Por Canuto  

Pakistán dio un paso decisivo para ordenar su mercado de criptomonedas tras la aprobación de una ley que crea a la PVARA, una nueva autoridad con amplios poderes para licenciar, supervisar y sancionar a los proveedores de servicios de activos virtuales en el país.
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  • La Ley de Activos Virtuales 2026 crea la PVARA para regular a exchanges, custodios, billeteras, plataformas de préstamos y emisores de tokens.
  • Operar sin licencia podrá acarrear multas de hasta PKR 50 millones y penas de hasta cinco años de prisión.
  • El nuevo marco incorpora controles contra lavado de dinero y exige que los servicios cripto respeten estándares de financiamiento Sharia.

 

El parlamento de Pakistán aprobó la Ley de Activos Virtuales 2026, una norma que introduce el marco legal más completo del país para el sector de los activos digitales. La medida crea la Autoridad Reguladora de Activos Virtuales de Pakistán, conocida como PVARA, y le confiere el mandato de licenciar, regular y supervisar a todos los proveedores de servicios cripto que operen dentro del territorio nacional.

La decisión marca un cambio relevante para un mercado que, hasta ahora, avanzaba entre zonas grises regulatorias. En un país con una alta adopción de criptomonedas, la ausencia de reglas específicas había dejado sin una estructura formal a millones de usuarios y a empresas vinculadas con exchanges, custodia, billeteras, préstamos y emisión de tokens.

Según explicó la propia PVARA, el nuevo marco busca promover la transparencia, proteger a los inversionistas y preservar la integridad y estabilidad del mercado de activos virtuales, sin cerrar la puerta a la innovación financiera. La autoridad sostiene que el objetivo es permitir un desarrollo responsable de las tecnologías relacionadas con Blockchain y criptomonedas.

Bilal Bin Saqib, presidente de PVARA y también CEO del Consejo de Criptomonedas de Pakistán, resumió el alcance político del cambio en una publicación en X. Allí afirmó que, hace un año, el panorama de activos digitales del país estaba definido por la incertidumbre y por vacíos normativos, mientras que ahora Pakistán cuenta con la primera ley parlamentaria que establece un organismo regulador para este sector, sobre la base de una ordenanza presidencial introducida en 2025.

Una autoridad con poder de licenciamiento y sanción

La nueva legislación otorga a PVARA amplias facultades de supervisión y cumplimiento. Bajo esta ley, exchanges, custodios, operadores de billeteras, emisores de tokens, plataformas de préstamos y otros proveedores de servicios de activos virtuales deberán obtener licencia formal para seguir operando en Pakistán.

Quienes presten esos servicios sin autorización podrán enfrentar sanciones severas. La ley contempla multas de hasta PKR 50.000.000, equivalentes a aproximadamente USD $179.000, además de penas de prisión de hasta cinco años para los infractores.

El texto también establece castigos específicos para las ofertas de tokens no autorizadas. En esos casos, la sanción puede alcanzar PKR 25.000.000, cerca de USD $89.000, junto con penas de hasta tres años de prisión.

Para las empresas que ya operan en el país, el marco contempla una ventana de transición. Los proveedores existentes tendrán seis meses para adecuarse a las nuevas exigencias o, en caso contrario, cesar sus actividades.

Este punto es especialmente importante para el ecosistema local. La obligación de licenciarse no solo ordena el mercado, sino que también redefine el umbral de entrada para los actores que quieran ofrecer servicios vinculados con criptoactivos dentro de Pakistán.

Controles AML y exigencias de cumplimiento Sharia

Además del esquema de licencias, la ley incorpora herramientas de cumplimiento enfocadas en riesgos financieros. PVARA indicó que la legislación le confiere poderes para abordar el lavado de dinero, la financiación del terrorismo y otras actividades ilícitas asociadas con los activos virtuales.

Con ello, el regulador busca alinear el enfoque paquistaní con estándares internacionales en materia de integridad financiera. En la práctica, esto significa que la supervisión del sector cripto no se limitará al registro de operadores, sino que abarcará controles de cumplimiento más cercanos a los aplicados en sectores financieros tradicionales.

La ley agrega un componente clave para el contexto local. Las empresas que ofrezcan servicios relacionados con activos virtuales deberán asegurarse de que sus productos y operaciones respeten la ley Sharia.

Esa exigencia coloca a Pakistán en una posición regulatoria particular, al combinar normas de prevención financiera con criterios de conformidad religiosa. Para los participantes del mercado, esto podría traducirse en una adaptación tanto legal como operativa de sus servicios.

Para lectores menos familiarizados con el tema, los marcos AML son reglas contra el lavado de dinero y la financiación ilícita. En el mundo cripto, suelen incluir exigencias de identificación de clientes, monitoreo de transacciones y reportes de operaciones sospechosas.

Un proceso que ya venía tomando forma

La aprobación parlamentaria no surgió de la nada. En febrero de 2026, PVARA lanzó formalmente un sandbox regulador, es decir, un entorno supervisado donde las empresas pueden probar casos de uso reales bajo observación del regulador.

Ese sandbox fue concebido para proyectos de tokenización, stablecoins, remesas e infraestructura de entrada y salida entre el sistema bancario y el ecosistema cripto. En términos regulatorios, se trata de una señal de que Pakistán no solo quiere controlar riesgos, sino también canalizar la innovación dentro de límites definidos.

Antes de eso, en diciembre de 2025, PVARA emitió Certificados de No Objeción, o NOC, a Binance y HTX, dos de los mayores exchanges de criptomonedas del mundo. Esa decisión sirvió como antecedente de una relación más estructurada entre las autoridades y grandes actores internacionales del sector.

En otra publicación reciente en X, Bilal Bin Saqib señaló que, con los NOC ya otorgados y con los rieles bancarios desarrollándose en coordinación con el Banco Estatal de Pakistán, el país avanzaba hacia un marco de licencias integral alineado con estándares globales de AML e integridad financiera.

En ese mismo período, el ministerio de finanzas de Pakistán informó la firma de un memorando de entendimiento con Binance. El acuerdo busca explorar la tokenización basada en blockchain de hasta USD $2.000.000.000 en activos reales respaldados por el gobierno.

Ese dato es relevante porque muestra que la agenda oficial no se limita al control del mercado minorista. También apunta al potencial de la tokenización de activos del mundo real, un segmento que en distintos países empieza a verse como una aplicación institucional de la tecnología blockchain.

El peso del mercado local y el posible efecto regional

Pakistán figura entre los países con mayor adopción de criptomonedas. PVARA estima que entre 30 y 40 millones de pakistaníes participan activamente en activos digitales, mientras que cálculos de la industria sitúan la actividad anual de negociación vinculada al país por encima de USD $300.000.000.000.

Esas cifras ayudan a explicar por qué la falta de reglas claras se había vuelto un problema estructural. Un mercado de tal tamaño, sin un marco legal definido, dejaba abiertas preguntas sobre protección al usuario, integridad operativa, prevención de delitos financieros y relación con el sistema bancario.

La nueva ley intenta cerrar esa etapa de ambigüedad. Desde la perspectiva del regulador, el objetivo es convertir un entorno incierto en uno administrado bajo licencias, requisitos de cumplimiento y herramientas formales de fiscalización.

El alcance de la medida también puede sentirse fuera de las fronteras paquistaníes. Cryptopolitan destaca que esta aprobación podría aumentar la presión sobre India, país que suele liderar encuestas globales de adopción cripto, pero que todavía no cuenta con un marco legislativo equivalente para el sector.

Ese contraste regional es significativo. Mientras algunos mercados continúan debatiendo si regular de forma específica a los activos virtuales o integrarlos parcialmente en normas financieras existentes, Pakistán optó por crear una autoridad dedicada y un régimen legal propio.

Quedará por ver cómo se implementa la ley en la práctica, qué criterios usará PVARA para conceder licencias y cómo responderán los operadores locales e internacionales. Por ahora, el país ha enviado una señal clara: el mercado cripto ya no será tratado como un espacio marginal, sino como un sector sujeto a reglas explícitas, sanciones concretas y supervisión institucional.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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