Por Canuto  

Xi Jinping pidió que el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial se conviertan en un esfuerzo global, mientras China reúne aliados, ofrece capacitación al Sur Global y exhibe avances tecnológicos frente a las restricciones de Estados Unidos.
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  • Xi Jinping afirmó que la IA no debe convertirse en una actuación solitaria ni quedar dominada por una sola nación.
  • China anunció acceso para 30 países a una herramienta meteorológica de IA y 5.000 oportunidades de capacitación durante los próximos cinco años.
  • Veintinueve países firmaron un acuerdo para crear una Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial con sede en Shanghái.


El presidente de China, Xi Jinping, propuso una cooperación internacional más amplia en inteligencia artificial durante una conferencia celebrada el viernes 17 de julio en Shanghái. Su mensaje llegó en medio de las restricciones tecnológicas impulsadas por Estados Unidos y de una rivalidad creciente entre las dos mayores economías del mundo.

Xi sostuvo que el desarrollo y la gobernanza de la IA deben involucrar a numerosos países. También cuestionó que las preocupaciones de seguridad nacional se utilicen para limitar la colaboración tecnológica.

Xi pide una cooperación global para la inteligencia artificial

“El desarrollo de la inteligencia artificial no debería ser una actuación en solitario de ningún país, sino más bien una sinfonía de cooperación global”, afirmó Xi durante la apertura de la Conferencia Mundial Anual de Inteligencia Artificial de China.

El mandatario chino añadió que la IA no debe quedar dominada por una sola nación. La declaración refleja la posición de Pekín frente a las medidas estadounidenses que han restringido el acceso de empresas chinas a algunas de las tecnologías más avanzadas.

Esas restricciones han impulsado los esfuerzos de China para desarrollar conocimiento propio. Al mismo tiempo, han intensificado la competencia tecnológica, industrial y geopolítica entre Pekín y Washington.

Xi también llamó a oponerse a lo que describió como el “exceso” de seguridad nacional en el campo de la inteligencia artificial. Según el presidente chino, ningún país debería colocar su propia seguridad por encima de la seguridad de los demás.

La intervención ocurrió ante una audiencia internacional. Entre los asistentes estuvieron los líderes de Kazajistán, Camboya y Tailandia, además del secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

China busca ampliar sus alianzas con el Sur Global

China anunció que ampliará su cooperación en IA con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, la Liga de Estados Árabes y la Unión Africana. La lista también incluye a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Organización de Cooperación de Shanghái y los países BRICS.

La estrategia busca presentar a China como un socio tecnológico para economías que desean ampliar sus capacidades digitales. En especial, Pekín intenta fortalecer sus vínculos con países en desarrollo que enfrentan barreras de acceso a sistemas avanzados.

Xi prometió proporcionar acceso a 30 países a una herramienta meteorológica desarrollada en China. El sistema utiliza inteligencia artificial para ofrecer alertas tempranas relacionadas con fenómenos climáticos.

El presidente chino también anunció 5.000 oportunidades de capacitación en IA para países en desarrollo durante los próximos cinco años. La formación forma parte de una oferta más amplia de cooperación tecnológica.

Xi argumentó que unas asociaciones más estrechas podrían ayudar a prevenir “injusticias históricas en IA”. La expresión alude a la posibilidad de que un grupo reducido de países concentre las capacidades, los datos y las herramientas más importantes del sector.

Una nueva organización de IA frente a la estrategia de Estados Unidos

Antes de la conferencia, 29 países firmaron con China un acuerdo para crear una Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial. Entre los firmantes se encuentran Pakistán, Rusia y Kazajistán.

Los medios estatales chinos describieron el organismo como una organización intergubernamental con sede en Shanghái. Su objetivo será promover la gobernanza global de la inteligencia artificial.

El nuevo organismo puede interpretarse como una respuesta a Pax Silica, una iniciativa liderada por Estados Unidos. George Chen, socio y presidente de la práctica digital de la consultora The Asia Group, planteó esa lectura después de asistir a la conferencia.

Pax Silica fue lanzada a finales del año pasado y busca fortalecer la colaboración entre aliados y socios de Estados Unidos. El marco se enfoca en las cadenas de suministro relacionadas con la inteligencia artificial.

Entre los participantes de Pax Silica figuran Japón, Reino Unido, Australia, Filipinas, Israel e India. La estructura revela la existencia de dos esfuerzos paralelos para organizar alianzas alrededor de la tecnología de IA.

Chen consideró que el discurso de Xi también envía una señal al mundo en desarrollo. A su juicio, China intenta mostrarse como un socio confiable para los países del llamado Sur Global.

“China no dejará que Estados Unidos sea el monopolio de la tecnología de IA”, señaló Chen al describir el sentido político del mensaje. La frase resume la competencia por influencia, infraestructura y acceso a modelos avanzados.

Huawei, DeepSeek y Kimi K3 exhiben el avance tecnológico chino

La conferencia de Shanghái reunió a más de 1.100 empresas y 1.400 invitados, según informó Fortune. El evento se extenderá hasta el lunes y funciona como una vitrina para las capacidades de la industria china.

Huawei presenta allí su sistema de computación para IA Atlas 950 SuperPoD. El equipo busca mostrar la capacidad de China para construir infraestructura de procesamiento en un contexto de restricciones al acceso a tecnología extranjera.

Algunos analistas tecnológicos consideran que China se ha convertido en un innovador en inteligencia artificial. Bajo esa perspectiva, el país ya no se limitaría a alcanzar los avances desarrollados en Estados Unidos.

El plan quinquenal chino hasta 2030 prioriza el progreso en las fronteras de la ciencia y la tecnología. La inteligencia artificial ocupa un lugar destacado dentro de esas prioridades nacionales.

Los modelos chinos de código abierto, como DeepSeek, han ganado atractivo en el mundo en desarrollo. Su disponibilidad y, en muchos casos, sus costos más bajos contrastan con los modelos estadounidenses, que en gran medida funcionan con código cerrado.

La startup china Moonshot presentó su modelo Kimi K3 durante la conferencia. La empresa afirmó que sus 2,8 billones de parámetros lo convertirán en el modelo de código abierto más grande del mundo.

La cantidad de parámetros es una de las medidas utilizadas para describir la capacidad de un modelo de inteligencia artificial. DeepSeek V4 Pro cuenta con 1,6 billones de parámetros, de acuerdo con la información presentada.

El mes anterior, Zhipu, también conocida como Z.ai, lanzó su modelo insignia GLM-5.2. La herramienta fue presentada como un desafío a rivales estadounidenses, incluidos los modelos desarrollados por Anthropic.

La disputa por los modelos y la autosuficiencia tecnológica

El avance de los modelos chinos también ha provocado críticas desde Estados Unidos. Políticos y varias compañías estadounidenses de IA, incluida Anthropic, han acusado a modelos chinos de realizar una “destilación” ilícita.

La destilación consiste en extraer capacidades o conocimientos de modelos existentes para desarrollar sistemas nuevos. Los críticos sostienen que esa práctica permitiría aprovechar tecnologías ajenas sin reproducir todo el proceso de investigación.

Pekín rechaza esas acusaciones y las califica de “infundadas”. La disputa añade una dimensión legal y comercial a la rivalidad por el liderazgo en inteligencia artificial.

Funcionarios estadounidenses también han expresado preocupación por el impacto económico de la IA china. Su temor es que los modelos y servicios de Pekín aumenten la presión sobre empresas estadounidenses en mercados internacionales.

La competencia no se limita al diseño de modelos. También involucra chips, sistemas de computación, cadenas de suministro, talento especializado, datos y alianzas entre gobiernos.

Para China, las restricciones extranjeras han convertido la autosuficiencia tecnológica en una prioridad. El desarrollo de sistemas propios busca reducir la dependencia de proveedores que pueden quedar sujetos a controles de exportación.

Para Estados Unidos, las limitaciones pretenden proteger tecnologías consideradas estratégicas. Washington ha vinculado el control de capacidades avanzadas con la seguridad nacional y la protección de su ventaja industrial.

Un escenario de cooperación y competencia simultáneas

China y Estados Unidos acordaron establecer un diálogo sobre el desarrollo y la gobernanza de la IA después de una visita del presidente estadounidense Donald Trump a Pekín a mediados de mayo. Ese canal coexistirá con la competencia por tecnología y mercados.

La existencia de un diálogo no elimina las diferencias entre ambos países. Sin embargo, podría ofrecer un espacio para discutir normas, riesgos y mecanismos de coordinación en un sector con impacto global.

La nueva organización impulsada por China plantea otra vía para debatir la gobernanza de la IA. Su composición y sus prioridades podrían darle a Pekín una mayor influencia entre países que no forman parte de los principales bloques tecnológicos occidentales.

La oferta de capacitación y de herramientas meteorológicas muestra que la diplomacia de IA también puede apoyarse en aplicaciones prácticas. Los sistemas de alerta temprana permiten vincular la cooperación tecnológica con necesidades públicas concretas.

El modelo chino de código abierto ofrece otro instrumento de influencia. Si los países pueden acceder a herramientas más asequibles, podrían reducir su dependencia de sistemas cerrados y de proveedores concentrados en Estados Unidos.

El debate también presenta riesgos para los países que reciban estas tecnologías. La expansión internacional de modelos de IA exigirá revisar su seguridad, sus reglas de uso y sus efectos sobre la soberanía digital.

Por ahora, la conferencia de Shanghái deja claro que la inteligencia artificial se ha convertido en un escenario central de la política internacional. China busca construir una red propia de cooperación mientras Estados Unidos consolida alianzas alrededor de sus cadenas de suministro.

La disputa podría definir quién establece los estándares técnicos y regulatorios de la próxima generación de sistemas inteligentes. También determinará qué países tendrán acceso a sus beneficios y cuáles quedarán rezagados.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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