Uzbekistán puso en marcha una zona especial de minería de criptomonedas en toda Karakalpakstán, con beneficios fiscales hasta 2035 y permiso para vender activos minados en plataformas extranjeras. El nuevo esquema, sin embargo, mantiene un fuerte control estatal sobre los flujos de ingresos, que deberán pasar por cuentas bancarias locales.
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- El decreto presidencial crea el “Besqala Mining Valley” en toda la República de Karakalpakstán.
- Los mineros aprobados podrán vender criptoactivos en exchanges nacionales o plataformas extranjeras.
- La medida incluye exención fiscal hasta 2035, pero exige que los ingresos entren al sistema bancario de Uzbekistán.
Uzbekistán formalizó la creación de una zona especial para la minería de criptomonedas en toda la República de Karakalpakstán, en una decisión que combina incentivos fiscales con una supervisión financiera estricta. El nuevo marco busca atraer capital y actividad industrial hacia una región con rezagos económicos, al tiempo que integra la actividad minera al sistema bancario nacional.
La medida quedó establecida en una resolución presidencial firmada el 17 de abril y en vigor desde el 20 de abril. Bajo ese decreto nace el “Besqala Mining Valley”, una zona de minería de alcance regional donde las entidades jurídicas registradas podrán desarrollar operaciones cripto de forma autorizada y bajo reglas específicas definidas por el Estado.
La minería de criptomonedas es la actividad mediante la cual equipos informáticos validan transacciones y aseguran determinadas redes Blockchain. A cambio, los operadores reciben activos digitales, lo que convierte al costo energético, la regulación y el acceso a mercados de venta en factores decisivos para la rentabilidad del negocio.
En este caso, Uzbekistán no solo abre la puerta a nuevas operaciones, sino que también delimita cómo se monetizarán los activos extraídos. Ese equilibrio entre apertura e intervención marca el tono del nuevo esquema regulatorio y deja ver una estrategia más amplia de desarrollo económico basada en zonas especiales.
Cómo funcionará la nueva zona de minería
El decreto establece que las empresas registradas dentro del “Besqala Mining Valley” podrán realizar minería cripto utilizando una combinación de fuentes energéticas. Las entidades interesadas también podrán solicitar el estatus de residente a través de una nueva dirección dependiente del Consejo de Ministros de la república.
Uno de los puntos más relevantes es que los participantes autorizados tendrán derecho a vender los criptoactivos obtenidos mediante minería tanto en exchanges nacionales como en plataformas extranjeras. El marco también permite concretar estas ventas mediante contratos directos, así como intercambiar los activos por otros criptoactivos líquidos.
Sin embargo, la apertura comercial no implica libertad plena sobre el movimiento del dinero. Los ingresos provenientes de estas ventas deberán transferirse obligatoriamente a cuentas bancarias dentro de Uzbekistán, lo que asegura que el flujo financiero permanezca bajo vigilancia doméstica y dentro del circuito formal del país.
Ese detalle revela el objetivo dual del gobierno: atraer operadores con acceso a liquidez internacional, pero evitando que las ganancias queden totalmente fuera del alcance regulatorio nacional. En otras palabras, el país permite la venta global de los activos minados, aunque exige una repatriación bancaria de los ingresos.
Exenciones fiscales y nuevos costos para los operadores
El decreto también introduce un paquete de incentivos tributarios diseñado para hacer competitiva la nueva zona minera. Según la resolución, los residentes del área contarán con una exención fiscal que se extenderá hasta el 1 de enero de 2035, una ventana de largo plazo que puede resultar atractiva para empresas que evalúan instalar infraestructura intensiva en capital.
Junto con ese beneficio, el marco impone una obligación económica concreta. Los operadores deberán pagar cada mes una tarifa equivalente al 1% de los ingresos obtenidos por su actividad minera a la dirección de la zona especial, lo que configura una suerte de canon operativo por participar en el régimen preferencial.
Además, la resolución ordena a los funcionarios presentar, en un plazo de dos meses, proyectos de enmienda al código fiscal de Uzbekistán. Esto sugiere que el gobierno todavía está ajustando la arquitectura legal que acompañará al “Besqala Mining Valley”, por lo que podrían venir cambios adicionales en materia tributaria y administrativa.
Desde el punto de vista empresarial, el atractivo del esquema dependerá de cómo se balanceen esas ventajas e imposiciones. La exención fiscal puede reducir costos significativamente, pero el control sobre los ingresos y el pago mensual sobre facturación añaden condiciones que los participantes deberán ponderar antes de comprometer capital.
Un cambio frente a la política anterior sobre energía
El nuevo decreto también modifica de manera importante el enfoque previo de Uzbekistán hacia la minería de criptomonedas. En 2023, la Agencia Nacional de Proyectos Prospectivos, conocida como NAPP, emitió un decreto de licencias que exigía a las empresas utilizar exclusivamente energía solar para minar activos digitales.
La nueva normativa flexibiliza ese criterio y autoriza una mezcla más amplia de fuentes energéticas dentro de la zona. Entre ellas se incluyen energías renovables, hidrógeno y electricidad de la red, aunque esta última estará sujeta a tarifas más elevadas, un mecanismo que parece buscar equilibrio entre viabilidad económica y presión sobre el sistema eléctrico.
Ese ajuste es relevante porque la disponibilidad y diversidad de energía suele ser un factor clave para la competitividad minera. Limitar la actividad únicamente a energía solar podía reducir opciones operativas, especialmente en instalaciones que necesitan suministro continuo o respaldo en horas no pico.
Con el nuevo modelo, Uzbekistán parece reconocer esa realidad sin abandonar por completo la señal de política energética. La posibilidad de usar la red existe, pero con un costo mayor. Así, el gobierno conserva un incentivo económico para favorecer alternativas renovables o complementarias como el hidrógeno.
Karakalpakstán como laboratorio de inversión
La decisión sobre minería cripto se inserta en una estrategia más amplia de zonas especiales en Karakalpakstán. La región ha sido identificada como un territorio con altas tasas de pobreza y desarrollo industrial limitado, según un informe de 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo citado en la cobertura original.
En ese contexto, el gobierno uzbeko ha venido usando incentivos territoriales para atraer proyectos intensivos en infraestructura. La minería de criptomonedas encaja en esa lógica porque puede movilizar inversión en energía, centros de datos, equipamiento y servicios especializados, aunque su impacto social de largo plazo depende de cómo se integren esas operaciones a la economía local.
La iniciativa actual no es un caso aislado. Según un reporte de Reuters citado por Cointelegraph, en noviembre de 2025 Uzbekistán también había establecido en Karakalpakstán una zona separada libre de impuestos para proyectos de inteligencia artificial y centros de datos.
Bajo esa iniciativa, las empresas extranjeras que inviertan al menos USD $100.000.000 obtienen exenciones totales de impuestos y aranceles hasta 2040. El objetivo oficial, de acuerdo con ese reporte, es atraer más de USD $1.000.000.000 en inversión extranjera para 2030 a partir del proyecto de zona especial de IA.
Lo que revela la estrategia de Uzbekistán
Visto en conjunto, el “Besqala Mining Valley” muestra que Uzbekistán está afinando una política de atracción de capital tecnológico con fuerte intervención estatal. El país ofrece flexibilidad comercial, alivio fiscal y apertura sectorial, pero sin renunciar al control sobre las vías formales de ingreso y supervisión financiera.
Para la industria cripto, esto puede interpretarse como una señal pragmática. Uzbekistán no está promoviendo una desregulación total, sino un modelo administrado en el que la actividad es bienvenida siempre que opere dentro de un perímetro legal claro, mantenga ingresos en bancos locales y contribuya al esquema económico nacional.
También hay una dimensión competitiva. En un mercado donde varias jurisdicciones buscan atraer mineros tras cambios regulatorios y energéticos en distintas regiones del mundo, la combinación de exención fiscal hasta 2035 y acceso a mercados extranjeros puede resultar llamativa. No obstante, los operadores deberán evaluar si las obligaciones financieras y administrativas compensan esas ventajas.
Por ahora, el paso dado por Uzbekistán posiciona a Karakalpakstán como un nuevo punto de interés en el mapa de infraestructura digital de Asia Central. Si el experimento logra canalizar inversión sostenida, empleo y actividad industrial, podría convertirse en un caso de estudio para otros países que intentan vincular blockchain, energía y desarrollo regional bajo esquemas de supervisión estatal.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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