Por Canuto  

BlackBerry dejó atrás la fabricación de teléfonos, pero su legado de seguridad ahora impulsa una estrategia centrada en automóviles, comunicaciones gubernamentales y robótica. La compañía asegura que su software QNX ya está integrado en 275 millones de vehículos, mientras su cartera de pedidos alcanza USD $950 millones.

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  • BlackBerry ya no depende de los teléfonos y concentra su negocio en comunicaciones seguras y software automotriz.
  • QNX está integrado en 275 millones de vehículos y busca ampliar su presencia hacia la robótica industrial y médica.
  • Las acciones de BlackBerry se han duplicado este año, aunque todavía permanecen lejos de sus máximos de 2008.

 


 

Durante años, BlackBerry fue sinónimo de teléfonos inteligentes, teclados físicos y mensajes enviados mediante BBM. La empresa llegó a convertirse en uno de los mayores fabricantes de dispositivos móviles del mundo, pero el lanzamiento del iPhone en 2007 modificó las reglas del mercado y dejó expuestas las limitaciones de su estrategia de consumo.

Casi dos décadas después, la compañía intenta convencer a clientes e inversores de que su futuro ya no depende de vender aparatos que puedan sostenerse en la mano.

La nueva BlackBerry se presenta como una empresa de software crítico, con especial atención en la seguridad, las comunicaciones cifradas y los sistemas embebidos para vehículos. La compañía dejó de fabricar teléfonos en 2022.

Sus acciones se han duplicado este año, aunque continúan muy por debajo de los máximos registrados en 2008. El repunte coincide con el interés del mercado por una transformación que busca convertir el antiguo prestigio de la marca en una ventaja dentro de industrias donde los errores pueden tener consecuencias físicas o institucionales; esa coincidencia, por sí sola, no demuestra que el cambio estratégico sea la causa única del movimiento bursátil.

Un negocio alejado de los teléfonos

John Giamatteo, CEO de BlackBerry, explicó que la empresa conserva algunos de los valores que definieron su etapa móvil, aunque ahora los ofrece mediante software y servicios. En una conversación con Arjun Kharpal, de CNBC, el ejecutivo resumió esa continuidad al señalar:

“Si bien los productos que ofrecemos a nuestros clientes en todo el mundo no necesariamente se pueden sostener en la palma de la mano como los dispositivos antiguos, esos valores de seguridad, confianza e innovación siguen brillando en el software, los servicios y las otras soluciones que entregamos hoy al mercado“. La declaración plantea una reinvención basada menos en la nostalgia por el dispositivo y más en las capacidades que estaban detrás de su reputación.

La operación actual se apoya principalmente en dos negocios. El primero corresponde a las comunicaciones seguras, área en la que BlackBerry vende productos de comunicación cifrada a clientes como gobiernos; el segundo es QNX, unidad que comercializa sistemas operativos y software embebido para automóviles. Esta estructura marca una distancia considerable frente al modelo que alguna vez dependió de la venta de teléfonos y del crecimiento de BBM entre consumidores.

En ambos casos, la seguridad funciona como elemento central de la propuesta comercial. Un gobierno necesita proteger sus comunicaciones, mientras un fabricante de automóviles requiere que los sistemas encargados de funciones esenciales operen con altos estándares de confiabilidad. Esa convergencia permite a BlackBerry defender un posicionamiento especializado, aunque también la coloca frente a mercados con ciclos de contratación, desarrollo y adopción distintos a los de la electrónica de consumo.

El cambio también explica por qué la recuperación bursátil debe interpretarse con cautela. Que las acciones se hayan duplicado durante el año muestra una respuesta favorable de los inversores a la estrategia, pero no permite concluir que esa estrategia sea el único catalizador del avance. La comparación con los máximos de 2008 recuerda, además, la magnitud del valor perdido durante el declive de la división móvil. La compañía está tratando de demostrar que un negocio más pequeño en visibilidad puede ser más resistente cuando sus productos forman parte de infraestructuras críticas.

QNX mira hacia la inteligencia artificial física

QNX representa la pieza más importante de la apuesta tecnológica de BlackBerry. La empresa afirma que su software está integrado en 275 millones de vehículos y que sostiene funciones que van desde los sistemas de frenado hasta algunas capacidades de conducción semiautónoma. Esa presencia no significa que BlackBerry fabrique automóviles, sino que suministra componentes de software que pueden operar detrás de funciones relevantes para el vehículo y sus ocupantes.

Giamatteo considera que ese historial puede abrir una puerta hacia lo que denomina inteligencia artificial física. El concepto engloba productos capaces de percibir el entorno y actuar sobre el mundo material, como los coches autónomos y distintos tipos de robots. Para BlackBerry, la experiencia acumulada en sistemas con altos requisitos de seguridad podría ser útil cuando la inteligencia artificial deje de limitarse a pantallas y centros de datos y pase a controlar objetos en movimiento.

La compañía no está describiendo, al menos en esta estrategia, una carrera por fabricar robots humanoides como los que han ganado visibilidad en videos recientes de China. El foco de la dirección está en robots industriales, de fábrica o médicos, ámbitos donde la confiabilidad del software puede ser tan importante como la capacidad de automatizar tareas. En esos entornos, una plataforma que priorice la seguridad podría tener valor para fabricantes y operadores que no pueden tratar una falla como un simple error de una aplicación.

El CEO calificó la robótica como uno de los negocios de más rápido crecimiento dentro del portafolio de QNX. BlackBerry ya obtiene ingresos de ese sector, aunque no reveló qué proporción corresponde específicamente a los pedidos de robótica. La falta de un desglose impide medir el tamaño actual de esa oportunidad, pero confirma que la empresa intenta ampliar el alcance de QNX más allá de los vehículos tradicionales.

La cartera de pedidos de QNX asciende a USD $950 millones, y Giamatteo indicó que una parte de ese monto corresponde a proyectos de robótica. El dato ofrece una señal sobre la demanda futura esperada para la unidad, pero no equivale a ingresos reconocidos ni permite saber cuánto tiempo tardarán en materializarse esos contratos. Para los inversores, el desafío será comprobar si la robótica puede convertirse en una fuente significativa de crecimiento sin diluir los estándares de seguridad que distinguen a QNX.

El legado de BlackBerry como ventaja competitiva

La historia de BlackBerry contiene una paradoja que ahora la empresa intenta convertir en argumento comercial. Su fortaleza en telefonía no bastó para responder a la transformación provocada por el iPhone, y la compañía luchó durante años para mantener viva su división móvil de consumo mediante nuevos dispositivos. Sin embargo, el mismo legado de confianza y protección de datos puede resultar más relevante en mercados donde gobiernos, automotrices y operadores industriales exigen controles estrictos.

La seguridad no garantiza por sí sola el éxito en la inteligencia artificial, pero puede convertirse en una condición de entrada para aplicaciones que interactúan con el mundo físico. Un automóvil con funciones semiautónomas o un robot utilizado en una fábrica deben responder de manera predecible, y sus desarrolladores necesitan reducir los riesgos derivados de fallas, intrusiones o comportamientos inesperados. La tesis de BlackBerry consiste en trasladar su experiencia en sistemas seguros hacia una etapa tecnológica en la que el software tendrá consecuencias más visibles sobre personas y activos.

Ese posicionamiento también diferencia a QNX de una narrativa de inteligencia artificial enfocada exclusivamente en modelos generativos, asistentes conversacionales o servicios de nube. La empresa no presenta su oportunidad como una competencia por crear el modelo más grande, sino como una apuesta por las capas de software que permiten que una máquina inteligente funcione dentro de límites operativos definidos. En esa arquitectura, la confiabilidad puede pesar tanto como la capacidad de procesamiento o la sofisticación del algoritmo.

El crecimiento, no obstante, dependerá de que BlackBerry convierta su presencia actual en vehículos en contratos nuevos y recurrentes para distintas categorías de máquinas. Los 275 millones de vehículos integrados muestran una escala relevante, pero no revelan por sí mismos cuánto aportan esas implementaciones a los resultados de la compañía ni qué margen generan. La cartera de USD $950 millones aporta visibilidad, aunque la dirección todavía debe demostrar cuánto de esa expectativa puede transformarse en expansión sostenida.

Por ahora, el mercado parece aceptar la nueva dirección con más entusiasmo que en etapas anteriores. La duplicación del precio de las acciones durante el año sugiere que algunos inversores valoran la concentración en software crítico y comunicaciones seguras, aun cuando la empresa siga lejos de sus antiguos máximos. BlackBerry ya no intenta recuperar la guerra de los teléfonos: busca que su próxima batalla ocurra dentro de los coches, las fábricas y otros sistemas donde la seguridad no es un accesorio, sino el producto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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