Por Canuto  

Suiza dio un paso político de alto voltaje hacia el posible regreso de nuevas plantas nucleares. Tras una votación muy ajustada en el Consejo Nacional, el Parlamento respaldó la contrapropuesta a la Iniciativa Blackout y dejó la decisión final en manos de la ciudadanía.
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  • El Consejo Nacional apoyó la contrapropuesta que permitiría nuevamente nuevas plantas nucleares en Suiza.
  • La votación fue extremadamente cerrada y reflejó una fuerte división entre partidos y dentro del bloque centrista.
  • Si el proceso sigue adelante, la decisión definitiva recaerá en el electorado suizo mediante votación popular.


Suiza se aproxima a un giro importante en su política energética. El Parlamento federal dio un nuevo paso para levantar la prohibición de construir nuevas plantas de energía nuclear, una restricción que durante años marcó la hoja de ruta del país.

La señal más reciente llegó desde el Consejo Nacional, que terminó alineándose con el Consejo Federal y con el Consejo de Estados. Con ello, la contrapropuesta a la llamada Iniciativa Blackout gana fuerza y acerca el debate a una futura decisión popular.

El tema no es menor para un país que ha intentado equilibrar seguridad energética, transición renovable y estabilidad regulatoria. En el fondo, el debate enfrenta dos visiones: quienes creen que la energía nuclear debe volver a estar disponible como opción y quienes consideran que reabrir esa puerta debilita la apuesta por las renovables.

De acuerdo con la información publicada por blue News, el jueves 18 de junio el Consejo Nacional respaldó la línea favorable a permitir nuevamente nuevas centrales. Esa definición llegó luego de un debate parlamentario prolongado y altamente polarizado.

La sesión de verano de la Asamblea Federal se desarrolla del 1 al 19 de junio de 2026 en el Palacio Federal, en Berna. Durante esas semanas, ambas cámaras han abordado una agenda amplia que incluye pensiones, comercio exterior, ejército, red eléctrica, inteligencia y política tributaria.

Un paso clave para revertir la prohibición nuclear

La construcción de nuevas plantas nucleares está cerca de volver a ser legalmente posible en Suiza. Ese escenario tomó forma después de que el Consejo Nacional compartiera la misma postura que ya habían expresado el Consejo Federal y el Consejo de Estados.

El jueves, la cámara baja aprobó la contrapropuesta a la Iniciativa Blackout. Con ello, el Parlamento no cerró el proceso, pero sí consolidó el marco político para que el asunto avance a la siguiente etapa institucional.

La decisión final, sin embargo, no recaerá solo en los legisladores. El pueblo suizo tendrá la última palabra, un detalle central en un sistema donde las decisiones estructurales sobre energía suelen terminar sometidas a consulta o referéndum.

La votación más tensa de la jornada fue la relacionada con una moción para devolver el asunto al Consejo Federal. Esa propuesta buscaba aclarar preguntas sobre la financiación antes de seguir adelante con el cambio legislativo.

El Consejo Nacional rechazó esa moción por 100 votos contra 98. El margen fue mínimo y dejó en evidencia hasta qué punto la política energética sigue dividiendo al Parlamento suizo.

La escena resultó todavía más llamativa porque el lunes la misma cámara había votado 100 a 97, con 2 abstenciones, a favor de devolver el tema al Consejo Federal. Esa posición no prosperó porque el Consejo de Estados la rechazó luego con un margen claro.

Ese cruce entre cámaras muestra la complejidad del trámite. También revela que la mayoría favorable a revisar el veto nuclear existe, pero sigue siendo frágil y depende de alianzas muy ajustadas.

División partidista y un centro político decisivo

La discusión sobre nuevas plantas nucleares venía gestándose desde inicios de la sesión. El lunes 8 de junio, el Consejo Nacional comenzó a deliberar formalmente sobre si debía levantarse la prohibición a la construcción de nuevas centrales.

En ese momento ya era evidente que la disputa no se resolvería con comodidad. El Consejo Federal y el Consejo de Estados defendían la posibilidad de volver a otorgar permisos marco para nuevos proyectos nucleares.

Una estrecha mayoría del comité de revisión preliminar del Consejo Nacional compartía esa visión. La aprobación en comisión había salido por 13 votos contra 12, un anticipo del pulso tan cerrado que luego se vería en el pleno.

El SVP y el FDP apoyaron claramente la contrapropuesta. En el bloque contrario se ubicaron el SP, el GLP y los Verdes, que rechazaron con firmeza la idea de reabrir el camino para nuevas centrales.

En medio de esos polos, el bloque centrista apareció como la fuerza decisiva. La propia cobertura parlamentaria señalaba que el equilibrio exacto dentro del centro probablemente definiría el desenlace, y así terminó ocurriendo.

Los críticos del levantamiento del veto sostienen que la medida socava la certeza de planificación para la expansión de las energías renovables. También advierten sobre lo que describen como considerables riesgos financieros asociados a nuevas instalaciones nucleares.

Los partidarios, en cambio, consideran que Suiza necesita mantener abierta esa opción en un contexto de presión sobre el suministro eléctrico. Aunque la nota no detalla sus argumentos en extenso, el encuadre de la Iniciativa Blackout refleja que la seguridad energética funciona como motor político del cambio.

Protestas, referéndum y una decisión que saldrá del Parlamento

El debate no se limitó al interior del Palacio Federal. La noche del lunes 8 de junio, activistas de Greenpeace proyectaron imágenes sobre la fachada del edificio en señal de protesta contra la línea pro nuclear.

La intervención visual incluyó una imagen similar a la pintura El grito, de Edvard Munch. Los ojos y la boca aparecían representados con el símbolo de radiactividad, en una puesta en escena pensada para dramatizar los riesgos de la energía nuclear.

Ese episodio resumió bien la temperatura política y social del asunto. No se trata solo de una reforma técnica o administrativa, sino de una discusión cargada de memoria histórica, identidad ambiental y cálculo económico.

La participación ciudadana será determinante porque el texto quedará sujeto a votación popular. Además, los Verdes ya habían anunciado que impulsarían un referéndum si el Consejo Nacional seguía a la mayoría de su comité.

Eso implica que, incluso con el respaldo parlamentario, el proyecto todavía enfrenta una ruta incierta. La ciudadanía suiza tendrá que evaluar si la reapertura nuclear fortalece la seguridad del sistema o si introduce nuevas tensiones en la transición energética.

Para lectores que siguen mercados energéticos y tecnológicos, este tipo de procesos importa más allá de Suiza. Las decisiones sobre generación base, inversión de largo plazo y estabilidad regulatoria suelen tener efectos sobre precios, infraestructura y cadenas industriales.

La sesión de verano incluyó otras batallas de alto impacto

El avance del expediente nuclear ocurrió dentro de una sesión de verano particularmente cargada. Desde el 1 hasta el 19 de junio, la Asamblea Federal discutió varios asuntos sensibles en política social, comercio, defensa y regulación económica.

Uno de los puntos más relevantes fue la financiación de la 13ª pensión de AHV. El Parlamento definió que el impuesto al valor añadido subirá para financiarla, pero dejó fuera por ahora un aumento de las contribuciones salariales.

El miércoles, el Consejo Nacional aprobó solo una de las dos partes del proyecto de ley de financiación. Con eso, quedaron descartadas por el momento deducciones adicionales de nómina para la AHV.

Antes de esa decisión, la Conferencia de Conciliación había propuesto un modelo mixto. Ese esquema contemplaba un IVA más alto y mayores contribuciones salariales, y ya había sido aprobado por el Consejo de Estados.

También apareció en agenda el acuerdo de libre comercio entre los países de la EFTA y Mercosur. El Consejo Nacional debía votar sobre un tratado que, según la cobertura parlamentaria, convertiría en libres de impuestos al 96 por ciento de las exportaciones suizas hacia Mercosur.

En 2024, las exportaciones suizas a los países de Mercosur superaron CHF 4.000 millones. A cambio, Suiza ofrecería 25 cuotas bilaterales de importación para productos agrícolas sensibles, incluidos carne y vino.

La mayoría del Comité de Política Exterior del Consejo Nacional apoyó ese acuerdo por 15 votos contra 3, con 7 abstenciones. Sin embargo, pidió una enmienda para que el Consejo Federal adopte las disposiciones del Reglamento de Deforestación de la Unión Europea.

Un panorama parlamentario más amplio y por qué importa

La agenda de la sesión también incluyó seguridad, inteligencia, consumo y protección social. Entre los asuntos debatidos estuvieron nuevos poderes para el Servicio Federal de Inteligencia y la posibilidad de ampliar las ventas dominicales hasta 12 veces al año.

En materia de asistencia a víctimas, el Consejo Nacional aprobó una revisión de la Ley de Asistencia a Víctimas por 139 votos contra 55. El proyecto busca facilitar el acceso a atención médica de emergencia y exigir refugios suficientes a nivel cantonal.

El Parlamento también respaldó una prohibición nacional contra petardos diseñados únicamente para producir explosiones fuertes. Esa contrapropuesta indirecta surgió a partir de la iniciativa popular Por una Restricción de los Fuegos Artificiales.

En el frente económico, ambas cámaras revisaron las cuentas federales de 2025. Esas cuentas mostraron un superávit de casi CHF 1.200 millones, frente a un resultado proyectado de casi CHF 500 millones.

Ese mejor desempeño fiscal fue utilizado de forma distinta por cada bloque político. Los partidos de centro derecha lo presentaron como prueba de que varias medidas siguen sin financiación clara, mientras la izquierda criticó las estimaciones oficiales por demasiado pesimistas.

Todo ese contexto ayuda a entender por qué la energía nuclear volvió al centro de la discusión. En un Parlamento que debate simultáneamente pensiones, defensa, red eléctrica, comercio y presupuesto, el tema energético deja de ser aislado y pasa a vincularse con seguridad nacional, competitividad y gasto público.

Por ahora, la noticia principal es clara: el Parlamento suizo ha dado un paso concreto para levantar la prohibición sobre nuevas plantas de energía nuclear. Pero la definición de fondo aún no está cerrada, porque la democracia directa suiza será la instancia que decida si esa puerta se abre de nuevo o permanece cerrada.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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