Por Canuto  

El Reino Unido tiene una oportunidad poco común para diseñar una regulación de criptomonedas que combine la claridad normativa de Europa con las protecciones al consumidor impulsadas en Estados Unidos. Esa fue la tesis central expuesta por Circle ante la Cámara de los Lores, en un debate donde también surgieron dudas sobre el verdadero atractivo de las stablecoins frente a los sistemas de pago tradicionales.

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  • El jefe de políticas de Circle pidió al Reino Unido tomar lo mejor de MiCA y de la ley GENIUS de EE. UU.
  • El ejecutivo advirtió que la falta de reglas claras podría empujar la actividad de stablecoins fuera del país y afectar a Londres como centro financiero.
  • Mastercard sostuvo que las stablecoins aún no ofrecen una propuesta de valor suficientemente clara para reemplazar a las tarjetas en pagos domésticos.

 


El Reino Unido debería aprovechar una oportunidad singular para construir un marco regulatorio de criptomonedas que combine elementos de la Unión Europea y de Estados Unidos, según sostuvo Dante Disparte, jefe de políticas de Circle.

Durante una audiencia en la Cámara de los Lores, Disparte defendió la idea de que Londres puede diseñar un régimen propio, tomando la claridad jurídica del Reglamento de Mercados de Criptoactivos de la Unión Europea, conocido como MiCA, y combinándola con componentes del nuevo marco estadounidense para stablecoins, conocido como GENIUS Act.

La intervención se produjo en el contexto de la investigación que lleva adelante el Comité de Regulación de Servicios Financieros de la Cámara de los Lores sobre el crecimiento de las stablecoins y la propuesta de regulación para este tipo de activos en territorio británico.

Según reportó Cointelegraph, el ejecutivo resumió su propuesta con una fórmula directa: “El modelo está claro: tome lo mejor de ambos y hágalo distintivamente británico”.

En esa misma línea, precisó que de Europa convendría adoptar claridad, definiciones, licencias y gobernanza, mientras que de Estados Unidos destacó la protección al consumidor y la llamada ley GENIUS.

Circle plantea una vía británica para la regulación cripto

Para entender el planteamiento de Circle, conviene recordar que MiCA se convirtió en el primer marco regulatorio integral para la industria de criptomonedas dentro de la Unión Europea. Ese esquema entró en vigor para los proveedores de servicios de criptoactivos el 30 de diciembre de 2024.

En paralelo, Estados Unidos avanzó con una normativa federal enfocada en stablecoins. La ley GENIUS fue promulgada el 18 de julio de 2025, marcando un paso relevante para ordenar este segmento dentro del mercado estadounidense.

Disparte señaló ante los legisladores británicos que la ausencia de reglas claras podría mantener una porción importante de la actividad vinculada a stablecoins fuera del Reino Unido. A su juicio, eso no solo aumentaría la exposición de los usuarios locales, sino que además pondría en riesgo la posición histórica de Londres como centro global de innovación financiera.

El argumento de fondo es estratégico. Si el Reino Unido se mueve tarde o con ambigüedad, otros centros financieros podrían consolidar la emisión, distribución y uso regulado de stablecoins antes que Londres.

La Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido, la FCA, ya viene consultando sobre un régimen más amplio para criptoactivos. De acuerdo con el calendario previsto, dicho marco entraría en vigor el 25 de octubre de 2027, fecha a partir de la cual las empresas que realicen las nuevas actividades reguladas necesitarán autorización.

Ese dato es relevante porque muestra que el debate no es teórico. Las instituciones británicas ya están trazando una ruta formal, aunque el diseño definitivo todavía está bajo discusión.

Reservas, liquidez y redención como pilares

Durante su comparecencia, Disparte también respondió a una preocupación recurrente en torno a las stablecoins: el riesgo de que drenen depósitos de la banca tradicional y reduzcan la demanda de líneas de crédito convencionales.

Su posición fue clara. El futuro no es bancos contra stablecoins”, afirmó, al defender que un marco regulatorio bien diseñado puede contener esos riesgos sin sofocar la innovación.

En vez de presentar a ambos sectores como rivales inevitables, el ejecutivo sugirió que el sistema puede equilibrarse si se establecen estándares sólidos de reservas y liquidez, al tiempo que se fomenta la participación de los bancos.

Circle propuso cuatro principios orientadores para el marco regulatorio británico. El primero es un respaldo de reservas de 1 a 1. El segundo es exigir reservas líquidas de alta calidad. El tercero es garantizar redenciones aplicables. El cuarto es imponer estándares robustos de transparencia.

En mercados financieros, esos conceptos son centrales porque la confianza en una stablecoin depende de la posibilidad real de canjear cada token por el activo de referencia. Si ese mecanismo falla, el producto pierde credibilidad, liquidez y utilidad práctica.

Circle no habla desde una posición marginal dentro del ecosistema. La empresa es emisora de USDC, la segunda mayor stablecoin del mundo por capitalización de mercado.

Por eso, sus comentarios también reflejan un interés empresarial concreto. Un marco británico favorable, claro y exigente podría abrir nuevas oportunidades para emisores que ya operan bajo supervisión en otras jurisdicciones.

Disparte insistió además en que la expansión de la empresa en distintas monedas y jurisdicciones demuestra que las stablecoins de confianza “amplían los mercados” y no los reducen. La frase apunta a contradecir el temor de que estos instrumentos simplemente sustituyan al sistema financiero ya existente.

La visión de Mastercard sobre pagos y adopción

La audiencia también incluyó la participación de Jesse McWaters, de Mastercard, quien ofreció una visión más cauta sobre el impacto actual de las stablecoins en los pagos cotidianos.

McWaters dijo que estos activos aún carecen de una “propuesta de valor claro” capaz de impulsar a los consumidores a adoptarlos por encima de la variedad de opciones de pago domésticas ya disponibles. En otras palabras, no considera que hoy representen una amenaza directa para las tarjetas en ese terreno.

Esa observación introduce una distinción importante entre el entusiasmo regulatorio y la realidad de uso. Una cosa es que las stablecoins puedan contar con reglas más claras y otra, distinta, es que logren desplazar hábitos consolidados en mercados nacionales donde los pagos electrónicos ya funcionan con relativa eficiencia.

Sin embargo, McWaters también reconoció el potencial de la tecnología blockchain para mover dinero de forma novedosa e innovadora, especialmente en contextos transfronterizos. Ese matiz es relevante porque sugiere que la mayor utilidad inmediata de las stablecoins podría estar fuera del comercio doméstico.

En pagos internacionales, las demoras, comisiones y fricciones regulatorias siguen siendo un problema persistente. Allí es donde las stablecoins han ganado atención como una herramienta que podría reducir tiempos y simplificar la transferencia de valor entre países.

La postura de Mastercard no niega ese potencial. Más bien sugiere que, por ahora, el caso de uso más convincente sigue estando en las transferencias transfronterizas y no en reemplazar sistemas de pago consolidados en el día a día del consumidor promedio.

Lo que está en juego para Londres

El debate en la Cámara de los Lores deja ver que el Reino Unido intenta decidir no solo cómo regular, sino también qué papel quiere ocupar en la siguiente etapa del mercado de activos digitales.

Si adopta un enfoque que combine definiciones claras, licencias, gobernanza, protección al consumidor y exigencias firmes sobre reservas y transparencia, Londres podría posicionarse como un puente regulatorio entre dos modelos influyentes: el europeo y el estadounidense.

Si, por el contrario, el proceso se prolonga demasiado o deja vacíos significativos, parte de esa actividad podría migrar hacia otras jurisdicciones con marcos más definidos. Ese fue, en esencia, el mensaje que Circle llevó al Parlamento británico.

La discusión también muestra que las stablecoins siguen en una etapa de transición. Han ganado legitimidad institucional y atención política, pero aún enfrentan preguntas clave sobre adopción masiva, relación con la banca y ventajas concretas frente a las redes de pago tradicionales.

En ese equilibrio entre innovación y control regulatorio se jugará buena parte del futuro de este mercado en el Reino Unido. Y, por extensión, también parte del lugar que Londres quiera conservar dentro del mapa global de las finanzas digitales.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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