Por Canuto  

La principal apuesta legislativa para dar claridad regulatoria al mercado cripto en Estados Unidos acaba de perder fuerza. Galaxy Digital redujo de 75% a 60% la probabilidad de que CLARITY Act se convierta en ley en 2026, mientras el Senado enfrenta un calendario cada vez más estrecho y la industria intensifica la presión.
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  • Galaxy Digital recortó de 75% a 60% su estimación de aprobación de la Ley CLARITY en 2026.
  • La firma advirtió que el Senado debe mover la legislación antes del receso de agosto, o la ventana política prácticamente se cerrará.
  • Más de 200 empresas y organizaciones cripto, entre ellas Coinbase, Ripple, Kraken y Circle, pidieron avanzar con reglas claras sobre la supervisión de la SEC y la CFTC.

 


La posibilidad de que Estados Unidos apruebe este año una de sus leyes más relevantes para el mercado de activos digitales se ha debilitado. Galaxy Digital redujo su estimación de que la Ley CLARITY se convierta en ley en 2026, al pasar de 75% a 60%, en medio de un calendario legislativo más estrecho y negociaciones que siguen sin resolverse.

El ajuste no es menor. Para la industria cripto, esta propuesta se ha visto como una de las mejores oportunidades para establecer reglas federales más claras sobre qué organismo debe supervisar distintas actividades del sector y bajo qué condiciones pueden operar las empresas en el país.

La discusión ocurre en un momento en el que legisladores, reguladores y firmas del ecosistema coinciden en un punto central: Estados Unidos necesita mayor claridad regulatoria para los activos digitales. Sin embargo, el tiempo político comienza a jugar en contra de esa aspiración.

Según reportó Yahoo Finance, Galaxy Digital hizo el recorte en una nota de investigación fechada el 6 de junio. En ese documento, Alex Thorn, jefe de investigación de la firma, advirtió que el Senado necesita avanzar con la legislación antes de su receso de agosto.

Thorn resumió el problema con una frase directa: “después de eso, la ventana se cierra efectivamente”. La advertencia apunta a un patrón conocido en Washington, donde las grandes reformas suelen volverse más difíciles cuando el calendario electoral absorbe la atención del Congreso.

Ese factor es clave en 2026. Los legisladores dejarán Washington por un receso de un mes a finales de julio, y después de ese período el foco político suele desplazarse hacia las campañas de medio término. Históricamente, esa etapa complica la aprobación de legislación de alto impacto.

Un proceso legislativo que aún tiene varios obstáculos

La Ley CLARITY ya avanzó en dos frentes importantes del Senado. Los Comités de Banca y de Agricultura aprobaron versiones separadas del proyecto, un paso relevante pero todavía insuficiente para asegurar que la iniciativa llegue al escritorio del presidente Donald Trump este año.

Para transformarse en ley, el texto aún debe superar varias etapas. Primero necesita una votación en el pleno del Senado. Luego podría enfrentar un proceso de enmiendas, seguido por la reconciliación entre las distintas versiones aprobadas en comité.

Después de eso, la Cámara de Representantes tendría que aprobar cualquier cambio final. En otras palabras, el proyecto ha progresado, pero todavía no ha pasado la parte más delicada del trayecto legislativo.

Ese contexto ayuda a explicar por qué Galaxy Digital rebajó su cálculo de probabilidades. No se trata de una oposición frontal al proyecto, sino de una evaluación más cauta ante la reducción del tiempo disponible y la complejidad de las negociaciones pendientes.

Para los participantes del mercado, la importancia de esta discusión va más allá de una sola ley. La ausencia de definiciones claras en torno a la competencia de la SEC y la CFTC ha sido uno de los mayores puntos de fricción para exchanges, emisores, desarrolladores e inversionistas institucionales.

El debate regulatorio también tiene implicaciones estratégicas. Varios actores de la industria sostienen que una estructura federal más coherente podría mejorar la confianza de los mercados y reforzar la posición de Estados Unidos frente a otras jurisdicciones que han avanzado más rápido en marcos específicos para criptoactivos.

La industria intensifica la presión sobre el Senado

Ante el riesgo de que el reloj político se agote, algunas de las empresas y organizaciones más grandes del sector han elevado la presión pública sobre los legisladores. Más de 200 compañías y grupos de la industria firmaron una carta para pedir al Comité Bancario del Senado que avance con la legislación de estructura de mercado.

La coalición reúne nombres de gran peso en el ecosistema. Entre ellos aparecen Coinbase, Ripple, Kraken, Circle, Andreessen Horowitz, Paradigm, Consensys y Anchorage Digital, además de otras firmas vinculadas al desarrollo, la inversión y la infraestructura del mercado cripto.

El objetivo central del grupo es obtener reglas más claras sobre qué actividades deben ser supervisadas por la SEC y cuáles quedarían bajo la órbita de la CFTC. Esa definición es una de las demandas históricas de la industria, debido a los choques regulatorios y judiciales de los últimos años.

La carta también impulsa protecciones para los desarrolladores que crean software cripto no custodial. En este caso, la idea es diferenciar a quienes construyen herramientas tecnológicas de quienes efectivamente controlan los fondos de los usuarios.

Además, la coalición pide requisitos de divulgación más simples para las compañías del sector. Otro punto de fondo es la creación de un marco federal único, en reemplazo del mosaico actual de regulaciones estatales que, según la industria, eleva costos, complejidad e incertidumbre operativa.

Este tipo de presión coordinada refleja la percepción de urgencia que domina en buena parte del ecosistema. Si la oportunidad legislativa se enfría en 2026, el proceso podría prolongarse y depender de un entorno político todavía más incierto tras las elecciones de medio término.

Apoyo político y presión desde el Ejecutivo

La iniciativa no solo ha recibido respaldo de la industria. También cuenta con apoyo de figuras políticas relevantes. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha respaldado públicamente la Ley CLARITY y ha defendido que la certeza regulatoria podría aportar confianza a los mercados financieros.

Bessent ha pedido en repetidas ocasiones que los legisladores actúen con rapidez. Su argumento es que reglas más claras ayudarían a fortalecer el liderazgo de Estados Unidos en activos digitales, un punto que conecta con la competencia global por atraer innovación, capital y talento tecnológico.

Desde el Senado, la senadora Cynthia Lummis se ha mantenido como una de las voces más visibles a favor del proyecto. El 8 de junio escribió: “La Ley de Claridad pasó por el comité. El pleno es el siguiente. No hemos llegado tan lejos para rendirnos a cinco yardas de la línea de gol”.

La referencia de Lummis transmite optimismo, pero también muestra que el proyecto atraviesa un momento decisivo. Haber salido de comité representa un avance real, aunque no elimina los riesgos políticos ni garantiza un desenlace favorable dentro del plazo que maneja la industria.

Para los lectores menos familiarizados con el tema, el corazón de esta disputa está en la estructura del mercado cripto en Estados Unidos. Hoy persiste una discusión sobre cuándo un activo o actividad cae bajo normas de valores y cuándo debe tratarse como un producto regulado por otra agencia.

La Ley CLARITY busca abordar precisamente ese vacío. Por eso ha sido presentada como una pieza clave para ordenar la relación entre innovación y supervisión en un sector que ya mueve grandes volúmenes de capital, pero que sigue operando con criterios regulatorios fragmentados.

Qué está en juego para el mercado cripto

La rebaja de Galaxy Digital, de 75% a 60%, no implica que la ley haya perdido toda viabilidad. Sí sugiere, sin embargo, que el margen de maniobra se ha estrechado y que cualquier retraso adicional en el Senado podría cambiar por completo las perspectivas para este año.

En el corto plazo, el mensaje al mercado es claro: la claridad regulatoria en Estados Unidos sigue siendo una meta compartida, pero su concreción depende de una carrera política contra el tiempo. Cada semana que pase sin un avance sustantivo reducirá las probabilidades de éxito.

También queda claro que la industria no piensa quedarse al margen. La movilización de más de 200 actores muestra un intento coordinado por influir en la discusión antes de que el receso de agosto y la campaña electoral reduzcan la capacidad del Congreso para aprobar reformas complejas.

Si el Senado logra mover el proyecto en las próximas semanas, la Ley CLARITY aún podría conservar su papel como la apuesta más fuerte para redefinir la regulación cripto federal. Si no lo hace, el mercado podría enfrentar otro período prolongado de ambigüedad normativa.

Por ahora, el diagnóstico de Galaxy Digital funciona como una señal de alerta más que como una sentencia definitiva. La ley sigue viva, pero el tiempo disponible para convertirla en realidad política empieza a agotarse con rapidez.

En ese escenario, los próximos pasos del Senado serán observados de cerca por empresas, reguladores e inversionistas. Lo que está en juego no es solo el destino de un proyecto legislativo, sino la dirección que tomará Estados Unidos en la regulación de los activos digitales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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