Por Canuto  

Seattle aprobó por unanimidad una moratoria de emergencia para frenar nuevos grandes centros de datos mientras evalúa su impacto sobre la red eléctrica, el agua, las tarifas públicas, el uso del suelo y la salud. La medida surge tras una fuerte presión ciudadana y después de conocerse propuestas que podrían demandar hasta 369 MW en la ciudad.

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  • El Consejo Municipal de Seattle aprobó una moratoria de emergencia sobre nuevos centros de datos de más de 20 MVA.
  • La ciudad estudiará efectos sobre electricidad, agua, tarifas, empleo local, uso del suelo y salud pública.
  • Las propuestas conocidas sumaban 369 MW de demanda máxima, equivalente a la electricidad de unos 300.000 hogares.

 


Seattle decidió poner freno al avance de nuevos grandes centros de datos en medio de crecientes preocupaciones por su impacto energético, ambiental y económico. El Consejo Municipal aprobó por unanimidad una moratoria de emergencia y, al mismo tiempo, dio luz verde a un marco de políticas para estudiar cómo este tipo de instalaciones podría afectar a la ciudad.

La medida llega en un momento en que la expansión de la inteligencia artificial está elevando la demanda de infraestructura computacional en varias regiones de Estados Unidos. Para una ciudad como Seattle, sede de gigantes tecnológicos y con una red eléctrica sometida a nuevas presiones, el debate no gira solo en torno a innovación, sino también a costos públicos, agua, ruido, suelo urbano y prioridades comunitarias.

De acuerdo con el comunicado oficial del Consejo Municipal de Seattle, la nueva legislación incluye el Proyecto de Ley del Consejo 121214, patrocinado por el concejal Eddie Lin y la presidenta del consejo Joy Hollingsworth. La norma establece una congelación temporal sobre la ubicación de nuevos centros de datos mientras la ciudad desarrolla estudios de impacto más completos.

La definición usada por la ciudad apunta a instalaciones destinadas principalmente al almacenamiento y procesamiento de datos digitales, con una capacidad de potencia superior a 20 megavolt-amperios y necesidad de energía ininterrumpida. La ordenanza entra en vigor de inmediato por su carácter de emergencia y puede extenderse por seis meses adicionales si resulta necesario. Además, deberá realizarse una audiencia pública dentro de los 60 días.

Una respuesta directa al rechazo ciudadano

El trasfondo político de la decisión está marcado por una fuerte reacción pública. En abril se conoció que cuatro compañías se habían acercado a Seattle City Light con planes para construir cinco centros de datos de gran escala. En conjunto, esos proyectos habrían implicado una demanda máxima de 369 MW, suficiente electricidad para abastecer aproximadamente 300.000 hogares.

La magnitud del dato aceleró la oposición vecinal. Residentes expresaron inquietudes por el posible aumento en las facturas de servicios públicos, la presión adicional sobre la red, el uso intensivo de agua, la contaminación acústica, la generación de residuos electrónicos y el limitado número de empleos que estos complejos podrían crear frente a los recursos que consumirían.

Eddie Lin, presidente del Comité de Uso del Suelo, dijo que los grandes centros de datos de IA están apareciendo en todo el país mientras elevan los costos de servicios públicos para residentes y pequeñas empresas y generan contaminación del aire, agua y ruido. También afirmó que Seattle no debería subsidiar las ganancias récord de grandes corporaciones debido al auge de la IA.

Lin matizó, sin embargo, que la ciudad sí alberga instalaciones de co-localización más pequeñas que cumplen funciones críticas. Mencionó procesamiento de datos para centros de llamadas al 911, actividades municipales, hospitales, universidades e investigación sobre el cáncer. Su planteamiento fue que Seattle puede proteger esos servicios esenciales y, al mismo tiempo, diseñar salvaguardas para los llamados megacentros de datos de IA.

El marco de políticas que acompañará la moratoria

Además del congelamiento temporal, el consejo aprobó la resolución enmendada 32204 sobre centros de datos, patrocinada por la concejal Debora Juarez, quien preside el comité de Parques y Luz de la Ciudad. Esa resolución ordena a departamentos municipales y a la oficina del alcalde analizar de forma más amplia el impacto de estas instalaciones de computación de alta densidad.

El análisis deberá revisar la capacidad de la red eléctrica de Seattle, el uso del agua, las tarifas de servicios públicos, el uso de la tierra, los empleos locales y la salud pública. En otras palabras, la ciudad busca construir una base regulatoria antes de permitir que proyectos de gran consumo avancen dentro de sus límites.

Juarez defendió la medida señalando que la aprobación de la moratoria no detiene la IA ni los centros de datos, sino que crea una pausa para exigir responsabilidad a quienes impulsan estos desarrollos. Según explicó, la decisión tendrá consecuencias para futuras generaciones, por lo que la ciudad debe proteger sus recursos más vitales y poner a las personas, la tierra y el agua en el centro de la toma de decisiones.

Joy Hollingsworth también insistió en que la aprobación se trata de hacer la tarea antes de asumir compromisos de largo plazo. La presidenta del consejo dijo que la tecnología avanza rápido, pero la responsabilidad pública es evitar que el crecimiento ocurra a costa de residentes y consumidores, especialmente si puede alterar infraestructura, tarifas, agua y objetivos de sostenibilidad.

Qué alcance tiene la prohibición y a quién afecta

Aunque algunos reportes externos hablaron de una prohibición de un año, el texto oficial del consejo describe la medida como una moratoria de emergencia con posibilidad de extenderse por seis meses adicionales. Ese detalle es relevante porque delimita el alcance legal confirmado hasta ahora y deja abierta la puerta a una pausa más larga según los resultados de los estudios y del proceso público.

La prohibición se enfoca en nuevos proyectos y no necesariamente en construcciones ya preaprobadas. Según la cobertura de medios especializados, la ciudad está tratando de ganar tiempo para redactar reglas propias antes de que se consolide una ola de instalaciones asociadas al crecimiento de la inteligencia artificial y de la computación en nube.

Otro punto importante es que la discusión no se dirige de manera directa a Amazon, Microsoft, Google o Meta como operadores inmediatos dentro de la ciudad. Seattle alberga oficinas clave de varias grandes tecnológicas, pero distintos reportes señalan que la moratoria afectaría sobre todo a desarrolladores y proveedores que buscan instalar este tipo de capacidad computacional en el territorio urbano.

La información también indica que un miembro del consejo impulsó una enmienda para diferenciar los centros de datos tradicionales de las instalaciones hiperescalables vinculadas con IA. Esa distinción puede ser crucial más adelante, porque no todas las infraestructuras digitales tienen el mismo perfil de consumo, ni el mismo valor estratégico para servicios críticos.

Un debate que conecta infraestructura, IA y política urbana

El caso de Seattle refleja un cambio más amplio en la conversación sobre inteligencia artificial. Durante años, el debate público se concentró en modelos, chips y software, pero el auge reciente está haciendo más visible la capa física que sostiene esa revolución. Detrás de cada avance en IA hay edificios, energía continua, agua para enfriamiento, conexiones eléctricas robustas y suelo disponible.

Ese choque entre crecimiento tecnológico y capacidad urbana ya no es abstracto. Cuando una sola tanda de proyectos puede aspirar a consumir una porción tan relevante de la demanda eléctrica de una ciudad, las autoridades locales pasan a jugar un rol decisivo. La discusión deja de ser meramente corporativa y entra en el terreno de la planificación urbana, la sostenibilidad y la distribución de costos entre empresas y ciudadanos.

La alcaldesa Katie B. Wilson respaldó esa lógica. Agradeció al consejo por su trabajo y dijo que esperaba firmar la moratoria como ley. Añadió que la ciudad pudo responder con rapidez a las preocupaciones comunitarias sobre los posibles efectos de centros de gran carga sobre las tarifas de servicios públicos y el medio ambiente, y manifestó su intención de trabajar con el consejo y con la comunidad en un enfoque de largo plazo.

La decisión coloca a Seattle dentro de una lista creciente de ciudades y condados de Estados Unidos que han aplicado pausas temporales o restricciones a nuevos centros de datos. Más allá del resultado final de esta moratoria, el caso probablemente será observado de cerca por otras jurisdicciones que enfrentan la misma pregunta: cuánto crecimiento digital puede absorber una red urbana sin trasladar el costo a los residentes.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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