Por Canuto  

Algunas compras de dogwifhat procesadas por Crossmint fueron clasificadas como medios digitales, mientras Robinhood Wallet y Fomo permiten adquirir ciertas memecoins con tarjetas y billeteras digitales. El código usado en esas operaciones habría activado recompensas que normalmente se excluyen en las compras de criptomonedas. En paralelo, otra controversia sobre una supuesta pérdida de USD $20 millones en Robinhood Chain expone los riesgos de los rastreadores de precios y la liquidez limitada.
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  • Compras de dogwifhat realizadas mediante Crossmint fueron registradas como medios digitales, con un código asociado a libros, películas y música.
  • Chase sostiene que esas operaciones no debieron generar puntos ni cashback y llevó la disputa ante Visa.
  • Una supuesta pérdida de USD $19,8 millones en Artificial Inu se redujo a un gasto estimado de aproximadamente USD $650.000 al reconstruir la ruta de la operación.

 


Comprar una memecoin desde una aplicación de billetera puede comenzar a parecerse más a adquirir una película que a ejecutar una operación con criptomonedas. Pruebas reportadas sobre pagos procesados por Crossmint indican que algunas compras de dogwifhat, cuyo ticker es WIF, fueron clasificadas en las redes de Visa y Mastercard como medios digitales, una categoría que puede entregar recompensas ordinarias de tarjetas de crédito. El caso enfrenta a Crossmint, Chase y Visa por las consecuencias de un código de comercio que determina tanto el tratamiento de la transacción como los beneficios para el consumidor.

La controversia surge mientras Robinhood Wallet y Fomo ofrecen comprar ciertas memecoins directamente con Visa, Mastercard o Apple Pay, sin una verificación KYC separada dentro de esa experiencia. La propuesta busca reducir la fricción para usuarios que quieren adquirir tokens asociados con memes de internet, aunque también abre preguntas sobre cómo deben clasificarse esas operaciones en los sistemas de pago tradicionales. En paralelo, una segunda historia relacionada con Robinhood Chain mostró cómo una lectura errónea de los datos de mercado puede exagerar dramáticamente el tamaño de una pérdida, informa BeInCrypto.

El código que activa los puntos

Los códigos de categoría de comercio MCC 6012 y 6051 se utilizan habitualmente para operaciones relacionadas con servicios financieros y moneda digital, mientras que el MCC 5815 corresponde a contenido digital. Sin embargo, las pruebas reportadas para compras de WIF llegaron con el código MCC 5815, utilizado para libros, películas y música vendidos en línea. Como resultado, los puntos y el cashback se registraron con normalidad, pese a que el producto adquirido era un activo digital.

Crossmint ha sostenido que la clasificación 5815 fue revisada con los socios pertinentes durante el proceso de incorporación y que se ajusta a las normas aplicables, según reportes sobre el caso. Chase, por su parte, sostiene que el código utilizado fue incorrecto y comunicó el problema a Visa, porque su acuerdo de recompensas excluye los gastos similares al efectivo y menciona expresamente las criptomonedas. Desde la perspectiva del banco, los puntos entregados a los usuarios nunca debieron acreditarse.

El desacuerdo también plantea quién debe asumir el costo de una clasificación que beneficia al comprador. Si Visa determina que las operaciones fueron codificadas de forma impropia, podría recategorizar el comercio, emitir una advertencia, imponer una sanción o recuperar comisiones asociadas con las transacciones. Cualquiera de esos desenlaces reduciría o eliminaría la ventaja que los usuarios obtuvieron al recibir recompensas ordinarias por una compra que el reglamento trata de manera distinta.

La discusión resulta especialmente sensible porque el acceso se presenta como una experiencia cotidiana, similar a pagar un café con Apple Pay. Se Yong Park, CEO de Fomo, defendió esa facilidad al afirmar: “Apple Pay es algo que todos los usuarios de iOS usan en su vida diaria. La experiencia de comprar un memecoin no es diferente a comprar tu café de la mañana”. La comparación resume el objetivo comercial del producto, pero también minimiza la diferencia entre un consumo inmediato y una apuesta altamente volátil sobre un token.

Memecoins, coleccionables y reglas de pago

Crossmint responde desde una interpretación vinculada con el derecho de valores, no desde el reglamento específico de las tarjetas. Sus páginas de ayuda limitan el producto a memecoins que la empresa trata como coleccionables surgidos de memes de internet, mientras prohíben las stablecoins y los tokens de pago. Esa distinción busca separar los activos promocionados como objetos digitales o culturales de aquellos diseñados principalmente para funcionar como dinero.

La defensa de Crossmint tiene un antecedente regulatorio relevante, aunque no resuelve por sí sola la disputa con Visa. En febrero de 2025, el personal de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos publicó una declaración en la que describió las memecoins como criptoactivos inspirados en memes, personajes, acontecimientos actuales o tendencias. La postura del personal de la SEC no determina automáticamente cómo deben clasificarse esas operaciones bajo las reglas de una red de tarjetas.

La diferencia entre ambos marcos explica por qué una empresa puede considerar que un token no pertenece a ciertas categorías del derecho de valores, mientras una red de tarjetas puede aplicar reglas distintas para el procesamiento de pagos. Las reglas de pago atienden factores como el riesgo de fraude, la posibilidad de reversión, las comisiones y la entrega de recompensas, no únicamente la etiqueta jurídica del activo. Por ello, una decisión sobre el tratamiento de WIF podría afectar la experiencia de compra de otras memecoins, incluso si cada proyecto tiene características diferentes.

El precio de WIF y el escrutinio creciente

WIF cotizaba cerca de USD $0,19 el miércoles de la publicación, con una caída diaria de 2% y una capitalización aproximada de USD $197 millones. Los niveles de precio de dogwifhat apenas reaccionaron a la controversia. No hay evidencia suficiente para atribuir un movimiento concreto a la disputa sobre los códigos de las tarjetas; la variación puede estar relacionada con la liquidez, la especulación y las condiciones generales del token, aunque esas son explicaciones plausibles y no un catalizador confirmado.

La estabilidad relativa del precio no elimina el riesgo para los usuarios que financian estas compras con crédito. Una recompensa puede reducir temporalmente el costo aparente de una operación, pero no protege contra una caída del token, una comisión, un diferencial de precio o la dificultad de vender en un mercado con poca profundidad. Si además el emisor revierte los puntos, el comprador podría terminar pagando el activo y perdiendo el beneficio que motivó la transacción.

El modelo combina en este caso una interfaz conocida, métodos de pago masivos y activos cuyo valor puede cambiar con rapidez. Esa mezcla puede atraer a usuarios que no tienen experiencia con billeteras, redes o mercados descentralizados, pero también desplaza parte de la percepción de riesgo hacia una pantalla parecida a la de una compra minorista. La facilidad operativa no modifica la volatilidad de una memecoin ni garantiza que el usuario comprenda qué está adquiriendo.

La disputa entre Chase y Visa podría obligar a revisar la forma en que los intermediarios describen estas operaciones antes de que lleguen al estado de cuenta. También puede impulsar cambios en la comunicación sobre recompensas, restricciones geográficas, controles antifraude y requisitos de identificación, aunque la información disponible no confirma cuál será la respuesta definitiva. Por ahora, el principal punto de tensión sigue siendo si una clasificación técnica puede convertir una compra cripto en una transacción elegible para beneficios ordinarios.

La supuesta pérdida de USD $20 millones

La segunda controversia comenzó con una publicación que afirmaba que una billetera había ingresado por error USD $20 millones en Artificial Inu, identificada como AI, y que había perdido USD $19,8 millones en cuestión de segundos. El token es una memecoin de Robinhood Chain emparejada contra NVDA tokenizado, por lo que una operación grande en un mercado con poca liquidez podía producir movimientos extremos y una valoración aparentemente desastrosa.

La cifra viral, sin embargo, procedía de un rastreador de precios y no directamente de los datos de la cadena. Según la reconstrucción citada en el reporte, el rastreador interpretó como una operación completada el salto de una ruta que atravesaba múltiples pools, aunque esa lectura no reflejaba necesariamente el gasto final del usuario. Los traders que revisaron la ruta situaron el desembolso real cerca de USD $650.000, una estimación que el reporte indicó que no pudo confirmar de forma independiente.

La diferencia entre USD $20 millones y aproximadamente USD $650.000 no convierte la operación en irrelevante, pero cambia por completo la magnitud del incidente. Una transacción de cientos de miles de dólares en un pool con liquidez limitada todavía puede sufrir un deslizamiento severo, y el precio mostrado por un agregador puede distorsionarse cuando combina datos de varias fuentes o interpreta mal una ruta. Para los observadores, el episodio sirve como advertencia sobre la necesidad de revisar la transacción en la cadena antes de aceptar una cifra viral.

El caso también muestra que las herramientas de seguimiento pueden amplificar errores cuando presentan una valoración implícita como si fuera una pérdida liquidada. En mercados pequeños, el precio de referencia puede cambiar con una sola operación y no representar el valor al que todo el suministro podría venderse. La lectura correcta exige comparar el hash, los activos efectivamente entregados, los pools utilizados y el importe pagado, en lugar de confiar únicamente en una pantalla de precios.

Dos riesgos dentro de la expansión de Robinhood

Las dos historias tienen un vínculo común: el avance de Robinhood hacia las acciones tokenizadas y las memecoins está intentando simplificar el acceso a productos con estructuras de riesgo muy distintas. En un caso, la facilidad del pago produjo una controversia sobre recompensas y clasificación comercial; en el otro, la liquidez delgada permitió que una lectura del mercado presentara una pérdida mucho mayor que el gasto reconstruido. Ninguno de los dos episodios demuestra por sí solo una pérdida generalizada para los usuarios, pero ambos exponen puntos débiles del modelo.

Para los emisores de tarjetas, el desafío consiste en aplicar reglas diseñadas para transacciones cripto a productos que se promocionan como coleccionables digitales. Para las plataformas, la prioridad comercial es reducir pasos y ofrecer una experiencia familiar, aunque esa simplificación puede ocultar comisiones, riesgos de precio y restricciones de recompensas. Para los usuarios, la diferencia entre una compra de consumo y una operación especulativa permanece intacta, incluso cuando ambas aparecen en el mismo botón de pago.

Visa puede optar por recodificar el comercio, advertir a los participantes, aplicar medidas financieras o recuperar comisiones, según la evolución del caso. Esas alternativas podrían terminar con los puntos y el cashback asociados con las compras, pero todavía no existe una resolución definitiva en la información disponible. Mientras tanto, la atención sobre Crossmint eleva el costo reputacional de presentar las memecoins como una compra tan rutinaria como un café o una película.

La lección inmediata para el mercado no es que toda compra de memecoins vaya a generar una pérdida millonaria, sino que la comodidad de la interfaz puede esconder complejidades importantes. El código del comercio, la política de recompensas, la liquidez del pool y la precisión del rastreador determinan cómo se percibe y cómo se liquida una operación. Las plataformas pueden seguir ampliando el acceso, pero las controversias muestran que la infraestructura tradicional de pagos todavía no ha decidido cómo tratar ese nuevo tipo de compra.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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