Por Canuto  

Kevin O’Leary, famoso por su papel en Shark Tank, admite que ‘la lió’ con su megaproyecto de centro de datos en Utah. Tras la presión comunitaria y una demanda por difamación, reduce su plan de 9 a 1 gigavatio.
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  • Kevin O’Leary confiesa que manejó mal el mensaje de su centro de datos en Utah y reduce el plan de 9 a 1 gigavatio.
  • La comunidad de Box Elder protestó por el uso del agua, la energía y el ruido, logrando la intervención del Senado estatal.
  • O’Leary enfrenta una demanda por difamación tras afirmar que la oposición era financiada por dinero chino.

 


Kevin O’Leary, reconocido inversor y personalidad de televisión, ha hecho algo poco habitual: admitir un error. En una declaración sorprendente, el llamado “Sr. Wonderful” confesó que manejó mal la comunicación sobre su enorme proyecto de centro de datos en Utah.

El proyecto, denominado Stratos, se ubicaría en el condado de Box Elder y abarcaría aproximadamente 40.000 acres. Su consumo energético se estimaba en hasta nueve gigavatios, una dimensión que generó alarma entre los residentes locales, informa The Next Web.

El gigante que se encoge: de 9 a 1 gigavatio

O’Leary reconoció que la oposición fue intensa y que no supo transmitir el mensaje adecuado. En su mea culpa, admitió que “realmente la lió” y prometió más transparencia.

La presión política fue decisiva. El presidente del Senado de Utah, J. Stuart Adams, exigió en junio un recorte del 75%. Finalmente, O’Leary aceptó reducir la capacidad a un gigavatio.

La reducción es drástica: de nueve a uno, una fracción de la ambición original. Aun así, O’Leary insiste en que el proyecto continuará, pero con una escala más modesta.

El inversor también dijo que no quiere causar un desastre ambiental que manche su legado. Se comprometió a ser un socio de buena fe para la economía local.

Sin embargo, el camino no será fácil. Aunque un gigavatio es más aceptable, el proyecto atraerá el mismo escrutinio sobre el uso del agua y la energía. O’Leary tendrá que demostrar con hechos su nueva postura.

La comunidad se opone: agua, energía y más

La oposición comunitaria fue el motor del cambio. Los residentes de Box Elder protestaron por el uso del agua, la demanda energética, el ruido, el calor y la enorme extensión de terreno.

Las protestas fueron tan ruidosas que los líderes políticos del estado tomaron nota. La presión se volvió insostenible para O’Leary.

El agua es el punto más delicado. O’Leary comparó el consumo de los centros de datos con el de los campos de golf, pero los números reales a hiperescala pintan otra historia.

La oposición a los centros de datos se ha vuelto un fenómeno nacional. Comunidades en decenas de estados se resisten a ceder terreno, agua y energía para la expansión de la IA.

Algunos gobiernos han endurecido las reglas. Nueva York se convirtió en el primer estado en congelar la construcción de nuevos centros de datos por un año. Es una señal de que la permisividad se está agotando.

La tensión no desaparecerá. Estos proyectos ofrecen empleos y beneficios fiscales, pero los costos ambientales son reales y cada vez más comunidades exigen detalles antes de dar su aprobación.

Acusación sin pruebas: el lío legal

O’Leary también se enfrenta a un problema legal. Antes de la reducción, había afirmado que la oposición al proyecto estaba financiada por dinero chino, sin ofrecer ninguna prueba.

Esa declaración provocó una demanda por difamación contra O’Leary y contra Fox News. El caso sigue su curso y añade más incertidumbre al proyecto.

La acusación fue considerada un intento de desacreditar a los críticos. Ahora, el inversor tendrá que defenderse en los tribunales mientras intenta reconstruir su imagen pública.

Para O’Leary, este episodio es un recordatorio de que las palabras tienen consecuencias. Sus comentarios no solo dañaron su credibilidad, sino que también complicaron su relación con la comunidad.

El mea culpa es también una estrategia de control de daños. O’Leary quiere presentarse como un socio responsable, pero el caso legal podría seguir generando titulares negativos.

Lecciones para la industria de centros de datos

El caso de O’Leary es un ejemplo de cómo no abordar la relación con las comunidades. Llegar con un plan de nueve gigavatios y una retórica combativa casi garantiza la pelea.

La industria de centros de datos está en plena expansión, impulsada por la inteligencia artificial. Pero el crecimiento debe ser sostenible y con diálogo social.

Los desarrolladores deben aprender a escuchar a los residentes y a presentar planes a escala razonable. La transparencia no es un detalle, es el juego completo.

El episodio también refleja un cambio de poder: las comunidades ya no son espectadores pasivos. Exigen información, rendición de cuentas y compensación justa.

El proyecto reducido de O’Leary aún debe demostrar su valía. Si logra implementarse, podría servir como modelo de cómo una negociación bien manejada, aunque sea a la fuerza, puede funcionar.

Para el resto de la industria, la lección es clara: la escala desmedida y el desprecio a la opinión pública son la receta para el fracaso. La colaboración temprana es la única vía viable.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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