Por Canuto  

Substack lanzó una herramienta desarrollada con Pangram para estimar si notas, comentarios, respuestas y publicaciones fueron escritos manualmente o con asistencia de IA. La plataforma busca combatir el “Claudefishing”, una práctica que, según Chris Best, aparece cuando las expectativas del lector sobre la autoría humana no coinciden con la realidad.
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  • Substack integró Pangram para analizar textos de más de 100 palabras publicados desde el 21 de julio de 2026.
  • La plataforma permitirá a los creadores explicar su proceso y revisar sus propios borradores antes de publicar.
  • La empresa no rechaza el uso de IA, pero defiende que los lectores conozcan cómo se produjo el contenido que consumen.

 


La dificultad para distinguir entre contenido humano y texto generado por inteligencia artificial crece con rapidez en Internet. Substack quiere abordar ese problema con nuevas herramientas de transparencia dirigidas a lectores y creadores.

La plataforma anunció una asociación con Pangram, una herramienta de detección de IA, para analizar notas, respuestas, comentarios y publicaciones. El sistema ofrecerá una estimación sobre cuánto texto fue escrito manualmente o con asistencia de inteligencia artificial.

La confianza como centro del problema

En una publicación titulada “Against Claudefishing”, Chris Best sostuvo que cada vez resulta más difícil saber qué es real en Internet. El autor afirmó que Substack busca conservar un entorno donde los lectores puedan confiar más fácilmente en la autoría del contenido.

Best describió esta preocupación mediante el término “Claudefishing”. La expresión alude al desajuste entre lo que un lector cree que está recibiendo y la forma en que el contenido fue producido.

El problema, según la explicación, no consiste simplemente en que una persona utilice herramientas de IA. Tampoco depende de que todo el material generado por IA sea de baja calidad, porque no todo contenido automatizado es basura y no toda la basura procede de una máquina.

La preocupación aparece cuando alguien invierte su atención esperando encontrar pensamiento humano detrás de un texto, pero en realidad interactúa con un contenido creado sin una participación humana equivalente. Esa diferencia puede cambiar la relación entre el lector, el autor y la plataforma.

Best citó una reflexión de Freddie deBoer sobre el valor del arte producido por personas. La idea central es que muchos lectores buscan a otros seres humanos que revelen, mediante su trabajo, aspectos que normalmente mantienen ocultos.

Desde esa perspectiva, ocultar la naturaleza del proceso creativo puede convertirse en una forma de engaño. El lector no solo consume palabras, sino que también busca una conexión con la experiencia, el criterio y la sensibilidad de quien las escribió.

El crecimiento del texto generado por IA

La publicación señaló que una proporción creciente del texto en redes sociales podría ser generado por inteligencia artificial. Una estimación de Pangram sitúa esa participación hasta en 40% en algunas plataformas.

La cifra presentada por la empresa funciona como una señal del cambio que atraviesa el ecosistema digital. Si grandes cantidades de publicaciones, comentarios y respuestas surgen de sistemas automatizados, los usuarios enfrentan más dificultades para identificar voces auténticas.

Algunas personas ya se quejan de que sus feeds están llenos de contenido repetitivo y carente de personalidad. Otras, en cambio, todavía no reconocen que están leyendo textos escritos por un sistema sin una intención humana directa.

La expansión de este material puede afectar el descubrimiento de nuevos autores. Cuando los algoritmos premian la frecuencia, el volumen o la interacción superficial, una avalancha de publicaciones automatizadas puede desplazar a quienes producen menos, pero aportan una perspectiva propia.

La consecuencia también puede alcanzar a escritores que utilizan IA de manera cuidadosa. Un lector que desconfía de todo texto asistido podría descartar trabajos valiosos, aunque detrás de ellos exista una persona que investigó, editó y asumió responsabilidad por sus conclusiones.

Best advirtió que las plataformas que recompensan la falsedad pueden iniciar una carrera hacia el fondo. En ese escenario, los incentivos favorecerían la producción masiva de contenido diseñado para aparentar actividad humana, incluso cuando nadie haya pensado profundamente en su mensaje.

La discusión no se limita a la calidad técnica de los textos. También involucra la economía de la cultura, porque Substack busca ayudar a personas reales a ganar dinero con trabajos en los que creen.

Cómo funcionará la integración con Pangram

La nueva función permitirá escanear textos de más de 100 palabras. El análisis estará disponible para materiales publicados desde el 21 de julio de 2026.

Los lectores no recibirán automáticamente una etiqueta sobre cada publicación. El análisis solo aparecerá cuando una persona lo solicite, una decisión que busca ofrecer información sin convertir cada texto en una clasificación obligatoria.

Pangram examinará notas, respuestas, comentarios y publicaciones dentro de la aplicación de Substack. La herramienta intentará estimar qué proporción del material fue escrita a mano y cuál pudo recibir asistencia de IA.

La empresa aclaró que el detector tiene un alcance específico. Puede identificar señales relacionadas con la creación del texto, pero no puede determinar si un autor dedicó mucho trabajo humano a organizar, revisar o perfeccionar una pieza asistida por IA.

Tampoco puede establecer si una persona utilizó una herramienta de inteligencia artificial como fuente de información. La diferencia es relevante, porque consultar un sistema para investigar no equivale necesariamente a delegarle la redacción completa de un contenido.

Substack reconoció que el sistema no es perfecto. Sin embargo, la compañía señaló que investigaciones independientes sugieren que Pangram detecta texto generado por IA con un alto grado de precisión.

La plataforma presentó la función como una ayuda para que cada usuario forme su propio juicio. No se plantea como una autoridad definitiva sobre la autoría, sino como una señal adicional dentro de la evaluación que realiza cada lector.

Nuevas opciones para creadores y comunidades

Substack también anunció herramientas dirigidas a los creadores. Entre ellas se encuentra la posibilidad de añadir una declaración titulada “Cómo hago esto”, donde cada autor puede explicar su proceso y establecer expectativas sobre el contenido.

La declaración puede ayudar a diferenciar entre una obra escrita íntegramente a mano, un análisis editado con apoyo de IA y una publicación cuya redacción fue delegada en gran parte a una herramienta. La decisión de comunicarlo queda en manos del creador.

Los autores también podrán ejecutar Pangram sobre sus borradores antes de publicarlos. Esta opción les permitirá revisar cómo interpreta el detector su trabajo y decidir si necesitan aclarar el uso de herramientas automatizadas.

Además, los creadores podrán reportar y eliminar escaneos de sus propios trabajos cuando consideren que el resultado es erróneo. Esta alternativa reconoce que un detector puede producir interpretaciones discutibles o no reflejar el esfuerzo real detrás de un texto.

Las características están disponibles en la versión web y en iOS. Substack indicó que las herramientas llegarán próximamente a Android.

La empresa también contempla cambios para las comunidades. Entre las posibilidades futuras figura permitir que los administradores establezcan preferencias sobre contenido de IA mediante sus Reglas de Respuesta.

Otra opción en evaluación busca dar a los creadores más formas de expresar el valor individual que aportan. Ese valor podría surgir de la escritura humana o de un uso reflexivo de herramientas de inteligencia artificial.

Substack también estudia ofrecer a los lectores controles sobre sus preferencias de recomendación. Así, cada persona podría decidir qué tipo de contenido desea encontrar con mayor frecuencia dentro de la plataforma.

Una postura que no rechaza la inteligencia artificial

La posición anunciada por Substack no plantea una oposición general al uso de IA. Best afirmó que las personas deben ser libres de elegir las herramientas que emplean para expresarse.

En la plataforma conviven usuarios que defienden una escritura completamente humana y otros que exploran públicamente los límites de la colaboración con sistemas automatizados. La diferencia, según el planteamiento, está en la honestidad del proceso y en el cuidado aplicado al resultado.

Substack también utiliza inteligencia artificial en distintas áreas internas. La empresa mencionó su uso para escribir software, realizar investigaciones y desarrollar funciones de producto.

Entre las características citadas aparecen la fragmentación y las traducciones. La referencia busca mostrar que el debate no consiste en aceptar o rechazar la tecnología de manera absoluta.

El punto central es que los lectores sepan qué están obteniendo. Una persona podría valorar el análisis de un autor que usa IA para presentar sus hallazgos, pero preferir respuestas escritas manualmente cuando quiere participar en una conversación.

En ese caso, la transparencia permite que cada usuario tome una decisión informada. También ayuda a que los creadores expliquen dónde consideran que se encuentra su aporte distintivo.

La plataforma todavía no define todas las normas sociales que acompañarán la expansión de estas herramientas. Por eso, Best presentó el lanzamiento como un punto de partida sujeto a los comentarios y al interés de la comunidad.

El futuro de la autoría en Internet

La iniciativa llega en un momento en que las plataformas digitales deben enfrentar problemas simultáneos de spam, bots y estafas. La inteligencia artificial puede acelerar cada uno de esos fenómenos al reducir el costo de producir mensajes y perfiles falsos.

Substack planea continuar mejorando sus sistemas contra esas amenazas. La empresa vincula la lucha contra el contenido automatizado de baja calidad con la protección de las interacciones que sí tienen un autor identificable.

El desafío será equilibrar transparencia, libertad creativa y precisión técnica. Una etiqueta incorrecta podría perjudicar a un escritor, mientras que la ausencia total de información podría dejar a los lectores sin herramientas para evaluar el contenido.

La propia plataforma reconoce que detectar IA no permite medir la cantidad de esfuerzo humano involucrado. Un texto puede recibir asistencia automatizada y, aun así, reflejar investigación, criterio, edición y responsabilidad personal.

Del mismo modo, un texto completamente humano puede carecer de calidad o de valor. Por esa razón, el análisis de Pangram no reemplaza la lectura crítica ni convierte la autoría en una variable capaz de resolver por sí sola todos los problemas de confianza.

La discusión también tiene una dimensión económica. Si el contenido producido por nadie domina espacios destinados a personas reales, los escritores podrían perder visibilidad, ingresos y oportunidades para construir comunidades.

Best sostuvo que la perspectiva humana seguirá siendo un ingrediente esencial de la cultura, incluso si las herramientas de IA se vuelven más poderosas. Cuanto más avancen esos sistemas, mayor será la importancia de comprender el origen de aquello que se lee.

El mensaje final de Substack no es una condena a Claude ni a la inteligencia artificial. La idea es más sencilla: cuando alguien quiera conocer la opinión de Claude, debería poder pedírsela directamente a Claude, sin confundirla con la voz de una persona.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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