Por Canuto  

Meta enfrenta una demanda colectiva propuesta en Estados Unidos que acusa a la empresa de recopilar rostros de usuarios y no usuarios para crear datos biométricos y desarrollar NameTag, una función de reconocimiento facial para gafas inteligentes. El caso podría exponer a la compañía a miles de millones de dólares y establecer límites para la industria tecnológica.
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  • La demanda fue presentada el 4 de septiembre de 2026 en Illinois y también invoca leyes de privacidad de California.
  • Los demandantes sostienen que Meta creó plantillas biométricas a partir de fotos sin consentimiento explícito ni una política pública de retención.
  • BIPA permite daños estatutarios de hasta USD $5.000 por violación intencional o imprudente, lo que eleva el riesgo financiero potencial del caso.


Meta vuelve a enfrentar una batalla judicial en Estados Unidos por la forma en que utiliza imágenes publicadas en sus plataformas. Una demanda colectiva propuesta, presentada el 4 de septiembre de 2026 ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de Illinois, acusa a la compañía de recopilar rostros y datos biométricos de Facebook e Instagram sin informar adecuadamente a las personas involucradas. El reclamo vincula ese supuesto uso con la creación de herramientas de inteligencia artificial y con el desarrollo de una función interna llamada NameTag.

La acción fue presentada por el despacho Wexler Boley & Elgersma LLP en representación de Francisco Alvarez, residente de Illinois, Jeremy Wahl, residente de California, y otras personas, incluidos menores. Los demandantes alegan violaciones de la Ley de Privacidad de Información Biométrica de Illinois, conocida como BIPA, además de normas de privacidad de California. Según la demanda, la clase propuesta abarcaría imágenes cargadas desde al menos el 4 de septiembre de 2021, aunque el alcance definitivo dependerá de la evolución procesal del caso.

El alcance de NameTag y de las acusaciones

NameTag aparece en el centro de la controversia porque sería una función de reconocimiento facial diseñada para operar con las gafas inteligentes de inteligencia artificial Ray-Ban y Oakley. En términos prácticos, la herramienta podría permitir que una persona apuntara las gafas hacia alguien e intentara identificarlo o recibir información sobre esa persona, un escenario que intensifica las preocupaciones sobre vigilancia y consentimiento. WIRED informó que encontró código relacionado con la función, añadida de manera discreta a la aplicación Meta AI mediante varias actualizaciones durante 2026.

La demanda sostiene que Meta extrajo identificadores biométricos de las fotografías publicadas por los usuarios y produjo plantillas a partir de esas imágenes. Esas plantillas serían representaciones digitales de los rostros, distintas de la fotografía original, pero capaces de servir como referencia para sistemas automatizados de reconocimiento. Los demandantes consideran que la empresa recopiló esa información sin obtener el consentimiento exigido por la legislación de Illinois ni explicar de forma transparente cómo conservaría o utilizaría los datos.

El reclamo también busca incluir a personas que nunca abrieron una cuenta en Facebook o Instagram, pero cuyos rostros aparecieron en fotografías cargadas por otros usuarios. Esa distinción amplía la discusión más allá de la relación contractual entre Meta y sus miembros, porque una imagen publicada en una plataforma puede mostrar a familiares, compañeros de trabajo, menores o personas desconocidas para quien la subió. La propuesta de demanda colectiva plantea así una pregunta central: si alguien aparece en una fotografía, ¿puede una empresa convertir sus rasgos faciales en datos reutilizables sin pedirle autorización?

Meta ha explicado públicamente que utiliza contenido público de Facebook e Instagram para entrenar modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, la disputa actual no se limita a la utilización general de contenido para desarrollar sistemas generativos, sino que se concentra en la posible creación de identificadores biométricos y en su relación con una herramienta capaz de reconocer rostros. Esa diferencia podría ser determinante para definir qué obligaciones legales tenía la compañía frente a usuarios y terceros.

Por qué Illinois es un escenario decisivo

BIPA se ha convertido en una de las leyes estadounidenses más relevantes para los litigios sobre privacidad biométrica, en parte porque permite que personas individuales reclamen daños estatutarios sin demostrar necesariamente una pérdida económica o un perjuicio concreto. La norma exige que las empresas obtengan autorización explícita por escrito antes de recopilar determinados datos biométricos y que publiquen una política de retención y destrucción de esa información. Los demandantes sostienen que Meta no cumplió con ninguno de esos dos requisitos en relación con las imágenes y plantillas mencionadas.

La exposición potencial es significativa porque BIPA contempla daños de USD $1.000 por cada violación negligente y de USD $5.000 por cada violación intencional o imprudente. En una demanda colectiva, la cantidad de personas y de interacciones consideradas violaciones puede modificar radicalmente el impacto financiero, aunque cualquier cálculo inicial sería especulativo mientras no se defina la clase. Para las empresas tecnológicas, el riesgo no está únicamente en una multa aislada, sino en que una práctica aplicada a millones de imágenes se convierta en una cadena de reclamaciones individuales.

Meta ya tiene antecedentes en este terreno. La compañía alcanzó un acuerdo en un caso relacionado con BIPA por su función fotográfica Tag Suggestions y, por separado, pagó USD $725 millones en 2022 para resolver reclamaciones vinculadas con el escándalo de Cambridge Analytica, sin admitir culpabilidad en ese acuerdo. El litigio anterior sobre Tag Suggestions también estableció que los residentes de Illinois pueden tener legitimación para demandar por reconocimiento facial automatizado incluso cuando no existe un daño evidente, un precedente que fortalece la importancia del nuevo caso.

La empresa podría argumentar que NameTag procesa la información directamente en el dispositivo, en lugar de enviarla a servidores centralizados. Esa posibilidad podría complicar el análisis jurídico, porque algunas interpretaciones de BIPA dependen de si una compañía posee o controla los datos biométricos en un sentido tradicional. No obstante, el procesamiento local no resolvería por sí solo las preguntas sobre la obtención inicial de los rasgos faciales, la creación de plantillas ni la información entregada a quienes aparecen en las fotografías.

Implicaciones para la inteligencia artificial y los mercados

El caso llega en un momento en que las empresas tecnológicas compiten por construir modelos de visión por computadora y sistemas generativos a partir de grandes volúmenes de imágenes. Un fallo que limite el uso de fotografías de redes sociales podría obligar a revisar procesos de entrenamiento, contratos de datos, mecanismos de consentimiento y métodos para eliminar información biométrica.

Para los inversionistas, la primera preocupación es la exposición financiera directa de Meta frente a una eventual certificación de la clase y a una resolución desfavorable. La segunda es el riesgo regulatorio y operativo, porque una sentencia amplia podría exigir cambios en productos de reconocimiento facial, funciones de realidad aumentada y herramientas conectadas con gafas inteligentes. El mercado suele valorar las demandas corporativas según su probabilidad y su tamaño, pero en este caso el precedente para otros productos de IA podría ser tan relevante como el monto final del acuerdo.

La controversia también plantea una diferencia importante entre datos públicos y datos libres de restricciones. Que una fotografía pueda ser vista en una plataforma no significa necesariamente que los rasgos biométricos de todas las personas que aparecen en ella puedan convertirse en plantillas para nuevos servicios. Esa tensión será cada vez más visible a medida que los modelos de IA incorporen capacidades de identificación, búsqueda visual y generación de imágenes a partir de material publicado por usuarios.

El proceso deberá aclarar qué datos recopiló Meta, durante cuánto tiempo los conservó, qué papel tuvo NameTag y si el procesamiento en los dispositivos puede excluir parte de las obligaciones previstas por BIPA. También tendrá que determinar si las personas que no son usuarias de las plataformas pueden reclamar por aparecer en fotografías cargadas por terceros. Mientras esas preguntas sigan abiertas, la demanda funcionará como una señal de advertencia para cualquier empresa que pretenda convertir imágenes sociales en infraestructura de inteligencia artificial.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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