Por Canuto  

Las acciones de Circle se desplomaron casi 20% tras reportes sobre una posible restricción a los rendimientos de stablecoins en la Clarity Act. Sin embargo, analistas de Bernstein sostienen que el mercado reaccionó de forma exagerada al confundir a los emisores con las plataformas que distribuyen incentivos.
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  • Bernstein afirmó que la Clarity Act apuntaría a la distribución de rendimiento, no a las ganancias de Circle como emisor.
  • La propuesta permitiría excepciones para recompensas vinculadas a actividad real, como pagos, trading o lealtad.
  • La caída de Circle coincidió además con críticas por congelación de billeteras USDC y el avance de Tether en EE. UU.


Las acciones de Circle se desplomaron casi un 20% el martes, en medio de una venta que también arrastró a otras firmas vinculadas al sector cripto. El movimiento se produjo después de que inversionistas reaccionaran con temor ante reportes sobre una propuesta incluida en la más reciente versión de la Clarity Act, un proyecto de ley de estructura de mercado que busca definir cómo se regulará la industria de criptomonedas en Estados Unidos.

El foco del nerviosismo estuvo en una disposición que, según se ha reportado, prohibiría que empresas paguen a usuarios por simplemente mantener stablecoins, si ese esquema se parece a los intereses que ofrece un depósito bancario. Para el mercado, esa posibilidad encendió alertas inmediatas sobre el modelo de negocio de actores clave del ecosistema de dólares digitales.

Pero los analistas de Bernstein sostienen que la reacción fue, al menos en parte, producto de una interpretación incorrecta del alcance real de la medida. En una nota a inversionistas, el analista Gautam Chhugani y otros tres colegas afirmaron que el mercado está confundiendo quién obtiene rendimiento con quién distribuye rendimiento.

Según esa lectura, Circle seguiría siendo quien gana por la gestión de reservas, mientras plataformas como Coinbase serían las que distribuyen parte de esos beneficios a usuarios finales. En ese marco, la Clarity Act no estaría dirigida al emisor en sí, sino a la forma en que ciertos incentivos son entregados al público.

Qué inquieta realmente a los inversionistas

En el mercado de stablecoins, el rendimiento se ha convertido en una pieza relevante del debate regulatorio. Las stablecoins son tokens diseñados para mantener un valor estable, normalmente vinculado al dólar estadounidense, y suelen estar respaldadas por reservas en efectivo o instrumentos de corto plazo. El problema regulatorio aparece cuando esos productos comienzan a parecerse a cuentas bancarias o instrumentos de ahorro.

De acuerdo con lo reportado por Politico, la propuesta impediría que las empresas paguen recompensas a usuarios solo por conservar stablecoins, cuando eso se asemeje a un interés sobre depósitos. Esa distinción es importante porque la banca tradicional ha advertido que productos de ese tipo podrían competir directamente con sus fuentes de fondeo.

Bernstein, sin embargo, subrayó que el texto incluiría excepciones para recompensas basadas en actividad. Eso significa que los incentivos ligados a pagos, trading o programas de fidelización todavía podrían estar permitidos. Para la firma, ese detalle sugiere que la venta masiva de las acciones de Circle podría no haber estado bien calibrada frente al riesgo real.

La casa de análisis resumió su argumento de forma contundente: “Circle gana. Coinbase distribuye. La Clarity Act apunta a la distribución”. Si esa interpretación se impone, el impacto económico sobre Circle podría ser distinto al que asumió el mercado durante la sesión del martes.

Un proyecto de ley clave para la industria cripto en Estados Unidos

La Clarity Act es seguida de cerca por empresas, inversionistas y reguladores porque podría establecer reglas más definidas para el sector en Estados Unidos. La ausencia de un marco federal claro ha sido uno de los principales reclamos de la industria durante los últimos años, especialmente por la incertidumbre sobre qué tokens son valores y cuáles quedan fuera del ámbito de la Comisión de Bolsa y Valores.

Patrick Witt, director ejecutivo del President’s Council of Advisors for Digital Assets, confirmó la medida el viernes y elogió el esfuerzo bipartidista detrás del avance legislativo. Dijo que el senador Thom Tillis y la senadora Angela Alsobrooks merecen crédito por tender puentes en un asunto difícil.

Witt añadió que todavía queda trabajo por hacer para cerrar ese y otros temas pendientes, pero calificó el paso como un hito importante hacia la aprobación de la Clarity Act. Ni Alsobrooks ni Tillis respondieron de inmediato a una solicitud de comentarios, según la información citada por la fuente original.

El contexto político también importa. La administración del presidente Donald Trump ha impulsado con fuerza políticas favorables a las criptomonedas, incluso en medio del bloqueo partidista. Esa postura ha dado al mercado la expectativa de que Washington podría avanzar hacia una regulación más clara y más abierta al desarrollo del sector.

En esa misma línea, la semana pasada la SEC emitió una interpretación relevante sobre la ley federal de valores. La medida ofreció mayor claridad sobre qué activos basados en blockchain caen dentro de su jurisdicción y cuáles no. El presidente de la SEC, Paul Atkins, dijo durante la Digital Assets Summit en Nueva York que, mientras los legisladores consideran una reforma más amplia, la agencia está haciendo lo que puede y debe hacer para aclarar los límites apropiados de su competencia bajo la ley vigente.

La disputa por las stablecoins va más allá de Circle

El episodio alrededor de Circle también refleja una confrontación más profunda entre la banca tradicional y las empresas cripto. A comienzos de marzo, durante una cumbre de la American Bankers Association en Washington, varios ejecutivos advirtieron que las stablecoins podrían extraer depósitos del sistema bancario tradicional.

Esa preocupación no es menor. Los bancos dependen de los depósitos como base para conceder préstamos, y cualquier migración relevante hacia stablecoins podría alterar esa dinámica. La próxima presidenta de la ABA, Cathy Owen, dijo que sería extremadamente perjudicial si sus depósitos se vieran reducidos.

Detrás de esa advertencia está el temor de que los dólares tokenizados se conviertan en una alternativa funcional para pagos, resguardo de liquidez e incluso programas de incentivos. Si las stablecoins ganan escala, el sistema bancario podría enfrentar una competencia más directa por parte de empresas tecnológicas y cripto nativas.

Vikram Arun, cofundador y CEO de la plataforma de gestión patrimonial Superform, planteó el asunto en términos geopolíticos y de competitividad. Señaló que, con Trump apoyando a la industria cripto, la pregunta ya no es si esto está permitido, sino cómo gana Estados Unidos. A su juicio, ese enfoque pesará más sobre los legisladores que cualquier victoria política aislada.

Más presión para Circle: congelaciones de USDC y avance de Tether

La caída bursátil de Circle no estuvo impulsada solo por el debate legislativo. También coincidió con una publicación viral del investigador seudónimo ZachXBT, quien alegó que Circle congeló múltiples billeteras de USDC. Esa acusación amplificó preocupaciones sobre control gubernamental, censura y centralización dentro del mercado de stablecoins.

El comentario reavivó el debate en X sobre los riesgos de depender de emisores centralizados, especialmente cuando estos tienen capacidad para bloquear fondos. ZachXBT criticó a Circle al afirmar que no protegen a los usuarios durante incidentes reales y, aun así, responden a una solicitud plagada de errores.

Las stablecoins centralizadas como USDC y USDT suelen ofrecer ventajas de adopción, liquidez e integración regulatoria. Sin embargo, su diseño permite cierto grado de intervención por parte del emisor, algo que para muchos usuarios contradice el ideal de neutralidad y resistencia a la censura que inspiró al ecosistema cripto desde sus inicios.

A esa presión reputacional se suma un frente competitivo. Tether, rival histórico de Circle, ha comenzado a mover piezas para ganar espacio en el mercado estadounidense. Tras haber restringido durante mucho tiempo a usuarios estadounidenses el uso de USDT, en enero lanzó una stablecoin regulada en Estados Unidos llamada USAT.

Además, la fuente original informó el martes que Tether contrató a una de las Big Four de auditoría para auditar al emisor de stablecoins. Esa decisión podría ayudar a responder parte de las dudas que han perseguido durante años a la compañía sobre la transparencia de sus reservas. Por ahora, no está claro si la firma seleccionada es PwC, EY, Deloitte o KPMG.

En conjunto, estos elementos muestran que la reacción del mercado contra Circle se produjo en un momento especialmente sensible. A la incertidumbre sobre la Clarity Act se sumaron cuestionamientos sobre censura, un renovado escrutinio regulatorio y el avance estratégico de su principal competidor. Para los inversionistas, el resultado fue una combinación de miedo, confusión y revisión acelerada de riesgos en uno de los segmentos más importantes del mercado cripto.


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