Estados Unidos ordenó a sus agencias civiles federales retirar DeepSeek y los servicios construidos con sus modelos, alegando riesgos de seguridad vinculados a su infraestructura en China. Beijing rechazó la medida y dijo que defenderá los intereses de sus empresas, en una nueva señal de la desconfianza que atraviesa la competencia tecnológica entre ambas potencias.
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- La orden prohíbe a las agencias civiles federales estadounidenses usar y adquirir productos y servicios de DeepSeek, además de exigir que los retiren de sus sistemas.
- Washington señala que los servidores de la empresa están en China y que las autoridades podrían acceder a datos sensibles; son preocupaciones expuestas en el aviso oficial, no una prueba de que ese acceso haya ocurrido.
- Beijing calificó la decisión de discriminatoria y advirtió que tomará las medidas necesarias para defender los intereses legítimos de las empresas chinas.
🚨🇺🇸 EE. UU. ordena retirar DeepSeek de agencias federales civiles
También veta comprar servicios de DeepSeek y terceros basados en su tecnología.
Washington cita riesgos potenciales para los datos, sin demostrar que haya ocurrido acceso.
🇨🇳 Beijing rechaza la medida y… pic.twitter.com/gLqP0vFDy6
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 21, 2026
Estados Unidos ordenó a las agencias civiles federales eliminar DeepSeek de sus sistemas informáticos y también retirar productos y servicios de terceros desarrollados con esa tecnología. El aviso del Departamento de Seguridad Nacional se publicó en el Registro Federal el 20 de octubre. La disposición prohíbe además que esas agencias adquieran productos o servicios de la startup china, cuyo software de código abierto está disponible en distintos países, incluido Estados Unidos.
La decisión provocó respuestas de rechazo en Beijing y sumó un nuevo foco de tensión a la competencia entre ambos países por la inteligencia artificial. El gobierno chino defendió los intereses de sus empresas, mientras las autoridades estadounidenses justificaron la medida con preocupaciones sobre seguridad y posibles accesos a datos. La orden descrita se aplica a organismos federales civiles; no establece una prohibición general para usuarios o empresas fuera del gobierno federal.
Qué establece la orden estadounidense
El aviso instruye a las agencias civiles federales a retirar los productos de DeepSeek de sus sistemas informáticos. La medida también alcanza a productos y servicios de terceros desarrollados utilizando la tecnología de la startup, de modo que el criterio no se limita a una aplicación directa de DeepSeek.
La orden, según el borrador de la disposición, data de finales de julio. El aviso publicado en octubre prohíbe a esas agencias adquirir productos y servicios de la compañía. La información disponible no detalla un calendario de cumplimiento ni describe sanciones específicas, por lo que el alcance confirmado se concentra en la eliminación y la contratación dentro de las dependencias civiles federales.
El aviso publicado en el Registro Federal sostiene que los modelos de DeepSeek presentan múltiples vectores de amenaza. Entre las preocupaciones que expone figura que los servidores de la empresa están ubicados en China y que las autoridades de ese país podrían acceder potencialmente a infraestructura de compañías privadas y a datos sensibles de Estados Unidos. Esa posibilidad se presenta como un argumento de las autoridades estadounidenses, no como un acceso demostrado.
El alcance institucional importa porque los modelos de código abierto de DeepSeek se encuentran disponibles en varios países, entre ellos Estados Unidos, y en su mayoría pueden utilizarse sin costo. Por ahora, los hechos comunicados describen una restricción para organismos federales civiles, no una prohibición general para el público ni una retirada mundial de los modelos.
Beijing rechaza el veto y advierte que responderá
Consultada en Beijing sobre la prohibición, Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, afirmó que su país defenderá resueltamente los derechos e intereses legítimos de las empresas chinas. También sostuvo que China se opone a la expansión del concepto de seguridad nacional, una crítica dirigida al fundamento con que Washington justificó las restricciones.
El Ministerio de Comercio chino expresó el martes por la noche una fuerte insatisfacción y una oposición firme a la medida estadounidense. Su comunicado afirmó que Washington desestimó el consenso alcanzado entre Xi Jinping y Donald Trump e ignoró el panorama más amplio de las relaciones económicas y comerciales entre China y Estados Unidos.
La cartera comercial acusó a Estados Unidos de intentar suprimir y contener a China mediante restricciones discriminatorias bajo el argumento de la seguridad nacional. Añadió que Beijing seguirá de cerca la situación y tomará las medidas necesarias para defender sus intereses legítimos, aunque el comunicado citado no especificó qué acciones concretas adoptaría.
DeepSeek no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, según informó The Associated Press. La reacción oficial de China, en cambio, deja claro que Beijing considera el caso parte de una disputa más amplia sobre el trato a sus compañías tecnológicas. El gobierno chino no anunció una represalia específica contra esta orden en las declaraciones citadas.
La disputa se inserta en una competencia tecnológica más amplia
La controversia llega en un momento en que Estados Unidos y China han mostrado algunos avances en la colaboración sobre gobernanza de la inteligencia artificial, pero mantienen desacuerdos importantes. Entre las iniciativas mencionadas figura una propuesta estadounidense para establecer un sistema de notificación de incidentes relacionados con la seguridad nacional; la información no señala que ese mecanismo ya esté aprobado o funcionando.
La rivalidad también incluye restricciones estadounidenses que impiden a China acceder a algunos de los chips de inteligencia artificial más avanzados del mundo y a las máquinas necesarias para fabricarlos. Esas limitaciones forman parte del contexto de competencia tecnológica citado en el reporte, pero no son una consecuencia directa de la nueva orden dirigida a las agencias civiles federales.
Washington ha acusado a startups chinas de inteligencia artificial, incluida DeepSeek, de participar en una destilación a gran escala de modelos estadounidenses avanzados, es decir, de extraer capacidades de esos sistemas. Beijing ha rechazado esas acusaciones, que deben entenderse como señalamientos de Estados Unidos y no como hechos establecidos por la información disponible.
La tensión se extiende también al comercio de tecnología: Beijing ha presentado propuestas para restringir la exportación de ciertas tecnologías avanzadas de inteligencia artificial. Una propuesta preliminar contempla controles sobre áreas como grandes modelos de IA, agentes, diseños de chips y clústeres de cómputo, según Bloomberg Línea. Se trata de propuestas, no de restricciones cuya entrada en vigor esté confirmada. Su presentación muestra que los controles de exportación forman parte de las herramientas en discusión entre las dos potencias.
El próximo diálogo político podría abordar la inteligencia artificial
La inteligencia artificial figura entre los asuntos que podrían tratar Donald Trump y Xi Jinping en un encuentro previsto para mediados de noviembre, al margen de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Shenzhen, China. La reunión está planteada como una posibilidad futura en la información de origen, no como un encuentro ya realizado ni como una negociación que haya producido acuerdos sobre DeepSeek.
El caso ilustra la dificultad de separar la cooperación sobre reglas generales de la inteligencia artificial de los desacuerdos concretos sobre empresas, infraestructura, datos y acceso a tecnología avanzada.
George Chen, socio y presidente de la práctica digital de la consultora The Asia Group, con sede en Washington, describió las últimas advertencias como reflejo de la profundidad de la desconfianza estratégica entre Beijing y Washington. A la vez, señaló que Trump y Xi trabajan para mantener cálida y constructiva su relación personal, un contraste entre el diálogo de los mandatarios y las medidas que afectan a sus sectores tecnológicos.
Por ahora, la orden estadounidense redefine qué pueden instalar, usar o comprar las agencias civiles federales, mientras que las declaraciones chinas anticipan una defensa más amplia de sus empresas frente a restricciones que Beijing considera discriminatorias. La disponibilidad internacional de los modelos y la falta de detalles sobre posibles represalias dejan abierta la evolución del caso, pero la disputa ya vincula seguridad de datos, comercio y gobernanza de la inteligencia artificial.
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