Thinking Machines, el laboratorio de IA fundado por Mira Murati, negocia una ronda de USD $1.000 millones que podría valorar la empresa en al menos USD $40.000 millones, mientras enfrenta la salida de varios cofundadores y una brecha considerable entre sus ingresos y su precio privado.
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- Accel negocia liderar una ronda de USD $1.000 millones para Thinking Machines.
- Los reportes sitúan la valoración potencial entre al menos USD $40.000 millones y unos USD $50.000 millones.
- La empresa supera USD $100 millones en ingresos recurrentes anuales y ha sufrido salidas de alto perfil.
🚨 IA en la mira: Accel negocia liderar ronda de USD 1.000 millones para Thinking Machines.
La operación podría valorar el laboratorio de Mira Murati en USD 40.000-50.000 millones.
La startup reporta más de USD 100 millones en ingresos recurrentes anuales. La ronda aún no está… pic.twitter.com/27rCckAlEI
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 3, 2026
Una nueva apuesta por Thinking Machines
Thinking Machines, el laboratorio de inteligencia artificial fundado por la exdirectora de tecnología de OpenAI Mira Murati, mantiene conversaciones para recaudar USD $1.000 millones en una nueva ronda de financiamiento. La operación podría valorar la empresa en al menos USD $40.000 millones, de acuerdo con reportes sobre las negociaciones. Otras versiones han situado la valoración objetivo en torno a USD $50.000 millones.
Accel, que ya figura entre los inversionistas de la compañía, negocia la posibilidad de liderar. Si la transacción se completa, la valoración podría quedar por debajo de los USD $50.000 millones que, según reportes previos, Thinking Machines buscaba asegurar hacia finales del año pasado. Aun así, una valoración de al menos USD $40.000 millones colocaría al laboratorio entre las startups privadas de inteligencia artificial con mayores expectativas financieras, pese a su corta trayectoria corporativa.
La empresa fue creada a principios de 2025 alrededor del perfil de Murati y de varios antiguos investigadores de OpenAI. Ese origen ayudó a atraer capital rápidamente, aunque la evolución posterior del equipo, sus productos y sus ingresos será determinante para saber si el entusiasmo inicial puede sostener una valoración de esta magnitud.
Ingresos frente a una valoración extraordinaria
Una fuente con conocimiento de las finanzas de Thinking Machines señaló que la tasa de ingresos recurrentes anuales de la empresa supera los USD $100 millones. Esta métrica estima el ritmo anualizado de ingresos que generan los contratos y servicios recurrentes, pero no equivale necesariamente a las ventas acumuladas, la utilidad o el flujo de caja de la compañía, detalla TechCrunch.
Frente a ese nivel de ingresos, una valoración de USD $40.000 millones implica un múltiplo extraordinariamente elevado. El dato no prueba por sí mismo que la empresa esté sobrevalorada, pero sí muestra que los inversionistas están asignando un peso considerable a sus perspectivas de crecimiento, a la tecnología que desarrolla y a la experiencia acumulada por sus fundadores.
La diferencia entre ingresos actuales y valoración también refleja una característica del mercado de inteligencia artificial: las compañías capaces de atraer talento especializado y acceso a infraestructura de cómputo pueden recibir precios privados que anticipan años de expansión. En este caso, sin embargo, la información disponible no permite conocer las condiciones económicas de la ronda, la participación accionaria ofrecida ni las metas financieras que justificarían el nuevo precio.
El interés de Accel tendría además una lectura relevante para el mercado de capital de riesgo, porque el fondo ya conoce a la compañía desde su etapa anterior. Liderar una nueva operación podría interpretarse como una señal de confianza en la estrategia de Thinking Machines, aunque cualquier compromiso final dependerá de las negociaciones y de la evaluación que hagan los participantes sobre el producto, el equipo y la competencia.
Inkling y la estrategia de productos
El 15 de julio de 2026, Thinking Machines presentó Inkling, un modelo de pesos abiertos diseñado para ampliar el acceso de desarrolladores e investigadores a sus capacidades. El modelo genera ingresos mediante tarifas de cómputo vinculadas al uso de Tinker, la plataforma de la empresa que permite adaptar modelos con datos propios de cada cliente.
El enfoque combina un componente tecnológico abierto con un servicio de infraestructura que conserva una vía de monetización. En lugar de depender únicamente de licencias cerradas, Thinking Machines puede cobrar por el procesamiento requerido durante la adaptación de modelos sobre información propietaria, una estructura que conecta el consumo de cómputo con el uso empresarial.
Ese diseño será observado por los inversionistas porque el crecimiento de los ingresos recurrentes deberá acompañar el costo de operar modelos avanzados y ofrecer capacidad de cómputo. La noticia no detalla los márgenes de Tinker, el número de clientes ni el volumen de uso de Inkling, de modo que esos elementos permanecen fuera de la evaluación pública de la ronda.
La presentación de Inkling también muestra que la empresa intenta diferenciarse mediante herramientas para personalizar sistemas de IA, en vez de competir solamente con un modelo generalista. Su capacidad para convertir esa propuesta en contratos duraderos será una de las variables centrales para evaluar si la valoración negociada puede sostenerse en el tiempo.
El precedente financiero y las salidas del equipo
La ronda anterior de Thinking Machines fue de USD $2.000 millones y estuvo entre las mayores financiaciones semilla de la historia. Aquella inversión valoró la empresa en aproximadamente USD $12.000 millones y fue liderada por Andreessen Horowitz, con la participación de Nvidia, Accel, Cisco y AMD, entre otros inversionistas.
Los inversionistas respaldaron ampliamente esa operación por el perfil de Murati y por la incorporación de antiguos investigadores de OpenAI al nuevo laboratorio. La combinación de reputación, experiencia técnica y expectativa sobre el futuro de la IA permitió que Thinking Machines alcanzara una valoración muy alta antes de construir un historial prolongado de productos e ingresos.
Desde entonces, la startup ha registrado varias salidas de alto perfil dentro de su equipo. Algunos cofundadores, entre ellos Lilian Weng y Luke Metz, regresaron a OpenAI, una situación que introduce preguntas sobre la estabilidad del grupo original y sobre cómo se distribuyen las responsabilidades técnicas mientras la empresa busca nuevo capital.
Las salidas no determinan por sí solas el resultado de una ronda, pero pueden influir en la percepción de los inversionistas cuando una compañía depende de talento altamente especializado. Por ahora, los datos disponibles solo permiten afirmar que Accel y Thinking Machines negocian una operación potencial, mientras el mercado espera señales sobre su cierre, sus condiciones y la capacidad del laboratorio para convertir expectativas en crecimiento medible.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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