Por Canuto  

Las criptomonedas se están convirtiendo en uno de los activos más difíciles de repartir en los divorcios en Rusia. Abogados advierten que demostrar la propiedad, calcular el valor en rublos y obtener acceso a billeteras protegidas por claves privadas ya está trabando procesos en tribunales, mientras un legislador propone cambios y el banco central guarda silencio.
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  • Abogados rusos describen a Bitcoin y las altcoins, junto con opciones sobre acciones, como los activos más complejos de dividir en un divorcio.
  • Los tribunales pueden rechazar la división de cripto si no se prueba su existencia o propiedad; un caso en Krasnodar fue desestimado por falta de evidencia.
  • Un proyecto de ley presentado por Igor Antropenko busca definir qué cripto es propiedad conjunta y cuál permanece como propiedad exclusiva, sin respuesta aún del banco central.

Los activos criptográficos se están convirtiendo en un nuevo foco de conflicto en los tribunales de divorcio en Rusia, según abogados especializados en derecho familiar. El problema no solo pasa por el monto, sino por la dificultad de demostrar quién es el propietario real y cuánto valen esas tenencias en moneda fiduciaria al momento de repartir bienes.

Anastasia Madi, abogada de derecho familiar en la firma legal Kislov Law, dijo a un medio ruso que las tenencias de Bitcoin y altcoins, junto con las opciones sobre acciones, se han convertido en los “activos más difíciles de dividir durante los procedimientos de divorcio”. La afirmación apunta a un patrón: a medida que aumenta la adopción cripto, crecen los pleitos donde una de las partes alega que existe una “bolsa” de tokens que debe entrar al reparto.

El contexto demográfico y económico refuerza la tendencia. Rusia mantiene tasas de divorcio entre las más altas del mundo y, en años recientes, han llegado a casi cinco por cada 1.000 personas. En paralelo, la popularidad de las criptomonedas también ha ido en aumento en el país, lo que anticipa más presión sobre juzgados civiles y equipos legales.

Para lectores nuevos en el tema, la dificultad tiene una explicación básica: una criptomoneda es un activo digital controlado, por lo general, a través de claves privadas y contraseñas. Quien posee esas credenciales controla los fondos. Ese diseño, útil para la seguridad y la autocustodia, también puede volverse un obstáculo cuando un juez necesita identificar, cuantificar y repartir el patrimonio.

Cómo se calcula el valor: el cuello de botella de llevar cripto a rublos

Uno de los problemas centrales es el cálculo del valor. Los tribunales deben expresar el valor monetario de bienes tangibles e intangibles en moneda fiduciaria, por lo que los abogados suelen requerir especialistas para “determinar el valor de las criptomonedas”, según explicaron expertos legales en declaraciones recogidas por la prensa rusa.

La valuación no es un trámite menor. Los precios cripto cambian con rapidez y pueden diferir según el mercado o el momento exacto de referencia. Además, en divorcios se discute no solo cuánto vale, sino cuándo se adquirió el activo, con qué fondos y si corresponde tratarlo como parte del patrimonio común.

La situación se complejiza por la infraestructura técnica. Si los fondos se guardan en una billetera bajo control directo de una persona, un tercero no puede “ver” el contenido completo sin evidencias adicionales. En algunos casos, solo se pueden rastrear movimientos si existen direcciones públicas vinculadas, pero eso no siempre alcanza para conectar legalmente a un cónyuge con una cuenta específica.

Por eso, incluso con la intención de cumplir el reparto, el proceso se vuelve más técnico que en otros activos. Un inmueble se registra; una cuenta bancaria tiene estados de cuenta; un vehículo tiene matrícula. En cripto, la evidencia suele depender de capturas, registros de exchanges, historial de transacciones, o admisiones de parte, y cada elemento puede ser discutido.

Propiedad, claves privadas y pruebas: cuando el activo “desaparece” ante el juez

Rusia modificó su marco legal en 2020 para reconocer la criptografía como una forma de propiedad intangible. En términos prácticos, esto ubica a bitcoin y otros tokens como “propiedad conyugal” a ojos de la ley, de acuerdo con Madi. Sin embargo, una cosa es la categoría jurídica y otra la posibilidad real de ejecutar una división en un expediente.

La abogada advirtió que, “en la práctica”, probar con precisión a quién pertenece la criptomoneda y calcular su valor exacto en rublos resulta menos sencillo. Un elemento crítico es que la cripto suele almacenarse en billeteras protegidas por contraseñas y claves privadas, lo que agrega una capa de complejidad difícil de resolver con herramientas tradicionales del derecho civil.

Si una de las partes “oculta sus claves privadas o contraseñas”, los abogados en tribunales civiles tienen pocos recursos para obligar a la entrega de esa información. En otras palabras, el control técnico puede imponerse a la orden judicial, especialmente cuando no hay intermediarios nacionales que puedan congelar o revelar datos.

También existe el riesgo de movimientos durante el proceso. Si una de las partes transfiere su criptografía a otra billetera a lo largo de los procedimientos, incluso “probar la existencia” de esa criptomoneda puede volverse extremadamente difícil, dijo Madi. En escenarios así, el caso puede terminar sin reparto del activo digital, no por falta de derecho, sino por falta de evidencia.

De hecho, los tribunales pueden negarse a dividir tenencias cripto “debido a la falta de pruebas”, agregó la abogada. Un tribunal de derecho civil en Krasnodar, el año pasado, rechazó la solicitud de una mujer que buscaba dividir lo que afirmaba eran tenencias compartidas de criptomonedas, porque no pudo probar su existencia ante el juez, según reportó Izvestia.

La “anonimidad” como ventaja y desventaja, y el rol de exchanges internacionales

Otros expertos legales coinciden en que la criptomoneda impone un desafío singular en el ámbito familiar. Olga Dovgilova, socia directora de Dovgilova & Partners, resumió el dilema al afirmar que la anonimidad de la cripto es a la vez su fortaleza y su debilidad. La confidencialidad protege a los propietarios, pero puede volver casi imposible la división en un litigio.

La abogada añadió otro punto operativo: los exchanges internacionales y las plataformas Blockchain no están obligados a proporcionar información a los tribunales rusos. Esto limita el acceso a datos de identificación, historiales de operaciones o saldos, y puede convertir un reclamo en una discusión de indicios más que de pruebas directas.

Para el lector, vale subrayar que muchas criptotransacciones se registran en blockchains públicas, pero eso no equivale a identificación civil automática. La cadena muestra direcciones y montos, no nombres y apellidos. Un tribunal puede ver movimientos, pero aún debe conectar esas direcciones con una persona concreta y demostrar que el activo existe y está bajo su control.

En divorcios, esa brecha tiene un efecto directo: si no hay cooperación, si no hay documentación previa, o si el dinero ya se movió a otra billetera, la parte reclamante puede quedar en desventaja. El sistema termina premiando la opacidad técnica, aunque el derecho reconozca la cripto como propiedad.

Una salida legislativa en discusión: el proyecto de Igor Antropenko

La presión sobre el sistema legal ya llegó al terreno legislativo. En octubre, Igor Antropenko, miembro del Comité de Industria y Comercio de la Duma Estatal, presentó un proyecto de ley que propone considerar como “propiedad conjunta” a la criptomoneda comprada por cualquiera de los cónyuges durante el matrimonio.

La iniciativa también intenta trazar una línea temporal y patrimonial. Según el texto, cualquier cripto adquirida antes del matrimonio o recibida como regalo debería “seguir siendo propiedad exclusiva del dueño”. En divorcios, esta distinción suele ser clave, porque define qué entra al reparto y qué queda fuera, similar a cómo se tratan herencias o donaciones en otras jurisdicciones.

El objetivo implícito es reducir la incertidumbre y estandarizar criterios. Aun así, la propuesta no resuelve por sí sola el problema de la prueba, que depende de evidencia verificable y de mecanismos de cooperación o trazabilidad. Aunque se definan reglas claras sobre qué es conjunto, el tribunal aún necesitará saber qué existe, dónde está y cuánto vale.

Antropenko envió el proyecto de ley al banco central, que todavía no ha comentado. Ese silencio añade incertidumbre sobre el ritmo de discusión y sobre cómo se coordinarán las reglas de propiedad con la política regulatoria y financiera del país en materia cripto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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