Por Canuto  

Jamie Dimon intensificó sus críticas contra las nuevas reglas de capital bancario en Estados Unidos y acusó a los reguladores de inflar artificialmente las cifras. JPMorgan sostiene que el diseño propuesto perjudica de forma desproporcionada a su negocio, mientras favorece a bancos con mayor dependencia del financiamiento mayorista.

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  • Jamie Dimon calificó de injustas las propuestas para modificar el cálculo del capital que los bancos deben reservar frente a posibles pérdidas.
  • JPMorgan estima que enfrentaría un aumento de capital de aproximadamente 4%, mientras sus competidores tendrían una reducción promedio de 4,8%.
  • La Reserva Federal y otros dos reguladores trabajan en las reglas de Basilea y en el recargo GSIB, con el objetivo de concluir el proceso antes de terminar el año.

 


Los reguladores bancarios de Estados Unidos no deberían fijar requisitos de capital artificialmente altos, afirmó Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase. Sus declaraciones elevaron la tensión con las autoridades encargadas de diseñar las nuevas normas para los grandes bancos del país.

Dimon habló durante una llamada sobre los resultados trimestrales de JPMorgan. En ese contexto, calificó de injustas las propuestas que cambiarían la forma en que los prestamistas calculan los fondos destinados a absorber posibles pérdidas.

El ejecutivo sostuvo que las modificaciones afectarían de manera desproporcionada a JPMorgan y a otros bancos grandes y diversificados. Según su argumento, el diseño también favorecería a las entidades gigantes enfocadas en el comercio y las operaciones de Wall Street.

No deberían hacer los números de una manera falsa para hacer que el número sea más alto”, dijo Dimon durante la llamada.

Añadió que la cifra debería reflejar el número real y que, si los reguladores consideran necesario elevar el capital, deberían plantearlo directamente al banco. “No estoy contento de tener estos números hechos falsamente”, agregó el CEO.

La frase resume la posición de JPMorgan frente a una revisión regulatoria que, aunque resulta más favorable para la industria que una versión anterior, todavía genera un fuerte rechazo en el banco más grande del país.

Un impacto desigual entre los bancos

JPMorgan ha calculado que tendría que afrontar un aumento de capital de aproximadamente 4% bajo los nuevos borradores regulatorios. En contraste, sus competidores enfrentarían una reducción promedio de 4,8% en sus necesidades de capital.

La diferencia alimenta la percepción de que el mismo marco podría producir efectos muy distintos según el modelo de negocio de cada institución. JPMorgan considera que las reglas penalizan su estructura, pese a que el banco mantiene una amplia combinación de actividades financieras.

La disputa ocurre mientras la entidad reportó una ganancia récord durante el segundo trimestre. Una ola de ofertas públicas iniciales de alto perfil y distintas operaciones de negociación impulsaron las comisiones de banca de inversión hasta su nivel más alto desde 2021.

La mesa de operaciones de JPMorgan también aprovechó la volatilidad de los mercados. El resultado trimestral ofrece un contraste con la disputa regulatoria, pues el banco registró un desempeño financiero sólido mientras cuestionaba la metodología que podría elevar sus exigencias de capital.

La información publicada por Reuters señala que los bancos y otras partes interesadas ya enviaron cartas formales de comentarios a las agencias. En esos documentos, las entidades expresaron preocupaciones sobre una posible doble contabilización de ciertos riesgos y sobre un nuevo cargo aplicado a líneas de crédito no utilizadas.

El papel de la Reserva Federal y las reglas de Basilea

La Reserva Federal lidera el esfuerzo regulatorio junto con otros dos organismos bancarios federales. Las agencias trabajan para finalizar varias propuestas relacionadas con los requisitos de capital y con la aplicación de las reglas de Basilea sobre ponderaciones de riesgo.

Las ponderaciones de riesgo determinan cuánto capital debe reservar una entidad frente a diferentes tipos de activos y exposiciones. Aunque la noticia no detalla cada fórmula, el debate se concentra en cómo esos cálculos transforman los riesgos del balance en obligaciones de capital.

El paquete también incluye el recargo GSIB, una capa adicional de capital que se aplica a los bancos considerados globalmente sistémicos. Este mecanismo busca aumentar la capacidad de absorción de pérdidas de las instituciones más grandes y críticas para el sistema financiero estadounidense.

Las propuestas actuales fueron divulgadas en marzo y resultan mucho más amigables para la industria que el borrador presentado en 2023. Aquella versión, impulsada por funcionarios reguladores demócratas, enfrentó una oposición significativa de los bancos y perdió impulso durante la transición hacia la administración del presidente Donald Trump.

Michelle Bowman, vicepresidenta de Supervisión de la Reserva Federal, ha señalado que espera concluir el proceso de redacción antes de que termine el año. Un portavoz de la Reserva Federal no respondió a una solicitud de comentarios sobre las declaraciones de Dimon.

El conflicto por el recargo GSIB

Dimon se ha convertido en uno de los críticos más visibles de las nuevas reglas, especialmente por la manera en que se calcula el recargo GSIB. El ejecutivo volvió a pedir que la Reserva Federal modifique esa fórmula para incorporar plenamente el crecimiento económico registrado desde que el banco central impuso el recargo en 2015.

Según la posición de JPMorgan, reconocer ese crecimiento reduciría sobre el papel la huella de los prestamistas en la economía. Esa modificación también disminuiría el cargo resultante para las instituciones afectadas por el recargo.

La Reserva Federal ha propuesto, además, reducir el impacto de la dependencia bancaria del financiamiento mayorista de corto plazo dentro del cálculo del recargo. Ese cambio podría beneficiar especialmente a Goldman Sachs y Morgan Stanley.

Ambas entidades dependen mucho más del financiamiento mayorista de corto plazo que otros bancos considerados GSIB. Sus rivales cuentan con grandes bases de depósitos, una característica que modifica la forma en que las nuevas reglas podrían impactar sus balances.

JPMorgan cuestiona que una decisión de política regulatoria produzca ventajas competitivas no deseadas. La entidad sostiene que el resultado podría limitar de manera desproporcionada la capacidad de los bancos para atender a la economía real y a los clientes de Main Street.

La preocupación por el crédito y el diseño regulatorio

Jeremy Barnum, director financiero de JPMorgan, también criticó el posible efecto de los cambios. Durante la misma llamada, afirmó que no entendía por qué la política regulatoria debería generar un resultado que perjudicara de manera desproporcionada la capacidad de los bancos para servir a Main Street.

“Si eso no es lo que quieren, entonces no deberían permitir que suceda por accidente”, dijo Barnum. Su comentario plantea una preocupación central para JPMorgan: que las consecuencias económicas de las fórmulas regulatorias no coincidan con los objetivos declarados por las autoridades.

Los requisitos de capital funcionan como un colchón frente a pérdidas potenciales. Sin embargo, para los bancos, una exigencia más alta también puede limitar la cantidad de recursos disponibles para préstamos, operaciones de mercado y otras actividades financieras.

La discusión enfrenta dos prioridades regulatorias. Por un lado, las autoridades buscan proteger la estabilidad del sistema; por otro, las entidades sostienen que un cálculo excesivo o mal calibrado puede reducir su capacidad de financiar empresas, hogares y actividades económicas.

En el caso de JPMorgan, la diferencia entre un aumento estimado de 4% y la reducción promedio de 4,8% para sus competidores convierte la metodología en un asunto estratégico. El banco considera que el marco no solo mide riesgos, sino que también redistribuye ventajas entre distintos modelos de negocio.

Las agencias todavía deben evaluar las cartas de comentarios y completar el proceso de redacción. Mientras tanto, las críticas públicas de Dimon reflejan una ruptura cada vez más visible entre JPMorgan y los reguladores, incluso después de que estos suavizaran la propuesta original de 2023.

El resultado final definirá cómo los grandes bancos estadounidenses calculan sus reservas frente a pérdidas y cómo se distribuye el costo regulatorio entre las distintas instituciones. También mostrará si la Reserva Federal modifica el recargo GSIB y otras disposiciones antes de cerrar el proceso previsto para este año.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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