Por Canuto  

Un seguimiento de casi 170 anuncios políticos detectó cerca de USD $80 millones en gasto asociado a contenidos creados o modificados con inteligencia artificial. Los investigadores encontraron que patrocinadores republicanos concentraron el 83% de ese monto y que los avisos sobre el uso de IA siguen siendo escasos y desiguales.
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  • El equipo del Wesleyan Media Project rastreó casi 170 anuncios con IA y cerca de USD $80 millones en gasto durante el ciclo electoral estadounidense de 2026.
  • Candidatos y grupos republicanos estuvieron detrás del 80% de los anuncios analizados y del 83% del gasto rastreado.
  • En 35 estados, solo el 31% de los anuncios identificados incluyó un aviso sobre IA, mientras las leyes estatales mostraron una relación limitada con la divulgación.

 


Deepfakes y cambios menos visibles en la propaganda electoral

La inteligencia artificial generativa ya forma parte de la publicidad de las elecciones legislativas estadounidenses de 2026, donde aparece con regularidad tanto en televisión como en redes sociales. Investigadores del Wesleyan Media Project, que estudian anuncios políticos desde 2010, rastrearon cerca de USD $80 millones en gasto relacionado con casi 170 anuncios únicos que usan IA. Su análisis combina reportes de medios, revisión de estudiantes capacitados y datos de AdImpact, empresa dedicada al seguimiento de la inversión publicitaria política.

El conjunto de anuncios no se limita a videos hiperrealistas que muestran hechos inexistentes, conocidos como deepfakes. Los investigadores también encontraron usos más discretos, como generar multitudes o votantes y mejorar imágenes existentes, intervenciones que pueden pasar inadvertidas porque no necesariamente hacen que el anuncio parezca distinto de una pieza publicitaria tradicional. Esa variedad complica tanto la identificación del material sintético como la evaluación de lo que los votantes ven en pantalla, revela Fortune.

Entre los videos más llamativos aparecen representaciones falsas del presidente Donald Trump, Nancy Pelosi, Barack Obama, Kamala Harris y Alexandria Ocasio-Cortez. Esta última figura en al menos cinco anuncios, según el recuento de los investigadores, que describen su presencia como especialmente frecuente entre anunciantes republicanos. Los ejemplos ilustran que la IA no solo crea escenas ficticias con candidatos, sino que también puede poner a políticos conocidos en situaciones diseñadas para provocar una reacción electoral.

Un candidato republicano al Senado por Luisiana aparece conduciendo un autobús escolar lleno de inmigrantes indocumentados, mientras un candidato republicano a gobernador de Carolina del Sur camina del brazo con drag queens. Otro anuncio muestra a Liz Cheney, Mitt Romney y Mike Pence cargando horcas en el césped de la Casa Blanca; además, un falso Dr. Anthony Fauci corre por una feria estatal con una jeringa enorme. Los investigadores también observaron anuncios donde la IA genera multitudes, así como casos de edición menos evidente, entre ellos una pieza de Chip Keating, candidato republicano a gobernador de Oklahoma, que incluye un aviso de IA sin explicar cómo se empleó la herramienta.

Una brecha partidista en el uso de inteligencia artificial

La diferencia entre partidos aparece tanto en la cantidad de anuncios como en el dinero asociado a ellos. Candidatos republicanos o grupos afines estuvieron detrás del 80% de las piezas identificadas y concentraron el 83% del gasto rastreado, de acuerdo con el análisis. La cifra incluye publicidad de candidatos y de organizaciones como super PAC y entidades 501(c), por lo que la tendencia no se limita a las campañas formales de quienes buscan un cargo.

Los autores no presentan una explicación definitiva para esta disparidad y señalan que solo pueden especular sobre sus causas. Una posible interpretación, plantean, es que las diferencias entre las filosofías políticas de ambos partidos también influyen en su disposición a usar herramientas generativas para producir anuncios. Esa lectura no demuestra por sí misma qué motiva a cada anunciante ni establece que la afiliación partidista determine el uso de IA, pero ofrece un marco para entender el contraste que refleja la muestra.

Los investigadores vinculan esa hipótesis con la distinta postura partidista frente a las normas de financiamiento y transparencia de campaña. En 2022, solo los senadores demócratas y dos independientes votaron para avanzar la DISCLOSE Act, que habría exigido más información sobre el financiamiento de super PAC, sindicatos y corporaciones. En cambio, los republicanos suelen favorecer un enfoque de libre mercado, según el artículo; los autores plantean que esas preferencias regulatorias podrían relacionarse con las decisiones sobre publicidad generada con IA.

El debate cobra peso porque los sondeos citados por los investigadores muestran apoyo amplio a una mayor regulación: el 78% de los votantes registrados favorecía prohibir contenido de IA que formule afirmaciones engañosas sobre candidatos. La preocupación se extiende más allá de los deepfakes, ya que una pieza retocada o generada puede influir en la percepción pública sin que el espectador sepa qué elementos son auténticos. Aun así, el dato sobre respaldo a una prohibición no significa que exista consenso sobre cómo definir el engaño o aplicar una norma de ese tipo.

Avisos irregulares y límites de las leyes estatales

Las reglas sobre publicidad política con IA varían entre estados, y en muchos casos los anuncios no están obligados a indicar que utilizaron esas herramientas. En 35 estados incluidos en el seguimiento, solo el 31% de los anuncios identificados mostró un aviso, proporción que representó el 22% del gasto analizado. Los investigadores explican que esa falta de divulgación también dificulta medir el fenómeno: su equipo dependió de reportes periodísticos y de estudiantes capacitados para marcar piezas potencialmente generadas con IA.

La forma de redactar los avisos tampoco sigue un patrón común, por lo que el público puede recibir explicaciones muy diferentes. Un anuncio de Georgia decía: «Este video ha sido manipulado o generado con inteligencia artificial», mientras uno de Oklahoma aclaraba: «Sátira política. Las imágenes generadas por IA no representan eventos reales». Una pieza para el Senado estatal de Carolina del Norte recurrió a un tono humorístico: «¡Lo adivinaste! Definitivamente se usó IA para generar estos clips de video absurdos».

El análisis encontró poca diferencia entre la proporción de anuncios que incluía avisos en estados con leyes sobre IA política y aquellos sin esas normas. En lugares sin leyes que regulen este uso, el 32% de los anuncios contenía una advertencia; donde sí existían reglas, la proporción era del 29%. Los autores advierten que la comparación no es perfecta, porque algunas piezas de la base de datos podrían no estar cubiertas por la legislación estatal aplicable.

El alcance de las normas también varía: en Colorado, algunas disposiciones se aplican solo a deepfakes de candidatos y dejan fuera otros usos de IA, mientras que en Luisiana una ley entró en vigor después de que se emitiera un anuncio. Minnesota también tiene una norma que restringe el uso de deepfakes en publicidad política dentro de los 90 días previos a una elección, según KFGO. En mayo de 2026 salió al aire un anuncio con video sintético de Peggy Flanagan, candidata demócrata al Senado. Los investigadores dicen que no está claro si ese caso infringió la ley, que exige que el contenido sea tan realista que una persona razonable crea que representa palabras o acciones de alguien que no participó en ellas.

Para los autores, el desafío de política pública no consiste únicamente en aprobar más reglas, sino también en aclarar qué información resulta útil para los votantes y cómo hacer cumplir las normas existentes. La experiencia de esta campaña muestra que la presencia de una ley no garantiza que los anuncios incluyan una advertencia, mientras los usos menos visibles de la IA vuelven más difícil detectar alteraciones. El artículo fue republicado por Fortune desde The Conversation y lleva las firmas de Travis N. Ridout, profesor de Gobierno y Política Pública en Washington State University; Erika Franklin Fowler, profesora de Gobierno en Wesleyan University; y Michael Franz, profesor de Gobierno en Bowdoin College.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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