El exchange neerlandés Knaken entró en bancarrota después de que fiscales señalaran que no se podían contabilizar cerca de EUR 7 millones pertenecientes a sus clientes, mientras una investigación criminal intenta esclarecer el destino de los fondos.
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- Un tribunal de Rotterdam declaró en bancarrota a Knaken tras detectar un déficit significativo en fondos de clientes.
- La plataforma dejó de operar a comienzos de junio y sus usuarios perdieron el acceso a sus cuentas.
- El colapso ocurre tras la implementación de MiCA, que exige autorización europea a los proveedores de servicios cripto.
🚨 Quiebra de Knaken 🚨
El exchange neerlandés Knaken se declara en bancarrota tras no poder contabilizar USD $8 millones de sus clientes.
Un tribunal en Rotterdam determinó un déficit significativo en fondos de usuarios.
La Autoridad Holandesa de los Mercados Financieros… pic.twitter.com/PcDjx3FEHm
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) July 17, 2026
Un tribunal de Rotterdam declaró en bancarrota a la plataforma neerlandesa de criptomonedas Knaken, después de que los fiscales advirtieran que cerca de EUR €7 millones (alrededor de USD $8 millones) en fondos de clientes no podían contabilizarse. La decisión abre un proceso judicial para determinar qué activos permanecen disponibles y cuánto podrán recuperar los acreedores.
La solicitud de quiebra la presentó el Servicio Público de Prosecución de los Países Bajos a finales de junio. La medida llegó después de que los reguladores expresaran preocupación por la situación financiera y operativa de la empresa.
Según informó NL Times, la Autoridad Holandesa de los Mercados Financieros alertó a los fiscales sobre una “situación muy preocupante” en Knaken. Las autoridades también mantienen una investigación criminal relacionada con los supuestos fondos de clientes desaparecidos.
El tribunal concluyó que la empresa enfrentaba un déficit importante que sus usuarios no conocían. En su evaluación, señaló que una gran cantidad de dinero de los clientes había desaparecido sin que existiera una explicación clara sobre cómo ocurrió.
La resolución no establece todavía el destino de los fondos ni determina responsabilidades penales. Esa tarea corresponderá a la investigación en curso y al proceso de insolvencia, que deberá revisar los activos, las obligaciones y los registros de Knaken.
La plataforma ya había suspendido sus operaciones a comienzos de junio. Desde entonces, los clientes no podían ingresar a sus cuentas mediante el sitio web, una situación que agravó la incertidumbre sobre sus saldos en euros y criptomonedas.
La propuesta de Knaken no convenció al tribunal
Knaken se opuso a la solicitud de bancarrota y sostuvo que todavía existían alternativas legales para proteger a sus clientes. La compañía buscaba evitar el procedimiento o limitar sus efectos mediante otras medidas judiciales.
Entre sus argumentos, la empresa mencionó activos incautados por el Servicio de Información y Pesquisa Fiscal de los Países Bajos. Knaken propuso utilizar los fondos disponibles para realizar una distribución directa entre los usuarios.
El tribunal rechazó ese plan porque determinó que Knaken no contaba con suficientes activos para reembolsar completamente a sus clientes. La falta de recursos convirtió la bancarrota en el mecanismo necesario para ordenar las reclamaciones y establecer prioridades entre los acreedores.
El proceso deberá identificar qué parte de los fondos corresponde a cada cliente y qué bienes pueden recuperarse. En esta etapa, la información pública no explica dónde terminaron los EUR 7 millones que las autoridades no han podido localizar.
La situación también plantea dudas sobre la separación entre los activos de la empresa y los fondos de sus usuarios. En los exchanges centralizados, esa distinción resulta esencial porque los clientes dependen de los registros internos y de los controles operativos para demostrar sus derechos.
La investigación criminal avanzará de forma paralela al procedimiento de insolvencia. Mientras el tribunal administra la quiebra, los fiscales intentarán aclarar si la desaparición de los fondos obedeció a errores contables, decisiones empresariales o posibles conductas ilícitas.
MiCA modifica el mercado europeo de criptomonedas
La caída de Knaken ocurre poco después de que la Unión Europea completara su transición al marco de Mercados en Criptoactivos, conocido como MiCA. La normativa establece requisitos comunes para los proveedores de servicios relacionados con criptomonedas dentro del bloque.
Bajo este régimen, las empresas deben obtener autorización de un regulador de la Unión Europea para continuar ofreciendo los servicios cubiertos. Las compañías que no cumplan las condiciones ya no pueden atender legalmente a clientes europeos en las actividades sujetas a la normativa.
Los Países Bajos concluyeron antes su periodo nacional de transición. La transición general de MiCA terminó el 1 de julio de 2026, fecha que marcó un límite relevante para los operadores que todavía no habían conseguido una licencia o una notificación válida.
Knaken había operado como proveedor neerlandés de servicios de criptomonedas. Sin embargo, la empresa no figuraba entre las compañías autorizadas bajo el sistema de MiCA cuando colapsó, según la información incluida en el expediente difundido sobre su bancarrota.
La Autoridad Holandesa de los Mercados Financieros establece que las empresas que ofrecen servicios cripto cubiertos en los Países Bajos necesitan una licencia o una notificación válida emitida por un regulador de la Unión Europea. El requisito busca elevar los estándares de supervisión y protección para los usuarios.
Para los lectores nuevos, MiCA no elimina los riesgos propios de las criptomonedas ni garantiza que un exchange pueda devolver todos los fondos. Su objetivo consiste en establecer reglas de autorización, conducta y supervisión, aunque la insolvencia de una empresa todavía puede generar pérdidas y retrasos para sus clientes.
La brecha entre operadores regulados y no autorizados
El mercado europeo se ha movido con rapidez hacia proveedores que cuentan con permisos bajo MiCA. La transición ha obligado a las plataformas sin autorización a cerrar servicios cubiertos, reducir operaciones o concentrarse en procesos de salida destinados a proteger a sus clientes.
La Unión Europea había emitido 244 licencias de MiCA al 29 de junio. Ese número refleja el avance del nuevo marco, aunque no significa que todas las empresas del sector hayan completado sus trámites ni que todos los usuarios reciban el mismo nivel de protección.
Compañías autorizadas como Coinbase y Ripple han ampliado su presencia en Europa durante este proceso. Otras plataformas, en cambio, redujeron sus servicios después de no conseguir las aprobaciones necesarias para operar bajo las nuevas reglas.
El resultado es una diferencia cada vez más visible entre los operadores regulados y aquellos que no logran cumplir los requisitos de licencia. Las plataformas autorizadas enfrentan mayores costos y controles, pero también pueden ofrecer a los usuarios una estructura de supervisión más clara.
La bancarrota de Knaken ilustra el riesgo que enfrentan los clientes cuando un exchange detiene sus operaciones y existen dudas sobre sus reservas. La autorización regulatoria no elimina todos los problemas, pero proporciona mecanismos institucionales para revisar la conducta de la empresa y exigir información.
El caso también recuerda que los usuarios deben evaluar la jurisdicción, el estado regulatorio y las condiciones de custodia antes de depositar activos en una plataforma. En un sector donde las transacciones pueden ser irreversibles, recuperar fondos durante una quiebra suele depender de procesos legales complejos.
Qué sigue para los clientes y acreedores
El procedimiento designado por el tribunal deberá establecer cuánto dinero y cuántas criptomonedas pueden recuperarse para los clientes y demás acreedores. Esa revisión incluirá los activos localizados, las obligaciones pendientes y los reclamos presentados por los usuarios.
Los clientes todavía enfrentan incertidumbre porque las autoridades no han explicado públicamente el destino de los fondos faltantes. La investigación criminal podría aportar información adicional, pero sus conclusiones no están disponibles en el momento de la declaración de bancarrota.
La administración de la insolvencia también tendrá que revisar los activos incautados por el Servicio de Información y Pesquisa Fiscal. Esos bienes formaron parte de la propuesta de Knaken para distribuir recursos, aunque el tribunal determinó que no bastaban para cubrir completamente las obligaciones.
La resolución no implica que todos los clientes perderán necesariamente la totalidad de sus fondos. El porcentaje de recuperación dependerá de los activos que puedan localizarse, de la naturaleza de cada reclamación y de las decisiones que adopte el administrador del proceso.
La quiebra deja una señal relevante para el mercado europeo. La implementación de MiCA está reorganizando el sector, pero la supervisión regulatoria debe complementarse con controles financieros, transparencia contable y gestión responsable de los activos de los clientes.
Mientras fiscales y autoridades continúan sus investigaciones, el caso de Knaken permanecerá bajo observación en los Países Bajos. El resultado del proceso determinará la recuperación para los usuarios y el alcance de las responsabilidades relacionadas con el déficit.
Imagen de Depositphotos
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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