Por Canuto  

La campaña de Sam Bankman-Fried para obtener un indulto presidencial sumó un nuevo obstáculo en Washington. Dos senadores de partidos opuestos impulsan una resolución para pedirle a Trump que rechace cualquier clemencia para el exjefe de FTX, condenado por uno de los mayores fraudes financieros vinculados al sector cripto en EE. UU.

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  • Los senadores Cynthia Lummis y Ruben Gallego presentarán una resolución no vinculante para pedir a Trump que niegue el indulto a Sam Bankman-Fried.
  • El cofundador de FTX cumple una condena de 25 años por un fraude que costó USD $10.000 millones a clientes, prestamistas e inversionistas.
  • Bankman-Fried perdió su apelación la semana pasada y ha defendido públicamente que el caso en su contra fue una forma de “guerra legal”.

 


La búsqueda de Sam Bankman-Fried para conseguir un indulto del presidente Donald Trump encontró un nuevo frente de resistencia en el Congreso de Estados Unidos. Dos senadores de partidos distintos planean pedir formalmente que la Casa Blanca rechace cualquier intento de clemencia para el exdirector de FTX.

La iniciativa será presentada por Cynthia Lummis, senadora republicana por Wyoming, y Ruben Gallego, senador demócrata por Arizona. Ambos forman parte del Comité Bancario del Senado y han participado en esfuerzos legislativos para diseñar una estructura de mercado para las criptomonedas.

Según reportó Bloomberg, los legisladores introducirán el miércoles una resolución no vinculante que insta a Trump a negar la solicitud de Bankman-Fried. Su plan incluye buscar consentimiento unánime de todos los senadores para acelerar la aprobación de la medida.

Bankman-Fried cumple actualmente una condena de 25 años de prisión por el colapso de FTX. El caso se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos del deterioro de confianza en la industria cripto tras el auge del mercado en años anteriores.

La presión política llega pocos días después de que Bankman-Fried perdiera una apelación con la que buscaba anular su condena. Ese revés judicial debilitó aún más su posición, justo cuando su equipo insiste en obtener clemencia por la vía presidencial.

El impulso del Senado contra cualquier perdón

Lummis y Gallego sostienen que el caso no debe reinterpretarse como una persecución política. En el texto de su resolución, ambos senadores rechazan cualquier caracterización del procesamiento de FTX como una forma de “guerra legal”.

Los legisladores también afirman la integridad del proceso de justicia penal federal que llevó a la condena de Bankman-Fried. Con ello, buscan enviar una señal institucional clara en un caso que todavía genera repercusiones regulatorias y reputacionales para el ecosistema cripto.

Lummis dijo en una declaración que Bankman-Fried quiere que el país olvide que dirigió uno de los mayores fraudes financieros en la historia de Estados Unidos. Añadió que las víctimas todavía esperan ser compensadas por las pérdidas sufridas.

La senadora republicana remarcó que el exejecutivo ya tuvo su día en la corte. A su juicio, ahora le corresponde asumir responsabilidad en lugar de tratar de encontrar una vía para eludir las consecuencias de la condena.

Gallego utilizó un tono todavía más duro al referirse al exjefe de FTX. Dijo que Bankman-Fried es un criminal, que se aprovechó de millones de estadounidenses y que robó sus ahorros.

El senador demócrata añadió que lo peor es que no ha mostrado remordimiento por sus crímenes. También calificó de ridícula la idea de que el condenado se presente como una víctima de “guerra legal”.

La resolución no tiene fuerza vinculante sobre la Casa Blanca. Aun así, su valor político radica en que reúne a dos voces influyentes del Comité Bancario en una postura bipartidista contra cualquier alivio presidencial.

El peso del fraude de FTX en el debate público

Bankman-Fried fue condenado por orquestar un fraude en FTX, la plataforma de intercambio de criptomonedas que cofundó. De acuerdo con el caso, el daño alcanzó a prestamistas, clientes e inversionistas por un total de USD $10.000 millones.

El tamaño de esa cifra ayuda a explicar por qué el caso sigue teniendo tanta resonancia. El colapso de FTX no solo provocó pérdidas directas, sino que se convirtió en un símbolo del riesgo de mala gobernanza en empresas cripto de rápido crecimiento.

Para muchos observadores fuera del sector, FTX representó la cara más visible del exceso y la falta de controles internos. Para reguladores y legisladores, el episodio reforzó el argumento de que el mercado necesitaba reglas más claras y vigilancia más estricta.

Sin embargo, el proceso de quiebra ha permitido recuperar una parte importante de los fondos. El artículo señala que gran parte del dinero está siendo devuelto en el marco de los procedimientos concursales.

Bankman-Fried se ha apoyado en ese punto para defender su versión de los hechos. A inicios de este mes, dijo a Fox Business que se trataba de uno de los pocos casos en que la plataforma estaba sobrecolateralizada.

En esa entrevista, sostuvo que los clientes recibieron más de lo que les corresponde. También cuestionó que, pese a ello, no solo hubiera una investigación criminal, sino además un procesamiento penal.

Esa defensa contrasta con la visión expresada por el tribunal de apelaciones. El juez de circuito Barrington Parker escribió para el panel que los clientes de FTX fueron defraudados cuando Bankman-Fried transfirió sus fondos.

El magistrado añadió que ese hecho se mantiene independientemente de cuán firmemente creyera el acusado que podría devolver el dinero más tarde. Esa conclusión golpea de forma directa uno de los principales ejes discursivos usados por Bankman-Fried en su campaña pública.

La estrategia de clemencia y la respuesta de Trump

Durante las últimas semanas, Bankman-Fried ha usado redes sociales e интервьюs con medios conservadores para presionar por un indulto presidencial. La estrategia apunta a convencer al entorno político de Trump de que su caso merece una revisión excepcional.

El movimiento no ocurre en el vacío. Trump ha indultado o conmutado las penas de decenas de defensores de cuello blanco durante su segundo mandato, lo que ha alentado a otros condenados a explorar ese mismo camino.

Aun así, el propio presidente ya había dado una señal poco favorable para el fundador de FTX. En enero, Trump dijo al New York Times que no tenía planes de indultar a Bankman-Fried.

La Casa Blanca ha evitado comentar públicamente sobre la posibilidad de un perdón en este caso. En consultas previas, se limitó a remitir a los comentarios que Trump hizo en aquella entrevista.

Los aliados de Bankman-Fried han acusado al Departamento de Justicia de haberlo señalado injustamente para su procesamiento. Esa línea argumental intenta presentar el caso como un exceso estatal más que como un fraude financiero probado en tribunales.

Sin embargo, la ofensiva del Senado busca cerrar ese espacio narrativo. Al insistir en que el proceso fue legítimo y que la condena respondió a hechos comprobados, Lummis y Gallego elevan el costo político de cualquier gesto de clemencia.

Hasta ahora, un representante de Bankman-Fried no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre la nueva iniciativa legislativa. Esa ausencia de reacción dejó sin una respuesta formal a las declaraciones de los senadores.

Un caso que expone la política de indultos en Washington

El intento de Bankman-Fried también vuelve a poner foco sobre cómo opera la política de indultos en el segundo mandato de Trump. El proceso formal de clemencia existe, pero la práctica reciente ha despertado críticas por su creciente politización.

Bloomberg informó anteriormente que Trump ha evitado con frecuencia el canal tradicional de solicitudes de perdón. En su lugar, se ha desarrollado una dinámica en la que algunos abogados cobran hasta USD $1.000.000 por preparar casos y acercarlos a la Casa Blanca.

Esa descripción apunta a una suerte de economía de indultos sobrealimentada. El concepto resulta especialmente sensible cuando se aplica a condenados por delitos financieros de alto perfil y con acceso a redes políticas o mediáticas.

En el caso de Bankman-Fried, la petición sigue el proceso del Departamento de Justicia utilizado por miles de personas cada año. El aviso de la solicitud, sin embargo, no especifica quién presentó formalmente la petición de clemencia.

Ese detalle alimenta preguntas sobre quién coordina realmente la estrategia de perdón. También refleja el interés que todavía despierta un personaje cuya caída estuvo entre las más abruptas y costosas de la historia reciente del mercado cripto.

Para la industria, el episodio sirve como recordatorio de que los grandes escándalos no desaparecen cuando termina el juicio. Sus consecuencias se extienden a la regulación, a la política y a la percepción pública de todo el sector.

Por ahora, el panorama para Bankman-Fried luce adverso. Tiene en contra una condena firme, una apelación fallida, una fuerte oposición bipartidista en el Senado y antecedentes públicos de Trump indicando que no planea concederle un indulto.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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