Por Canuto  

Canales de Telegram pro-Kremlin difundieron videos generados con IA que aparentan mostrar a Andriy Levus e Ivan Yunakov promoviendo negociaciones y lamentando pérdidas territoriales. Las piezas acumularon 130.000 vistas y presentan señales técnicas de manipulación, aunque el reporte no permite confirmar que todos sus elementos formen parte de una operación coordinada.
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  • Videos deepfake atribuyen a Andriy Levus e Ivan Yunakov mensajes favorables a la paz y críticos de la guerra.
  • NewsGuard identificó parpadeos antinaturales, voces planas y expresiones rígidas como señales de generación artificial.
  • Las piezas sumaron 130.000 vistas en dos semanas y recuerdan a campañas de desinformación audiovisual difundidas desde 2022.


Canales de Telegram alineados con el Kremlin están difundiendo videos generados con inteligencia artificial que parecen mostrar a dos figuras políticas ucranianas arrepentidas por la guerra y favorables a una salida negociada. Según NewsGuard, las piezas presentan a Andriy Levus y a Ivan Yunakov pronunciando mensajes que no corresponden con las declaraciones auténticas examinadas por el medio. Levus fue identificado como exjefe adjunto del Servicio de Seguridad de Ucrania, mientras que Yunakov pertenece al partido Servidor del Pueblo, asociado con el presidente Volodymyr Zelenskyy.

En uno de los videos, Levus parece pedir negociaciones de paz, mientras que Yunakov aparenta lamentar la pérdida de territorio. Ninguna de esas escenas debe interpretarse como una declaración auténtica, porque el material fue manipulado mediante técnicas de generación audiovisual con IA. El objetivo aparente es fabricar una imagen de quiebre político y cansancio social dentro de Ucrania.

Señales de una falsificación audiovisual

Las grabaciones contienen varios indicios que permiten cuestionar su autenticidad incluso antes de realizar una investigación técnica más profunda. NewsGuard señaló un parpadeo antinatural, voces planas y expresiones faciales rígidas, características compatibles con la superposición o generación artificial de rostros y voces.

Además, el análisis técnico citado por NewsGuard utilizó la herramienta de detección Hive, que estimó una probabilidad de generación artificial del 97,6% para el video atribuido a Levus y del 98,5% para el de Yunakov. Estas cifras son indicadores técnicos, no una prueba independiente de quién produjo o distribuyó los materiales.

Las anomalías no siempre resultan evidentes para todos los espectadores, especialmente cuando el contenido se observa en pantallas pequeñas, con baja resolución o sin contexto adicional. La velocidad de las plataformas sociales también favorece a la pieza manipulada, porque muchos usuarios comparten el mensaje antes de comprobar el origen, la fecha, el audio y la coherencia de los movimientos faciales.

El caso de Yunakov ilustra ese mecanismo: el video lo presenta lamentando la pérdida de territorio, una idea diseñada para reforzar la percepción de que la resistencia ucraniana habría perdido apoyo político. El material no necesita alcanzar una calidad cinematográfica perfecta para cumplir su función, ya que una parte de la audiencia puede quedarse únicamente con la impresión general, el rostro conocido y el supuesto mensaje de derrota.

La manipulación también se beneficia de la autoridad visual asociada con los funcionarios públicos. Cuando una persona reconoce a un legislador en pantalla, puede conceder credibilidad al audio y al lenguaje corporal sin preguntarse si la declaración fue publicada por un canal oficial o respaldada por otras fuentes verificables.

Una táctica que vuelve a aparecer

Los videos actuales recuerdan a un deepfake difundido en 2022 que hacía parecer que el presidente Zelenskyy pedía la rendición de Ucrania. Aquel montaje era técnicamente tosco frente a los estándares actuales, pero ya mostraba la utilidad de imitar a una figura política durante una guerra para insertar un mensaje falso en una conversación de alta tensión.

La diferencia principal está en la evolución de las herramientas disponibles y en la facilidad con que los contenidos pueden producirse, editarse y redistribuirse. Un video más convincente no garantiza que todos los espectadores crean en él, pero sí puede ampliar el número de personas que dudan de lo que ven y retrasar la respuesta de quienes intentan desmentirlo.

NewsGuard indicó que los dos videos acumularon 130.000 vistas en dos semanas, una cifra que evidencia una circulación considerable. Esa audiencia puede ser suficiente para instalar dudas, aunque el contenido sea posteriormente identificado como falso.

La evidencia disponible permite confirmar la manipulación técnica señalada por NewsGuard, pero no establece por sí sola el alcance total de la campaña ni identifica de manera concluyente a sus autores. Por ello, la vinculación con canales alineados con el Kremlin debe entenderse como una atribución de distribución o contexto, no como una prueba definitiva de responsabilidad operativa.

El daño no termina con el desmentido

La característica más insidiosa de estos deepfakes es que pueden producir un efecto propagandístico tanto si son creídos como si son descubiertos. Cuando nadie detecta la falsificación, el mensaje se difunde sin oposición y puede influir en la percepción de una audiencia que no conoce la fuente original ni recibe una corrección posterior.

El desmentido tampoco elimina todo el impacto, porque la revelación de la manipulación puede alimentar una desconfianza más amplia hacia la información pública. Algunos usuarios no concluyen que un video específico era falso, sino que todas las declaraciones políticas podrían estar fabricadas, una reacción que debilita la capacidad de distinguir entre evidencia, opinión y propaganda.

Ese deterioro afecta especialmente al debate democrático en contextos de guerra, donde las sociedades necesitan evaluar decisiones militares, negociaciones y pérdidas territoriales con información confiable. La falsificación de voces políticas introduce una capa adicional de incertidumbre y puede convertir cualquier contenido auténtico en objeto de sospecha.

Para los usuarios, la respuesta exige revisar el origen del video, buscar la misma declaración en canales oficiales y observar cuidadosamente el audio y los movimientos del rostro, sin asumir que una imagen conocida garantiza autenticidad. Ninguna señal aislada prueba por sí misma que un contenido sea falso, pero la combinación de anomalías técnicas, distribución opaca y afirmaciones extraordinarias debe impulsar una verificación antes de compartirlo.

La circulación de estos materiales muestra que la IA no solo amplifica la producción de propaganda, sino también su capacidad para erosionar la confianza colectiva. En una guerra informativa, esa pérdida de certeza puede convertirse en el resultado más duradero, incluso cuando los videos originales dejan de circular.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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