Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Europa acelera el diseño del euro digital bajo modalidad online y offline, pero el Banco de Pagos Internacionales (BIS) advierte que este último modo podría elevar los riesgos de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo, incluso frente al efectivo.

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  • El BIS sostiene que los pagos offline del euro digital podrían tener mayores riesgos de AML/CFT que los pagos online y otros medios digitales.
  • El Parlamento Europeo respaldó el mes pasado un euro digital con funcionalidad en línea y fuera de línea, impulsado por la competencia en pagos y el auge de stablecoins en dólares.
  • La UE limitará el efectivo a € 10.000 desde 2027, pero aún no decide si impondrá un límite similar al euro digital.

 

Los legisladores europeos están avanzando con rapidez en la idea de una moneda digital de banco central (CBDC) para la región. El proyecto, conocido como euro digital, sería emitido por el Banco Central Europeo y apunta a convertirse en una nueva forma de dinero para el público general.

En ese contexto, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) encendió una alerta sobre un elemento específico del diseño: la funcionalidad de pagos fuera de línea. La preocupación no es menor, porque esta característica suele asociarse a mayor privacidad y continuidad operativa cuando no hay internet.

Sin embargo, el BIS plantea que esa misma ventaja podría abrir un espacio más difícil de vigilar para autoridades y entidades sujetas a controles de cumplimiento. En términos prácticos, el riesgo gira alrededor de la capacidad de detectar y frenar flujos ilícitos.

La discusión cobra relevancia porque la Unión Europea no solo debate la conveniencia del euro digital, sino también sus reglas de uso. Entre ellas, límites de transacción y cómo se aplicarán los marcos de prevención de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.

El BIS: pagos offline podrían superar al efectivo en riesgo de AML/CFT

En un informe publicado esta semana, los investigadores del BIS Andrea Minto, Anneke Kosse, Takeshi Shirakami y Peter Wierts afirmaron que cada variante de CBDC requiere una regulación adecuada a su perfil de riesgo específico. La frase es clave, porque sugiere que no existe una solución única para todas las implementaciones, reseña DLNews.

El reporte advierte que el uso fuera de línea puede presentar riesgos mayores que otras opciones digitales. Textualmente, el informe señaló: “Los pagos en euro digital fuera de línea podrían, de mantenerse todo lo demás igual, presentar mayores riesgos de lavado de dinero/combate del financiamiento del terrorismo en comparación con los pagos en euro digital en línea o pagos realizados mediante depósitos en bancos comerciales o billeteras de criptoactivos alojadas”.

La comparación no se limita al dinero digital. El análisis contrasta la opción offline con medios ya conocidos, como los pagos basados en depósitos bancarios y las billeteras de criptoactivos alojadas. Ese detalle es relevante, porque esos entornos suelen operar con esquemas de verificación y monitoreo más claros.

El BIS también remarcó que, cuando una CBDC minorista se emite para uso general, debe integrarse en los marcos de AML/CFT. En esa misma línea, subrayó que la probabilidad de detectar el uso ilícito puede variar entre pagos online y offline, lo que obliga a pensar en controles distintos según el modo de operación.

Por qué el modo offline atrae: privacidad, continuidad y fricciones menores

La funcionalidad offline suele presentarse como una respuesta a dos preocupaciones frecuentes del público: la privacidad y la posibilidad de pagar sin depender de una conexión a internet. En Europa, de acuerdo con lo descrito en el informe, ciudadanos han expresado preferencia por una CBDC que también funcione sin conexión.

En términos técnicos, los pagos fuera de línea permitirían transacciones sin estar conectados, usando mecanismos como comunicación de campo cercano (NFC) o Bluetooth. En el día a día, eso se traduce en pagos de proximidad, similares a los que ya se hacen con tarjetas o teléfonos, pero con un instrumento de banco central.

El punto crítico, según el BIS, es que esa desconexión reduce el rastro y la capacidad de supervisión en tiempo real. Si un sistema no consulta servidores o no aplica verificaciones en línea en el momento, los controles tienden a desplazarse al antes o al después de la operación.

Además, el informe plantea un incentivo práctico para actores ilícitos: podrían preferir el euro digital fuera de línea para transferencias ilegales debido a la naturaleza “engorrosa y menos portátil” del efectivo. En otras palabras, mover billetes a gran escala tiene costos logísticos y riesgos físicos que un instrumento digital puede reducir.

Límites al efectivo en la UE y el debate sobre límites para la CBDC

Mientras crece el interés por un euro digital, Europa también ajusta las reglas para el efectivo. La Unión Europea limitará los pagos en efectivo a € 10.000, una medida que entrará en vigor en 2027 y que busca combatir el lavado de dinero.

El informe recuerda que los legisladores todavía no han decidido si aplicarán un límite similar para una CBDC denominada en euros. Esta incertidumbre importa, porque los límites pueden actuar como una barrera práctica frente a usos de alto riesgo.

En el caso del efectivo, el razonamiento regulatorio suele partir de la trazabilidad limitada y de su uso histórico en economías informales. En una CBDC, la discusión se vuelve más compleja, ya que un instrumento digital puede ser programado con reglas de monto, frecuencia o condiciones de uso.

La tensión política y técnica está en equilibrar la expectativa de privacidad y facilidad de uso con la obligación de reducir el delito financiero. Un diseño demasiado restrictivo puede desalentar la adopción, pero un diseño permisivo podría aumentar el atractivo para operaciones ilícitas.

El euro digital avanza en Europa, mientras EE. UU. frena su propio proyecto

El debate sobre el euro digital no es nuevo, pero dio un salto político reciente. El mes pasado, por primera vez, el Parlamento Europeo respaldó el proyecto de un euro digital con funcionalidad tanto en línea como fuera de línea, según reportó DLNews.

Los legisladores argumentaron que el euro digital es necesario para competir con actores privados y no pertenecientes a la Unión Europea que se apresuran a digitalizar los pagos. Aquí aparece un trasfondo estratégico: la infraestructura de pagos también se considera una pieza de soberanía económica.

Dentro de esas preocupaciones, se destaca el crecimiento de las monedas estables vinculadas al dólar estadounidense. La UE ha mostrado inquietud por su expansión, ya que pueden reforzar la “dolarización” digital en pagos internacionales o incluso locales en entornos cripto.

El euro digital se diferenciaría de esas stablecoins porque el emisor sería el Banco Central Europeo. En contraste, las stablecoins suelen ser emitidas por compañías privadas y respaldadas por reservas de activos como bonos del tesoro de Estados Unidos.

En paralelo, Estados Unidos se mueve en otra dirección. El presidente Donald Trump hizo campaña contra una CBDC y el año pasado firmó una orden ejecutiva que prohíbe establecer una CBDC dentro de EE. UU.

Además, esta semana legisladores estadounidenses introdujeron una legislación bipartidista que propone prohibir a la Reserva Federal emitir una CBDC hasta 2030. El contraste con Europa deja ver que la discusión sobre dinero digital público no avanza al mismo ritmo en las principales economías.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


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