Por Canuto  

Una revisión independiente sostiene que los supervisores de la Reserva Federal conocían, o debían conocer, las vulnerabilidades de Silicon Valley Bank desde marzo de 2022, pero no tomaron medidas decisivas antes de su colapso.

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  • La revisión externa atribuye la inacción a una cultura de aversión al riesgo y a una falta de claridad en la toma de decisiones.
  • El banco tenía 94% de sus depósitos sin seguro y concentrados en empresas tecnológicas respaldadas por capital de riesgo.
  • La revisión reaviva las preguntas sobre el papel de Michael Barr y abre un nuevo frente político para la Reserva Federal.

 


 

Una revisión independiente sobre la supervisión de Silicon Valley Bank concluyó que el personal de la Reserva Federal (FED) sabía, o debería haber sabido, que la entidad acumulaba vulnerabilidades graves antes de su colapso en marzo de 2023.

Michelle Bowman, vicepresidenta de Supervisión de la Fed, presentó el viernes los hallazgos preliminares y señaló que los supervisores conocían esos riesgos desde marzo de 2022, pero no adoptaron medidas rápidas y decisivas que posiblemente habrían evitado la quiebra.

El episodio terminó convirtiéndose en el segundo mayor fracaso bancario de la historia de Estados Unidos y desencadenó una corrida que amenazó con extenderse a otras entidades. Reportes de prensa señalaron que el análisis fue elaborado por una firma externa, aunque la FED todavía no publicó el documento completo. Esa falta de acceso impide evaluar todos los métodos y conclusiones de la revisión.

Las vulnerabilidades que quedaron expuestas

Silicon Valley Bank sufrió una corrida después de anunciar que había vendido valores con una pérdida de USD $1.800 millones y que necesitaba captar capital adicional. La entidad mantenía grandes posiciones en bonos del Tesoro estadounidense, cuyo valor de mercado cayó cuando la Reserva Federal comenzó a elevar las tasas de interés, lo que redujo el precio de esos activos y debilitó su balance.

La estructura de sus depósitos también aumentaba el riesgo de una salida masiva de fondos, según el resumen presentado por Bowman. El informe determinó que 94% de los depósitos no tenía seguro y estaba concentrado en empresas tecnológicas respaldadas por capital de riesgo, clientes que podían retirar grandes sumas con rapidez ante cualquier señal de problemas.

Entre los clientes del banco se encontraban startups tecnológicas y firmas de capital de riesgo, un perfil distinto al de una entidad con depósitos más diversificados. Cuando la institución informó sus pérdidas y la necesidad de nuevo capital, esa concentración facilitó que el temor se propagara entre compañías conectadas por las mismas redes empresariales y financieras.

Tras la corrida, la Reserva Federal, la Corporación Federal de Seguro de Depósitos y el Departamento del Tesoro emitieron una declaración conjunta para asegurar todos los depósitos del banco, incluidos aquellos que superaban el límite de USD $250.000 establecido por la FDIC. La decisión buscó contener la crisis y evitar que los depositantes de otras entidades interpretaran el caso como una señal de peligro inmediato para sus propios fondos.

Una cultura que habría frenado la respuesta

Bowman sostuvo que la revisión identificó una cultura de larga data basada en la aversión al riesgo dentro del personal supervisor. Según su explicación, algunos funcionarios consideraban que era personalmente más seguro no actuar hasta tener la certeza de que una medida sería exactamente la correcta, aun cuando las señales de deterioro ya estuvieran presentes.

La vicepresidenta de Supervisión también atribuyó la inacción a una falta de claridad sobre quién debía tomar decisiones y cómo debía escalarse la respuesta. En su lectura de los resultados preliminares, esa combinación permitió que los problemas detectados siguieran acumulándose mientras el banco se acercaba a una situación difícil de controlar.

El nuevo análisis contradice parcialmente la revisión realizada en abril de 2023 por Michael Barr, quien ocupaba entonces el cargo principal de supervisión bancaria de la Fed. Ese examen había concluido que el personal actuó con un exceso de cautela, pero vinculó la debilidad de la supervisión con cambios regulatorios posteriores a una ley aprobada en 2018 y con un enfoque menos asertivo.

La revisión externa, de acuerdo con Bowman, discrepa de esa explicación y sostiene que los retrasos no fueron causados por el mandato de adaptación regulatoria. La funcionaria afirmó que el problema central estuvo en la respuesta supervisora y en la forma en que el personal evaluó los riesgos, aunque también insistió en que el propósito del estudio no era asignar culpas, sino extraer lecciones para evitar una repetición.

El informe abre un nuevo frente político

Barr renunció en febrero de 2025 a la vicepresidencia de Supervisión. La publicación de los hallazgos puede reavivar el debate sobre las conclusiones de su revisión de 2023 y sobre la responsabilidad de los funcionarios que dirigían la supervisión bancaria cuando ocurrió el colapso.

La publicación de los hallazgos llega en una semana políticamente sensible para la Fed, que votó para elevar las tasas de interés por primera vez desde 2023. Donald Trump criticó a los funcionarios del banco central por el aumento y describió a la junta como muy hostil y muy política, aunque elogió a Kevin Warsh, actual presidente de la Reserva Federal.

Analistas citados por la prensa consideraron posible que Trump utilice el informe para aumentar la presión sobre Barr y cuestionar su permanencia en la junta. Benson Durham, exfuncionario de la Fed, dijo que no podía afirmarlo con certeza, pero señaló que resultaba difícil ignorar esa sospecha debido a las críticas recientes del presidente contra la junta.

La controversia enfrenta así dos interpretaciones sobre el origen de la crisis: una que enfatiza cambios regulatorios y otra que atribuye el fracaso a la cultura interna de supervisión. La diferencia no es menor, porque cada explicación conduce a respuestas distintas, desde elevar los estándares y exigir más controles hasta reorganizar equipos y reducir el margen de discreción de los supervisores.

Reorganización y críticas de Elizabeth Warren

Bowman ya inició una revisión integral de las prácticas de supervisión bancaria de la Reserva Federal y ha dicho que planea reducir aproximadamente 30% de los puestos de la división de Supervisión y Regulación. Una actualización de la página de personal mostró que una docena de altos funcionarios había abandonado la división a principios de septiembre, aunque también se incorporaron nuevos empleados y podrían producirse más contrataciones.

La posible reducción de personal añade otra tensión al debate sobre cómo debe responder la Fed después del colapso de Silicon Valley Bank. Mientras sus responsables hablan de mejorar la claridad y la rapidez de las decisiones, cualquier recorte dentro del área supervisora podría generar preguntas sobre la capacidad de vigilar entidades complejas y detectar riesgos antes de que se conviertan en corridas.

Elizabeth Warren, senadora demócrata de Massachusetts y principal legisladora de su partido en el Comité Bancario del Senado, cuestionó duramente la revisión. En un comunicado, afirmó que Bowman desperdició recursos de los contribuyentes en una autopsia de terceros que, según su acusación, la exculpa convenientemente a ella y a Trump de cualquier conducta indebida.

Warren también calificó el proceso como un intento vergonzoso de reescribir la historia y advirtió que podría allanar el camino hacia una desregulación más peligrosa. La senadora sostuvo que una relajación adicional de las reglas aumentaría el riesgo de otro desastre similar al de Silicon Valley Bank, mientras que la Fed aún debe decidir si publicará el informe completo.

Qué queda por esclarecer

Los hallazgos presentados por Bowman son preliminares y el público no ha podido revisar el texto íntegro de la consultora. Esa limitación impide conocer qué advertencias concretas recibieron los supervisores, qué reuniones discutieron los riesgos y qué acciones estaban disponibles antes de que el banco anunciara sus pérdidas.

También queda pendiente precisar cómo se distribuyeron las responsabilidades entre el personal de supervisión, los directivos de Silicon Valley Bank y los funcionarios que dirigían la Fed durante las distintas etapas del deterioro. El resumen señala que los supervisores conocían, o debían conocer, las vulnerabilidades, pero no ofrece en la información divulgada una cronología completa de las decisiones que precedieron a la corrida.

El caso mantiene relevancia para los mercados porque combina pérdidas en valores, depósitos altamente concentrados y una reacción rápida de los clientes ante la incertidumbre. Para los bancos con exposición significativa a bonos y una base de depositantes vinculada a un mismo sector, la experiencia muestra cómo un problema de liquidez puede agravarse cuando los retiros se coordinan con velocidad.

La siguiente etapa dependerá de si la Reserva Federal publica el informe completo y de cómo responde a las críticas de Warren y a las presiones políticas de Trump. Mientras tanto, la revisión vuelve a colocar la supervisión bancaria en el centro de la discusión sobre estabilidad financiera, regulación y responsabilidad institucional.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.

 


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