motores, pero su historial de vuelo todavía es limitado. En 2025, el vehículo despegó desde una plataforma dedicada en Andøya Spaceport, Noruega, permaneció en vuelo durante 30 segundos y luego descendió, sin completar una misión orbital.

Isar prepara ahora un segundo Spectrum para un vuelo de calificación que incluirá cargas útiles y que la compañía espera llevar hasta la órbita. En su configuración actual, el lanzador puede transportar hasta 1.000 kilogramos a la órbita baja terrestre, una capacidad que lo ubica en el segmento de cohetes pequeños y medianos para misiones comerciales e institucionales.

“Europa está poniendo recursos serios detrás de su soberanía espacial y el acuerdo de hoy con ESA es otra prueba de ello”, afirmó Stella Guillen, directora comercial de Isar. La declaración refleja el objetivo político del programa, aunque el desempeño de Spectrum durante los próximos vuelos será determinante para convertir la financiación pública en un servicio de lanzamiento operativo.

RFA y PLD Space también enfrentan una prueba orbital

Rocket Factory Augsburg recibió EUR 186,9 millones para desarrollar RFA One, un cohete de tres etapas que deberá despegar desde la plataforma de SaxaVord, en el Reino Unido. El vehículo está diseñado para entregar hasta 500 kilogramos en una órbita heliosíncrona situada a 500 kilómetros de altura, una trayectoria utilizada con frecuencia por satélites de observación y otras cargas que requieren condiciones de iluminación consistentes.

El contrato convierte a RFA en uno de los principales participantes del esfuerzo europeo para crear alternativas de lanzamiento fuera de los proveedores tradicionales. Sin embargo, la empresa tendrá que coordinar el desarrollo del cohete, la infraestructura de lanzamiento y las pruebas necesarias dentro del calendario del programa, mientras el desembolso de ESA permanecerá vinculado al cumplimiento de objetivos verificables.

PLD Space, empresa española, obtuvo EUR 158,9 millones con respaldo principalmente de España y apoyo de Alemania. La compañía voló en 2023 su demostrador Miura 1 desde territorio español y utiliza la experiencia acumulada con ese vehículo para desarrollar Miura 5, un lanzador de mayor tamaño destinado a misiones orbitales.

Miura 5 está previsto para despegar desde el Puerto Espacial de Europa, en la Guayana Francesa, y tendrá capacidad para elevar hasta 540 kilogramos a una órbita heliosíncrona. El salto entre un demostrador suborbital y un lanzador orbital representa una de las pruebas técnicas centrales para PLD Space, que deberá validar tanto el vehículo como las operaciones necesarias para prestar servicios comerciales.

Fondos condicionados y competencia por la soberanía espacial

Los contratos del European Launcher Challenge no funcionan como subvenciones entregadas de una sola vez. Las empresas recibirán los fondos conforme alcancen los hitos pactados, un mecanismo que permite a ESA y a los gobiernos participantes vincular el apoyo financiero con avances concretos en ingeniería, pruebas, infraestructura y operaciones de lanzamiento.

Además del requisito de completar un lanzamiento orbital antes de 2028, las propuestas fueron evaluadas por una junta de ESA en función del caso de negocio, la calidad de la ingeniería, los recursos disponibles, el cronograma y el cumplimiento de las condiciones del programa. Las ofertas vencieron en abril de 2026, de acuerdo con la información publicada sobre el proceso.

Lucia Linares, jefa de estrategia y lanzamientos de transporte espacial de ESA, advirtió que ahora corresponde a los aspirantes demostrar que pueden entregar servicios fiables y competir en el mercado. “Llegar al espacio no es fácil y nunca está garantizado”, señaló, una advertencia especialmente relevante para compañías cuyos lanzadores todavía se encuentran en etapas de prueba o calificación.

Géraldine Naja, directora de transporte espacial de ESA, explicó que las adjudicaciones buscan impulsar la competencia entre los proveedores de lanzamiento europeos. Un cuarto aspirante, MaiaSpace, todavía no ha cerrado su contrato, aunque la agencia indicó que el proceso de adjudicación está llegando a su fin y que se prevé reanudarlo en las próximas semanas.

Europa intenta reducir un riesgo estratégico

La financiación llega en un momento en que los gobiernos europeos buscan recuperar un acceso independiente al espacio para misiones civiles, comerciales y de defensa. La dependencia de SpaceX, la compañía de Elon Musk y el proveedor de lanzamientos dominante a nivel mundial, es observada por distintos actores europeos como una vulnerabilidad estratégica cuando se necesita poner satélites en órbita con poca capacidad de decisión propia.

Bernard Liautaud, socio director de Balderton Capital, calificó anteriormente esa dependencia como un “riesgo enorme” y sostuvo que Europa debe ser “más autosuficiente”. SpaceX ha sido valorada en alrededor de USD $400.000 millones, una magnitud que ilustra la escala del competidor frente a las startups que ahora intentan construir una industria europea de lanzadores.

La discusión también se conecta con una reorganización más amplia del sector espacial europeo. Leonardo, Airbus y Thales acordaron fusionar sus negocios satelitales en una nueva empresa con ingresos anuales aproximados de EUR 6.500 millones, equivalentes a unos USD $7.500 millones, cuya operación se espera que comience en 2027, pendiente de aprobación regulatoria.

Andreas Schwarz, miembro del SPD en el comité presupuestario parlamentario de Alemania, describió la capacidad de lanzamiento como un interés elemental de un Estado. En su opinión, los gobiernos deberían evaluar alternativas que incluyan compromisos de lanzamiento a largo plazo y participaciones en proveedores, con el objetivo de asegurar que los satélites puedan llegar al espacio cuando las necesidades públicas lo exijan.

El desafío para ESA consiste en sostener la competencia sin convertir los contratos en una garantía de éxito para empresas que aún deben superar pruebas críticas. Isar Aerospace, RFA y PLD Space disponen de respaldo financiero y político, pero antes de 2028 tendrán que transformar sus prototipos, demostradores y planes industriales en lanzamientos orbitales verificables.

La firma de los contratos marca un paso importante para la estrategia espacial europea, aunque sus resultados dependerán de la ejecución técnica y de la capacidad de los proveedores para cumplir los plazos. Si los tres lanzadores alcanzan la órbita, Europa ampliará sus opciones; si fallan, la dependencia de proveedores externos seguirá siendo un problema difícil de ignorar.


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