La tokenización de activos ya mueve cerca de USD $400 millones en México, con presencia en sectores como el inmobiliario y fintech. Sin embargo, el mercado aún enfrenta un cuello de botella clave: la lenta institucionalización, la falta de regulación moderna y la ausencia de mercados secundarios formales.
***
- Tutellus estima que los activos tokenizados en México rondan USD $400 millones y abarcan unos 30 proyectos.
- El sector inmobiliario y fintech concentran cada uno el 25 % del mercado tokenizado local, mientras el resto se reparte en negocios reales como logística.
- La incertidumbre regulatoria, señalada por el 49 % de los participantes en una encuesta de EY, sigue siendo la principal barrera para la entrada institucional.
México ya cuenta con un mercado de tokenización de activos que ronda los USD $400 millones, pero su consolidación como una estructura financiera más amplia todavía enfrenta barreras importantes.
La cifra fue estimada por la firma Tutellus, especializada en Blockchain y tokenización, que además indicó haber participado en la tokenización de unos 30 proyectos en el país. Aunque se trata de un punto de partida relevante, la propia industria reconoce que el avance institucional sigue siendo lento.
En términos simples, un token representa digitalmente una fracción de un activo del mundo real dentro de una red Blockchain. Esto permite registrar, transferir y liquidar valor de forma programable, en una infraestructura que puede integrar distintas etapas del proceso financiero en un mismo entorno digital.
Miguel Caballero, CEO de Tutellus, explicó a Expansión que un token representa una parte de un activo real y sirve como una vía para transmitir valor de usuario a usuario, sin necesidad de los intermediarios tradicionales. Esa promesa de eficiencia es una de las razones por las que la tokenización ha ganado visibilidad entre empresas, inversionistas y desarrolladores financieros.
Un mercado en fase inicial, pero con señales de expansión
Según las estimaciones de Tutellus, el 25 % de los activos tokenizados en México corresponde al sector inmobiliario. Otro 25 % pertenece al sector fintech, mientras que el resto se distribuye entre negocios reales, incluyendo proyectos vinculados a logística.
Ese reparto muestra que la tokenización ya no se limita a pruebas conceptuales o pilotos de laboratorio. En cambio, empieza a abrirse paso en actividades económicas concretas donde la fragmentación de activos y la trazabilidad digital pueden ofrecer ventajas prácticas.
Durante un Investor Day organizado recientemente por la empresa en Ciudad de México, 10 iniciativas seleccionadas entre más de 50 proyectos incubados dentro de su programa de formación especializado presentaron modelos centrados en capital descentralizado, innovación urbana on-chain, proptech, movilidad aérea y financiamiento de activos reales.
La expansión del sector local ocurre en paralelo con proyecciones mucho más amplias a escala global. Firmas como Boston Consulting Group y McKinsey estiman que el mercado mundial de activos tokenizados podría ubicarse entre USD $2 billones y USD $16 billones para 2030, una diferencia amplia que refleja tanto su potencial como la incertidumbre sobre la velocidad de adopción.
Para los inversionistas, la tokenización ofrece una ventaja central frente a varios vehículos tradicionales. Permite dividir un activo en partes más pequeñas, lo que reduce barreras de entrada y amplía el acceso a perfiles que antes no podían participar en ciertos mercados.
Además, esta estructura puede conservar certeza de propiedad a través de contratos iniciales y registros en blockchain. También abre la puerta a una liquidez más ágil, siempre que existan mercados secundarios formales capaces de facilitar compraventas de manera más continua y organizada.
El gran cuello de botella: no hay mercados secundarios
Uno de los principales límites del ecosistema mexicano es precisamente la ausencia de mercados secundarios en forma. Caballero reconoció que, en sectores como el inmobiliario, las operaciones actuales siguen realizándose en esquemas P2P, es decir, mediante acuerdos previos entre pares.
Eso implica que la compra y venta de estos activos tokenizados todavía no funciona bajo dinámicas comparables a las de los mercados de valores tradicionales. La dirección natural, según el directivo, sería avanzar hacia plataformas más estructuradas, aunque con una infraestructura diferente y más apoyada en canales digitales y descentralizados.
La existencia de mercados secundarios no es un detalle técnico menor. Sin ellos, la promesa de mayor liquidez pierde parte de su fuerza, ya que los inversionistas siguen dependiendo de encontrar una contraparte de forma directa o semiprivada para deshacer sus posiciones.
Caballero también subrayó otra característica relevante del modelo: la custodia descentralizada. Bajo esta lógica, los activos quedan bajo control de los propios usuarios y no necesariamente de un intermediario central, algo que suele ser visto como una ventaja para parte del ecosistema cripto.
Además, señaló que el uso de Blockchain y de tokens rastreables puede ayudar en materia de Prevención de Lavado de Dinero. La trazabilidad digital, bien implementada, podría aportar herramientas de seguimiento más robustas que algunos sistemas financieros fragmentados del mundo tradicional.
Regulación incierta y adopción institucional rezagada
El problema más repetido por los actores del mercado sigue siendo la falta de certidumbre regulatoria. De acuerdo con una encuesta de EY, el 49 % de los participantes identificó este factor como el principal obstáculo para la entrada de inversionistas institucionales.
La relevancia de ese dato es clara. Aunque la tokenización suele asociarse con innovación abierta y acceso más democrático, buena parte de su escalamiento depende de que bancos, fondos, emisores y grandes operadores se sientan cómodos participando bajo reglas definidas.
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas ha planteado que la tokenización forma parte de una transformación digital que puede democratizar el acceso al capital. En ese sentido, recomienda adaptar la regulación mexicana a estándares internacionales, crear marcos simplificados para emitir valores virtuales y habilitar sandboxes regulatorios e incentivos que protejan a los inversionistas.
La discusión no se limita a México. El Foro Económico Mundial señaló en un documento reciente que 2026 representa un momento definitorio para los activos digitales, debido a los avances regulatorios y al puente que empieza a formarse entre las finanzas tradicionales y las descentralizadas.
En ese mismo contexto, Larry Fink, de BlackRock, considera que la tokenización ampliará el universo de activos invertibles al llevar fondos, bonos, bienes raíces y créditos de carbono on-chain. Esa visión ayuda a explicar por qué el debate ya no se restringe a startups de nicho, sino que alcanza a algunas de las mayores instituciones financieras del planeta.
Datos citados por Investax muestran que los activos del mundo real tokenizados aún permanecen concentrados en el ámbito institucional, con fondos vinculados a actores como JP Morgan o Franklin Templeton. La firma añadió que los RWA alcanzaron un valor total superior a USD $24.000 millones en febrero de 2026, tras crecer un 266 % en 2025.
Aun así, el verdadero reto, según esa misma referencia, es escalar la tokenización hasta convertirla en una estructura de mercado. En otras palabras, no basta con emitir activos tokenizados: hace falta que existan estándares, liquidez, interoperabilidad y una infraestructura confiable para su uso masivo.
Qué falta para que la tokenización escale
Los usos institucionales ya muestran algunas ventajas concretas. Los instrumentos tokenizados pueden emplearse como garantía, integrarse en operaciones de tesorería o desplegarse en distintas plataformas, lo que aumenta el interés de los emisores por incorporar activos a redes Blockchain.
Sin embargo, el escalamiento requiere condiciones más exigentes. La Autoridad Monetaria de Singapur ha señalado tres factores esenciales para que este mercado crezca con solidez y deje atrás la etapa experimental.
El primero es que los tokens respaldados por activos estén estandarizados y que las redes sean interoperables. Si cada emisor opera con reglas técnicas incompatibles, la promesa de eficiencia se reduce y la liquidez se fragmenta.
El segundo es la existencia de un fondo amplio de activos de liquidación seguros y fiables. Ese punto es clave para que las transacciones puedan cerrarse con menor fricción y con una base de confianza suficiente para actores institucionales.
La tercera condición es contar con redes de nivel institucional. Ese requisito apunta a infraestructura, cumplimiento, seguridad y gobernanza adaptados a participantes de gran escala, algo que todavía está en construcción en numerosos mercados.
Para México, el panorama combina oportunidades claras con rezagos estructurales. El mercado ya existe, muestra tracción en verticales como inmuebles y fintech, y conecta con una tendencia global en rápida expansión. Pero si no avanza la modernización regulatoria y no aparecen mercados secundarios formales, la tokenización podría seguir creciendo solo de manera parcial, sin alcanzar todavía su promesa de transformación financiera más profunda.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Criptomonedas
España endurece vigilancia fiscal sobre criptomonedas, influencers y alquileres
Criptomonedas
Stablecoins con rendimiento crecen 15 veces más rápido mientras Washington demora su regulación
billonarios
Multimillonario Druckenmiller: cripto podría reemplazar al dólar como moneda de reserva
Criptomonedas