Kraken obtuvo un laudo arbitral de USD $22 millones contra Mazars, firma que abandonó una auditoría casi concluida en diciembre de 2023. La empresa sostiene que esa salida, en pleno clima de presión regulatoria sobre el sector cripto en Estados Unidos, agravó el daño reputacional y reavivó el debate sobre la necesidad de reglas más claras para la industria.
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- Kraken ganó un arbitraje de USD $22 millones contra Mazars USA por retirarse de una auditoría casi terminada.
- La empresa afirma que Mazars no encontró fraude ni desacuerdos con la gerencia antes de abandonar el trabajo en diciembre de 2023.
- El co-CEO Arjun Sethi aprovechó el caso para pedir avances en el Clarity Act y una reforma del marco regulatorio cripto en EE. UU.
🚨 Kraken obtiene laudo arbitral de USD $22 millones contra Mazars 🚨
Mazars se retiró de una auditoría casi finalizada, agraviando la reputación de Kraken en medio de un clima regulatorio hostil en EE. UU.
El co-CEO, Arjun Sethi, exige avances en el Clarity Act para una… pic.twitter.com/xggeC7ZVUF
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 8, 2026
El exchange de criptomonedas Kraken informó que ganó un laudo de arbitraje por USD $22 millones contra su ex auditor, Mazars USA, por retirarse de una auditoría casi concluida. La empresa matriz del exchange, Payward, ahora busca que el Tribunal de Cancillería de Delaware emita una sentencia final sobre esa decisión.
El caso fue presentado por Kraken como un episodio emblemático del costo que tuvo para varias firmas cripto operar bajo un entorno regulatorio hostil en Estados Unidos. La compañía sostiene que la salida del auditor ocurrió en uno de los momentos más sensibles para la reputación y continuidad operativa del sector.
En una carta abierta, el co-CEO Arjun Sethi afirmó que una auditoría no debe verse como un favor, sino como un requisito básico para mantener relaciones bancarias, licencias y canales de supervisión. Según su planteamiento, cuando un auditor abandona un encargo sin emitir hallazgos adversos, el cliente queda expuesto a un daño reputacional difícil de revertir.
La nota original publicada por Decrypt señala que Payward acudió a Delaware después de obtener el laudo arbitral. Esa gestión busca transformar la resolución en un fallo judicial definitivo y ejecutable.
Más allá del monto, el litigio reabre una discusión más amplia sobre el acceso de las empresas cripto a servicios profesionales y bancarios en Estados Unidos. Para Kraken, el fondo del problema no fue solo contractual, sino también político e institucional.
Cómo se rompió la relación entre Kraken y Mazars
Sethi explicó que Mazars había auditado los estados financieros de Kraken durante tres años. En ese período, la firma emitió dos opiniones limpias antes de retirarse del tercer trabajo pocos días antes de su finalización en diciembre de 2023.
Según la versión de Kraken, Mazars confirmó por escrito que no tenía desacuerdos con la gerencia. También indicó, de acuerdo con Sethi, que no existían preocupaciones sobre la integridad de la compañía y que no había encontrado fraude.
Ese detalle es central en la posición del exchange, porque refuerza la idea de que la interrupción no respondió a un problema contable detectado durante la revisión. En cambio, la empresa sostiene que la retirada obedeció al endurecimiento del clima legal y político alrededor de la industria cripto.
Sethi afirmó que Mazars mencionó la incertidumbre jurídica como motivo de su salida. Entre los factores señalados estuvo la demanda que la SEC presentó contra Kraken apenas semanas antes.
Para la dirección del exchange, la decisión del auditor agravó una situación ya compleja y dejó a la empresa lidiando con consecuencias reputacionales de largo plazo. Sethi sostuvo que reparar ese daño tomó años y generó millones de dólares en honorarios legales.
El ejecutivo también recordó que Mazars Group había suspendido su trabajo de pruebas de reservas para toda la industria cripto en diciembre de 2022. En la lectura de Kraken, esa señal evidenciaba que prestar servicios al sector se había vuelto políticamente costoso.
El peso de Operation Choke Point 2.0 en el conflicto
El término Operation Choke Point 2.0 es usado por críticos de la política estadounidense para describir una campaña informal orientada a presionar a los bancos a restringir vínculos con compañías cripto. Esa idea ganó fuerza tras el colapso de FTX, cuando el sector enfrentó una oleada de escrutinio público y regulatorio.
La expresión remite a un programa de la era Obama que, según sus detractores, empujó a entidades financieras a distanciarse de negocios considerados controvertidos, como prestamistas de día de pago y vendedores de armas. En su nueva versión aplicada al mundo cripto, la acusación apunta a un cierre indirecto del acceso bancario.
Sethi destacó una declaración conjunta emitida el 3 de enero de 2023 por la Reserva Federal, la FDIC y la OCC. Ese comunicado advirtió a los bancos sobre los riesgos asociados con las criptomonedas.
También aludió a las llamadas cartas de pausa de la FDIC, al menos 25 enviadas a 24 bancos, que según defensores del sector instruyeron a las entidades a detener o postergar actividades relacionadas con criptoactivos. En ese contexto, conseguir apoyo de auditores, bancos y asesores se volvió más difícil para varias empresas.
Al mismo tiempo, la SEC bajo la presidencia de Gary Gensler mantenía demandas o investigaciones contra decenas de compañías del sector, entre ellas Kraken. Ese entorno elevó la percepción de riesgo legal para cualquier proveedor de servicios que trabajara con firmas cripto en Estados Unidos.
Desde la óptica de Kraken, la retirada de Mazars no puede entenderse de forma aislada del momento político. La compañía la presenta como una consecuencia de la presión regulatoria que afectó a toda la infraestructura de soporte de la industria.
La SEC, Jesse Powell y el costo reputacional
La demanda de la SEC contra Kraken fue desestimada con perjuicio en marzo de 2025, sin multas y sin admisión de conducta indebida. Ese resultado fue parte de una retirada más amplia de casos después de la salida de Gensler y del cambio de enfoque bajo la administración Trump.
Para Kraken, ese desenlace reforzó su argumento de que muchas de las presiones enfrentadas por el sector carecían de una base sólida o terminaron debilitándose con el tiempo. Sin embargo, la empresa sostiene que el daño operativo y reputacional ya estaba hecho.
Sethi afirmó que las consecuencias fueron más allá de la auditoría inconclusa. En su carta, recordó que la casa del cofundador de Kraken y ex-CEO Jesse Powell fue allanada por agentes federales en marzo de 2023 por una disputa con una organización sin fines de lucro no vinculada al exchange.
Según el ejecutivo, esa investigación se cerró cerca de dos años después sin cargos. Además, indicó que los dispositivos de Powell fueron devueltos.
La referencia a Powell buscó ilustrar, según la carta, un patrón más amplio de presión sobre actores del ecosistema. Aunque el caso no estaba relacionado con la operación del exchange, Kraken lo presentó como otra muestra del costo personal e institucional de aquel período.
Desde entonces, Powell cedió el control diario a Dave Ripley, mientras Sethi se incorporó más tarde como co-CEO. Ese relevo forma parte de una etapa en la que Kraken ha intentado reconstruir su posición pública y reforzar su interlocución en Washington.
Kraken usa la victoria para exigir claridad regulatoria
Sethi utilizó la carta abierta para reclamar avances en el Clarity Act, un proyecto de ley sobre estructura de mercado cripto que repartiría la supervisión de los activos digitales entre la SEC y la CFTC. A su juicio, una empresa legal no debería tener que ganar largas batallas judiciales para acceder a servicios bancarios y profesionales ordinarios.
El argumento de fondo apunta a la incertidumbre regulatoria como un freno estructural para la industria. Sin reglas claras, incluso compañías capaces de defenderse en tribunales pueden quedar expuestas a decisiones de terceros que prefieren retirarse antes que asumir riesgos políticos.
El proyecto avanzó en mayo, cuando superó el Comité Bancario del Senado con una votación de 15 a 9. Sin embargo, quedó estancado antes del receso del 4 de julio y aún necesita una votación plena del Senado y un proceso de conciliación con una medida paralela.
Esa ruta legislativa sigue abierta, pero no garantiza una resolución rápida. Para empresas como Kraken, el ritmo del Congreso contrasta con la urgencia operativa de contar con auditores, bancos y licencias sin depender de cambios de humor regulatorios.
El caso contra Mazars, por tanto, trasciende el conflicto entre un cliente y su proveedor de auditoría. También funciona como una señal política de Kraken, que busca convertir una victoria legal puntual en un argumento a favor de reformas más amplias para el mercado cripto estadounidense.
Si Delaware confirma el laudo, la empresa sumará un respaldo judicial adicional a esa narrativa. Mientras tanto, la disputa deja una conclusión clara: en un sector tan vigilado como el de los criptoactivos, perder una auditoría en el momento equivocado puede tener efectos mucho más profundos que una simple interrupción contractual.
Imagen editada de Unsplash, con logo de Kraken
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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