Por Canuto  

La administración de Donald Trump dio un giro histórico en la política federal sobre cannabis al reclasificar la marihuana medicinal con licencia estatal como una sustancia de Lista III. La medida no legaliza el cannabis a nivel federal, pero sí altera de forma importante su tratamiento regulatorio, fiscal y científico en Estados Unidos.

***

  • El Departamento de Justicia trasladó la marihuana medicinal con licencia estatal de la Lista I a la Lista III.
  • La decisión abre la puerta a más investigación, alivio fiscal para operadores autorizados y un registro acelerado ante la DEA.
  • La Casa Blanca también reactivó el proceso para estudiar una reclasificación más amplia del cannabis desde finales de junio.

 


La administración del presidente Donald Trump anunció un cambio de alto impacto para la política antidrogas de Estados Unidos.

El fiscal general interino Todd Blanche firmó una orden que reclasifica la marihuana medicinal con licencia estatal como una droga de Lista III, en lugar de mantenerla en Lista I, la categoría reservada para sustancias consideradas sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso.

La decisión no equivale a una legalización federal del cannabis, ni para uso médico ni recreativo. Sin embargo, sí modifica de manera significativa la forma en que el gobierno federal regula ciertos productos de marihuana, al tiempo que otorga alivios fiscales, reduce barreras para la investigación y da mayor legitimidad a los programas médicos ya existentes en gran parte del país.

Para entender la relevancia del cambio, conviene recordar que la clasificación en la Ley de Sustancias Controladas determina tanto el acceso científico como la carga regulatoria y tributaria. Permanecer en Lista I colocaba al cannabis, a ojos del gobierno federal, junto a drogas como la heroína, el LSD y el éxtasis, aun cuando 40 estados ya habían establecido sistemas de marihuana medicinal.

Según informó Associated Press, la orden firmada por Blanche también reactiva el proceso para una reclasificación más amplia de la marihuana, con una audiencia acelerada prevista para comenzar a finales de junio. Trump había instruido en diciembre a su administración para avanzar en esa dirección lo más rápido posible.

Qué cambia con la nueva reclasificación

La nueva medida traslada a Lista III la marihuana medicinal distribuida bajo licencias estatales, así como los medicamentos derivados de marihuana aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA. Esa categoría incluye sustancias con potencial moderado a bajo de dependencia física y psicológica, y que sí tienen usos médicos reconocidos.

En la práctica, esto crea un sistema acelerado para que productores y distribuidores de marihuana medicinal con licencia estatal puedan registrarse ante la Administración para el Control de Drogas, la DEA. También aclara que los investigadores no serán penalizados por obtener cannabis con licencia estatal o productos derivados de la marihuana para fines científicos.

Uno de los efectos más relevantes para la industria está en el frente tributario. Las empresas de marihuana medicinal con licencia estatal podrán deducir por primera vez gastos comerciales en sus impuestos federales, un alivio que rompe con las restricciones asociadas a la Sección 280E del código tributario, que hasta ahora castigaba financieramente al sector.

CNBC también señaló que este cambio podría abrir vías bancarias antes restringidas y mejorar el flujo de caja de muchas compañías del sector. Aunque la estructura regulatoria seguiría fragmentada entre estados, el movimiento federal podría fortalecer la estabilidad de operadores ya establecidos y facilitar nuevas inversiones en investigación, infraestructura y cumplimiento normativo.

Un cambio histórico, pero parcial

El giro es relevante por su alcance político y regulatorio, pero tiene límites claros. La orden no legaliza el cannabis a nivel federal y tampoco altera, al menos según la información disponible, los encarcelamientos actuales vinculados con marihuana. Además, la marihuana o los productos derivados que no circulen dentro de programas estatales de cannabis medicinal seguirán clasificados en Lista I.

Eso significa que el nuevo marco favorece a un segmento específico del mercado, el de operadores médicos con licencia estatal, pero no resuelve por completo la contradicción entre las leyes federales y estatales. En Estados Unidos, dos docenas de estados más Washington, D.C., han autorizado el uso recreativo para adultos, mientras 40 cuentan con sistemas de marihuana medicinal y otros ocho permiten cannabis de bajo THC o aceite de CBD para uso médico.

Solo Idaho y Kansas mantienen una prohibición total de la marihuana. Ese mapa regulatorio muestra hasta qué punto la política federal había quedado rezagada frente a la realidad estatal. California fue el primer estado en adoptar la marihuana medicinal en 1996, y desde entonces el modelo se expandió hasta convertirse en una pieza estable del sistema sanitario y comercial en buena parte del país.

Blanche sostuvo que los marcos estatales actuales demuestran una capacidad sostenida para proteger la salud y la seguridad públicas, así como para prevenir el desvío de sustancias controladas hacia canales ilícitos. En su declaración, afirmó que el Departamento de Justicia está cumpliendo la promesa de Trump de ampliar el acceso de los estadounidenses a opciones de tratamiento médico.

Investigación, medicina y debate público

Uno de los argumentos centrales a favor de la reclasificación es el impacto potencial en la investigación científica. Durante años, los científicos enfrentaron procesos de aprobación estrictos, acceso limitado a muestras y exigencias de cumplimiento especialmente pesadas cuando intentaban estudiar el cannabis para posibles usos terapéuticos, como dolor crónico, trastorno por estrés postraumático y trastornos neurológicos.

Con el paso a Lista III, esas barreras no desaparecen del todo, pero sí se reducen de manera importante. La administración sostiene que esto permitirá obtener evidencia más sólida sobre la seguridad y eficacia del cannabis, con posibles beneficios para pacientes y médicos. Blanche dijo que la decisión puede traducirse en mejor atención y en información más confiable para los profesionales de la salud.

Sin embargo, la medida también recibió críticas inmediatas. Kevin Sabet, director ejecutivo de Smart Approaches to Marijuana y opositor a la legalización, cuestionó que la investigación se combine con un tratamiento fiscal más favorable para la industria. A su juicio, existen formas de ampliar el conocimiento científico sin otorgar lo que llamó una exención fiscal para la “Gran Marihuana”.

Sabet también advirtió que el público podría recibir un mensaje confuso sobre los daños del cannabis, en especial cuando algunos críticos del sector sostienen que la legalización estatal ha dado pie a productos cada vez más potentes. Desde esa óptica, el problema no sería una falta de flexibilidad regulatoria, sino la necesidad de estudiar con más rigor esos nuevos formatos antes de suavizar su clasificación.

El proceso político detrás de la medida

La reclasificación del cannabis no comenzó con Trump. Bajo la presidencia de Joe Biden, el Departamento de Justicia ya había propuesto mover la marihuana a una categoría menos restrictiva, un proceso que generó cerca de 43.000 comentarios públicos formales. La DEA seguía evaluando la propuesta cuando se produjo la transición de gobierno.

La novedad es que la orden de Blanche evitó ese camino ordinario al apoyarse en una disposición de la ley federal que permite al fiscal general determinar la clasificación apropiada para sustancias que Estados Unidos debe regular conforme a un tratado internacional. Eso dio a la administración una vía más rápida para producir efectos inmediatos sobre el cannabis medicinal con licencia estatal.

El Departamento de Justicia anunció además una audiencia acelerada para junio, con el fin de considerar la reclasificación formal del cannabis de forma más amplia. NBC News informó que la orden firmada por Blanche buscó mover de inmediato la marihuana aprobada por la FDA y la marihuana con licencia estatal de Lista I a Lista III, mientras avanza el proceso más general.

El asunto sigue siendo políticamente delicado. Muchos republicanos se oponen a flexibilizar las restricciones sobre la marihuana, y más de 20 senadores del partido firmaron el año pasado una carta pidiendo a Trump mantener los estándares actuales. Al mismo tiempo, el presidente ha endurecido su discurso contra otras drogas, en especial el fentanilo, al que incluso declaró como arma de destrucción masiva.

Implicaciones para el mercado y zonas grises

Aunque el anuncio fue recibido como uno de los cambios federales más importantes en décadas, todavía quedan preguntas abiertas. No está claro, por ejemplo, cómo afectará la orden a estados donde las tiendas autorizadas para uso recreativo también venden a pacientes médicos bajo el mismo techo regulatorio.

En el estado de Washington, uno de los primeros en legalizar el uso de marihuana para adultos en 2012, 302 de 460 tiendas con licencia tienen autorizaciones que les permiten vender productos de cannabis libres de impuestos a pacientes registrados. Esa superposición entre canales médicos y recreativos podría obligar a nuevos criterios de cumplimiento para separar actividades y beneficios fiscales.

Desde la perspectiva empresarial, el cambio puede representar un alivio tangible en márgenes y liquidez. Menos presión tributaria y mejores condiciones para operar con el sistema financiero suelen ser factores decisivos para una industria que, pese a su expansión estatal, había seguido funcionando bajo fuertes restricciones federales.

En términos políticos, la medida también envía una señal de que Washington está dispuesto a reconsiderar cómo clasifica y estudia el cannabis. No se trata aún de una normalización completa, pero sí de un reconocimiento más explícito de su uso médico y de la desconexión creciente entre la ley federal y la realidad regulatoria de los estados.


Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

Imagen de Unsplash

 


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín