Por Canuto  

Telegram solicitó ante la ICANN el dominio de nivel superior .gram, una iniciativa que podría permitir a más de mil millones de usuarios crear sitios web personalizados y reducir la dependencia de los enlaces t.me.

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  • Pavel Durov anunció que Telegram presentó la solicitud para obtener el dominio de nivel superior .gram.
  • Si la ICANN aprueba la petición, los usuarios podrían acceder a dominios como yourname.gram y crear sitios web mediante un solo prompt.
  • La propuesta llega después de una interrupción de los enlaces t.me y en medio de disputas regulatorias con distintos gobiernos.

 


Telegram presentó una solicitud para obtener el dominio de nivel superior .gram, una medida que podría transformar los nombres de usuario de la aplicación en direcciones web personalizadas.

Pavel Durov, fundador y director ejecutivo de la compañía, anunció la iniciativa y explicó que, si la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números, conocida como ICANN, aprueba la petición, más de mil millones de usuarios podrían disponer de dominios de segundo nivel como yourname.gram.

La propuesta busca ampliar el papel de Telegram más allá de la mensajería, al permitir que sus usuarios creen sitios web alojados dentro de la plataforma. Durov afirmó que esas páginas podrían generarse con un solo prompt, una referencia a la incorporación de herramientas de inteligencia artificial capaces de convertir instrucciones escritas en experiencias web interactivas, aunque el anuncio no detalló qué funciones estarán disponibles ni cuándo comenzarían las pruebas.

El proyecto todavía enfrenta un proceso de evaluación antes de que el dominio pueda concederse. La solicitud representa, por tanto, un primer paso administrativo y no una autorización definitiva para registrar direcciones .gram, mientras la ICANN deberá revisar la petición conforme a sus procedimientos para nuevos dominios de nivel superior.

Telegram alcanzó más de 1.000 millones de usuarios activos mensuales en marzo del año pasado, y aproximadamente la mitad de ellos abre la aplicación todos los días. Con sus bots, canales temáticos y herramientas para distribuir información, la plataforma ya funciona como un ecosistema digital amplio, por lo que un dominio propio añadiría una capa de identidad web a comunidades, creadores y usuarios individuales.

La caída de t.me expuso una dependencia estratégica

La solicitud de .gram llega después de una interrupción que dejó sin funcionar durante casi un día los enlaces t.me de Telegram. Esas direcciones utilizan el dominio de nivel superior .me y sirven como atajos para dirigir a los usuarios hacia perfiles, canales y otros espacios específicos dentro de la aplicación, con formatos como t.me/usuario o t.me/nombredecanal.

Android Authority vinculó el nuevo impulso de Telegram con ese episodio, ocurrido cuando el dominio .me fue deshabilitado temporalmente por el registrador responsable. Según la explicación citada en el reporte, la decisión respondió a la necesidad de cumplir requisitos de la Oficina de Control de Activos Extranjeros, conocida como OFAC, dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Una de las direcciones alojadas en los servidores de Telegram supuestamente conducía a una entidad incluida en la lista negra de OFAC, de acuerdo con un informe de Domain Name Wire citado en ese momento. Aunque el incidente no significó el cierre de Telegram, sí mostró que una decisión tomada fuera de la compañía podía interrumpir una herramienta central para compartir enlaces y acceder rápidamente a contenidos.

Un dominio propio podría darle a Telegram mayor control sobre las direcciones creadas por su plataforma y reducir su exposición a decisiones de registradores externos. Sin embargo, la obtención de .gram no eliminaría automáticamente las obligaciones legales de la empresa, porque los dominios de nivel superior seguirían formando parte de la infraestructura global de internet y enfrentarían presiones técnicas, regulatorias y jurisdiccionales.

Más control frente a gobiernos y reguladores

La iniciativa también se produce en un contexto de conflictos recurrentes entre Telegram, su fundador y autoridades de distintos países. La empresa ha tenido disputas recientes con la Unión Europea, Francia, Rusia y Ucrania, donde funcionarios han acusado a la plataforma y a su dirección de no moderar contenidos conforme a las leyes locales o de no retirar información considerada prohibida.

Durov y Telegram han respondido con críticas a los intentos de vigilancia estatal sobre las conversaciones y a lo que describen como censura política de la información distribuida en la aplicación. En ese marco, .gram no solo funcionaría como una nueva opción de marca o de navegación, sino también como una herramienta para administrar los enlaces de un servicio que defiende públicamente la comunicación libre y privada.

El caso ruso ilustra la presión que puede enfrentar la plataforma cuando sus operaciones chocan con las prioridades de un gobierno. Telegram ha recibido multas, interrupciones y ralentizaciones del tráfico desde esta primavera, medidas que Durov atribuyó a un intento de Moscú por forzar a sus ciudadanos a cambiarse a una alternativa controlada por el Estado.

La existencia de un TLD propio podría dificultar algunas interrupciones indirectas, pero no ofrecería inmunidad frente a bloqueos de redes, restricciones en tiendas de aplicaciones o acciones legales contra la compañía. La experiencia de Telegram muestra que la disponibilidad de un servicio depende de varias capas, desde los registradores de dominios y los proveedores de internet hasta las plataformas móviles y las autoridades nacionales.

El desafío de moderar una plataforma más amplia

Telegram también enfrentó a comienzos de agosto una retirada temporal de la aplicación de la App Store de Apple. La compañía tecnológica tomó la medida después de encontrar contenido pornográfico que infringía sus directrices contra el material de abuso sexual infantil, y Telegram restableció la aplicación una vez que eliminó el contenido y prohibió la cuenta que lo había publicado en un chat grupal público.

Durov y un representante de Telegram criticaron la decisión de Apple, al considerar que la compañía reaccionó de forma exagerada y terminó interrumpiendo la comunicación de millones de personas por las acciones de un solo usuario. El episodio puso de relieve que la expansión de las funciones de Telegram también puede multiplicar las responsabilidades de moderación, especialmente si los perfiles comienzan a operar como sitios web públicos.

La creación de páginas mediante inteligencia artificial podría facilitar la participación de usuarios que no dominan el desarrollo web, pero también aumentaría la cantidad de material publicado dentro del ecosistema. El anuncio no explicó cómo Telegram revisaría esos sitios, qué reglas aplicarían a los contenidos o qué mecanismos utilizaría para responder ante denuncias, órdenes judiciales y exigencias de los proveedores de infraestructura.

Por ahora, la propuesta combina una promesa de simplicidad para los usuarios con una disputa más profunda por el control de la identidad digital. Si la ICANN aprueba .gram y Telegram desarrolla la herramienta anunciada, la empresa tendrá que equilibrar la libertad de publicación, la seguridad de los usuarios y las obligaciones regulatorias que ya generan tensiones en varios mercados.

El siguiente paso será la evaluación formal de la solicitud, no el lanzamiento inmediato de los dominios. Hasta que exista una aprobación y se conozcan las condiciones de registro, los nombres yourname.gram permanecen como una posibilidad anunciada por Durov, mientras Telegram continúa dependiendo de su infraestructura actual y de las decisiones de terceros.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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