Por Canuto  

Las divulgaciones federales de ética muestran que Emil Michael vendió participaciones millonarias en xAI, Perplexity y Brex mientras participaba en decisiones que afectaban al sector de inteligencia artificial.
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  • Emil Michael habría obtenido entre USD $15 millones y USD $75 millones con operaciones realizadas entre enero y junio de 2026.
  • La venta de xAI ocurrió después de que el Pentágono eligiera Grok como proveedor comercial de inteligencia artificial.
  • El funcionario impulsó la designación de Anthropic como riesgo de cadena de suministro mientras mantenía una participación millonaria en Perplexity.


Las divulgaciones federales de ética sitúan al subsecretario de Guerra para Investigación e Ingeniería, Emil Michael, en el centro de un posible conflicto de interés dentro de la política estadounidense de inteligencia artificial. Según esos registros, el funcionario realizó tres operaciones sustanciales entre enero y junio de 2026 con acciones de xAI, Perplexity AI y Brex, y obtuvo ingresos estimados de entre USD $15 millones y USD $75 millones. Las ventas coincidieron con decisiones oficiales que podían modificar el entorno competitivo de la IA aplicada al ámbito militar.

El caso adquiere relevancia porque Michael no ocupaba un cargo periférico dentro del Gobierno estadounidense: participaba en la definición de la estrategia tecnológica del Pentágono. Sus inversiones estaban vinculadas con compañías que operaban en segmentos relacionados con los servicios de inteligencia artificial, búsqueda y tecnología financiera, mientras las autoridades tomaban decisiones sobre proveedores y riesgos para la seguridad nacional. La situación recuerda el problema de un árbitro que posee acciones de uno de los equipos que debe evaluar.

Las operaciones bajo escrutinio

La primera operación examinada corresponde a xAI, cuya participación Michael mantenía a través de una entidad llamada KQ Partners. Los documentos valoraban esa inversión entre USD $500.000 y USD $1 millón, y un certificado de desinversión emitido el 18 de diciembre de 2025 le ordenó venderla. Michael completó la operación el 9 de enero de 2026 por un monto estimado de entre USD $5 millones y USD $25 millones, lo que representa una ganancia potencial de entre 400% y 4.800% frente al valor declarado.

La cronología de xAI es especialmente sensible porque el Pentágono ya había seleccionado el chatbot Grok como proveedor comercial de inteligencia artificial a mediados de 2025. Michael todavía conservaba la participación cuando esa decisión colocó a xAI en una posición privilegiada frente a otras compañías del sector. Aunque los registros no establecen que la venta haya sido consecuencia directa de aquella selección, la cercanía temporal alimenta las preguntas sobre la separación entre sus inversiones personales y sus responsabilidades públicas.

La posición en Perplexity AI presenta un entramado más complejo. La participación de Michael fluctuaba entre USD $2 millones y USD $10 millones, mientras la empresa también le había concedido un préstamo personal de entre USD $250.000 y USD $500.000 a una tasa de interés de 4,57%; además, el funcionario formaba parte de su consejo asesor. En junio de 2026 vendió acciones por un monto estimado de entre USD $5 millones y USD $25 millones, pero los registros no precisan qué proporción correspondía a títulos consolidados, no consolidados o a ambas categorías.

Michael se comprometió a no beneficiarse de las acciones de Perplexity que todavía no se hubieran consolidado, una condición diseñada para limitar el beneficio personal derivado de su relación con la compañía. Sin embargo, la falta de claridad sobre los títulos incluidos en la venta mantiene abierta la discusión sobre el alcance real de esa promesa. El vínculo financiero, el puesto asesor y la operación millonaria forman un conjunto que exige revisar no solo el resultado de la transacción, sino también las decisiones tomadas durante el periodo de tenencia.

Brex completa la secuencia de operaciones señaladas en las divulgaciones. La participación de Michael en la empresa de tecnología financiera, respaldada por Peter Thiel, tenía un valor de hasta USD $750.000 en marzo de 2025 y fue vendida por al menos USD $5 millones en abril de 2026. La operación dejó una ganancia documentada de al menos 473%, mientras Brex quedó vinculada a una adquisición de Capital One valorada en aproximadamente USD $5.150 millones.

La disputa con Anthropic

El elemento más delicado del caso aparece en la relación entre Perplexity y Anthropic, dos empresas que la información presentada ubica como competidoras dentro del mercado de inteligencia artificial. Michael impulsó en marzo de 2026 la designación de Anthropic como riesgo de cadena de suministro, una categoría que anteriormente se había reservado para empresas extranjeras consideradas adversarias, entre ellas Huawei y ZTE. La medida condujo a la terminación de un contrato gubernamental valorado en USD $200 millones.

Anthropic quedó bajo presión después de negarse a permitir que sus modelos Claude respaldaran armas autónomas y sistemas de vigilancia masiva. La decisión del Pentágono convirtió una disputa sobre los usos aceptables de la IA en un asunto de seguridad nacional, con consecuencias comerciales inmediatas para la compañía. Para el resto de la industria, el mensaje resultaba severo: rechazar determinadas exigencias gubernamentales podía traducirse en una designación que restringiera el acceso a contratos públicos.

Los documentos judiciales citados en la información muestran además una cronología que ha llamado la atención de observadores externos. Un día después de que la designación contra Anthropic quedara finalizada, Michael envió un correo electrónico a su director ejecutivo, Dario Amodei, en el que afirmó que ambas partes estaban muy cerca de resolver los temas en disputa. La comunicación no demuestra por sí misma una irregularidad, pero plantea dudas sobre la justificación oficial y sobre el momento en que se tomó la decisión.

La controversia se intensifica porque Michael mantenía una participación de varios millones de dólares en Perplexity mientras promovía medidas contra Anthropic. David Sacks, capitalista de riesgo, calificó las acusaciones de conflicto de interés como una campaña de difamación y sostuvo que Perplexity no vende al Pentágono ni compite directamente con Anthropic. Su argumento se apoya en que la presencia federal de Perplexity opera mediante un contrato de GSA OneGov, anunciado en noviembre de 2025 y disponible para todas las agencias, sin que exista un acuerdo específico registrado con el Pentágono.

Cumplimiento formal y estándares éticos

El Departamento de Defensa sostiene que Michael y los demás funcionarios involucrados cumplen plenamente las leyes y regulaciones de ética, y afirmó que cualquier acusación en sentido contrario es falsa. Esa defensa se concentra en el cumplimiento formal de los procedimientos y en la ausencia, según la institución, de una infracción demostrada. No obstante, cumplir una regla específica no siempre resuelve las dudas sobre la apariencia de imparcialidad cuando una persona toma decisiones que pueden afectar el valor de compañías en las que invierte.

Richard Painter, exabogado de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, planteó un estándar más estricto al evaluar la conducta. A su juicio, Michael debió vender todos sus intereses en las empresas antes de comenzar a trabajar para el Gobierno, porque esa era la práctica que se habría aplicado durante su etapa en la Casa Blanca. La diferencia entre desinvertir antes de asumir un cargo y hacerlo después de decisiones políticas relevantes concentra buena parte del debate.

En términos regulatorios, los conflictos de interés no dependen únicamente de que una empresa tenga un contrato directo con la agencia donde trabaja el funcionario. También importa si las decisiones públicas alteran las condiciones competitivas del mercado, favorecen a un proveedor, perjudican a un rival o envían una señal capaz de modificar las expectativas de los inversionistas. En este caso, la relación entre xAI, Perplexity y Anthropic vuelve más difícil separar los vínculos financieros de las decisiones sobre el futuro de la IA militar.

La demanda de Anthropic continúa activa, por lo que el alcance definitivo de la designación y sus consecuencias aún pueden cambiar. Mientras el litigio avanza, las empresas de inteligencia artificial observan el caso como una advertencia sobre los costos de disentir de las exigencias del Pentágono en materia de armas autónomas y vigilancia. La discusión también trasciende a Estados Unidos, en un momento en que los datos gubernamentales de salud, financieros y legales enfrentan restricciones tecnológicas cada vez más estrictas en Europa.

El caso no prueba por sí solo que las decisiones de Michael hayan sido motivadas por sus inversiones, pero sí expone una tensión que las normas de divulgación no eliminan: la diferencia entre actuar legalmente y preservar una confianza pública incuestionable. La pregunta central ya no es únicamente si los procedimientos se siguieron al pie de la letra, sino si resultan suficientes para supervisar una industria cuyos contratos y valoraciones pueden cambiar con una sola decisión gubernamental.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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