Por Canuto  

Starship logró una reentrada controlada durante su decimotercer vuelo, pero las marcas, grietas y baldosas dañadas observadas tras el aterrizaje mantienen abierta la principal duda sobre el futuro del vehículo: ¿podrá SpaceX reutilizarlo en días o semanas, sin inspecciones prolongadas y costosas?

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  • El escudo térmico de Starship protege al vehículo durante la reentrada, aunque las imágenes posteriores al Vuelo 13 mostraron daños en bordes y baldosas.
  • El exingeniero de la NASA Dan Rasky calificó la tecnología actual como un posible “callejón sin salida” para la reutilización completa y rápida.
  • Expertos recomiendan que la NASA impulse una nueva iniciativa de investigación sobre protección térmica para reentradas a velocidades de Mach 25.

 


SpaceX completó con éxito el decimotercer vuelo de prueba de Starship y mostró avances importantes en la operación del vehículo. El cohete podría acercarse pronto a vuelos orbitales, entregas de satélites y retornos al sitio de lanzamiento para ser capturado por la torre.

Sin embargo, el progreso no resuelve el principal desafío técnico del sistema. El escudo térmico, compuesto por aproximadamente 18.000 baldosas cerámicas, todavía plantea dudas sobre la posibilidad de realizar vuelos frecuentes y de bajo costo.

Un vuelo exitoso con una advertencia técnica

Durante el Vuelo 13, Starship perdió solo algunas baldosas cerámicas, un resultado mejor que en pruebas anteriores. El sistema también protegió al vehículo durante la reentrada y permitió un descenso controlado antes del aterrizaje en el océano Índico.

El escudo térmico cumple una función esencial porque debe soportar el calor extremo generado cuando el vehículo atraviesa la atmósfera terrestre. Las baldosas cubren el vientre de Starship y aíslan su estructura durante una fase crítica del regreso.

Las imágenes captadas por drones de SpaceX después del aterrizaje mostraron varias marcas blancas sobre la superficie del escudo. Muchas parecían comenzar en los bordes entre las baldosas, una señal que podría indicar la entrada de gases calientes por esas uniones.

Las mismas imágenes también ofrecieron indicios de baldosas agrietadas y bordes rotos. Aunque el vehículo consiguió regresar, esos daños podrían exigir inspecciones y trabajos de renovación antes de otro lanzamiento.

Ars Technica reportó que el escudo actual fue suficientemente eficaz para completar la reentrada, pero su estado posterior genera dudas sobre la rapidez del siguiente vuelo. La diferencia entre sobrevivir una misión y estar listo para otra es central en el modelo de reutilización de SpaceX.

La crítica de los expertos

Dan Rasky, exingeniero de la NASA, afirmó que el sistema actual de protección térmica de Starship es un “callejón sin salida” para las misiones que necesitan reutilización completa y rápida. Rasky trabajó durante casi cuatro décadas en materiales para escudos térmicos en el Centro de Investigación Ames.

Su experiencia incluye la coinvención de PICA, un material utilizado en el escudo térmico de Crew Dragon. Por esa trayectoria, sus advertencias tienen un peso particular dentro del debate sobre la arquitectura de Starship.

Rasky presentó el análisis junto con Charles Camarda, exastronauta de la NASA, y Charles Miller, quien encabezó el equipo de transición de la NASA para la Casa Blanca de Trump y Vance. Los tres consideran que aún existen desafíos significativos para una reutilización veloz.

La reutilización completa implica recuperar y volver a emplear tanto el propulsor como la etapa superior de Starship. La reutilización rápida exigiría que cada vehículo regresara al servicio en días o semanas, no después de meses de inspecciones y reparaciones.

El problema no consiste únicamente en evitar la destrucción del vehículo durante el descenso. La meta de SpaceX requiere reducir el tiempo, el personal y el costo necesarios para certificar que cada unidad puede volar nuevamente.

El antecedente del Transbordador Espacial

La NASA enfrentó una dificultad similar hace medio siglo, durante el desarrollo del Transbordador Espacial. Aquella nave utilizaba miles de baldosas cerámicas livianas para proteger una estructura de aluminio frente al calor de la reentrada.

Las baldosas del Transbordador funcionaban razonablemente bien como barrera térmica. Sin embargo, cada una debía inspeccionarse después de cada misión, lo que impidió que el sistema alcanzara una reutilización rápida y mantuvo elevados los costos operativos.

Starship cuenta con una ventaja estructural frente al Transbordador. Su construcción de acero tolera temperaturas de hasta 800 grados Celsius en zonas donde una falla de las baldosas podría comprometer una estructura de aluminio.

Esa resistencia permite aceptar cierto desgaste sin que el vehículo quede automáticamente inutilizado. No obstante, los expertos sostienen que la tolerancia al daño no elimina la necesidad de revisar las áreas donde los gases calientes pueden penetrar.

El enfoque de SpaceX representa, según los especialistas, un avance incremental frente al sistema del Transbordador. La preocupación es que ambos diseños mantienen una solución fundamental basada en grandes cantidades de baldosas individuales y uniones potencialmente vulnerables.

La escala futura de Starship

El escudo térmico actual podría ser suficiente para una etapa inicial de expansión de Starlink. Los expertos consideran posible que Starship utilice esta tecnología para desplegar una constelación de próxima generación.

Las dudas aparecen cuando se proyecta una operación mucho más intensa. Grandes asentamientos en la Luna y Marte, centros de datos orbitales o instalaciones extensas de energía solar espacial necesitarían varios cientos o miles de lanzamientos de bajo costo cada año.

Una revisión prolongada de aproximadamente 18.000 baldosas después de cada vuelo sería incompatible con esa frecuencia. Incluso si pocas piezas se desprenden, las inspecciones de bordes, grietas y marcas podrían convertirse en el cuello de botella del programa.

El fundador de SpaceX, Elon Musk, ha reconocido repetidamente la dificultad. En febrero, durante un podcast con Dwarkesh Patel, describió el escudo térmico reutilizable como el mayor problema pendiente de Starship.

Musk explicó que un vehículo capaz de aterrizar, recargar propelente y volver a volar no puede depender de una inspección laboriosa de 40.000 baldosas. SpaceX ha respondido con nuevas formulaciones, formas más estandarizadas y pruebas de distintos diseños durante la campaña experimental.

El papel pendiente de la NASA

Los expertos creen que la NASA podría contribuir a resolver este desafío mediante investigación básica y demostraciones tecnológicas. Según su análisis, la agencia no ha realizado inversiones sustanciales en protección térmica para vehículos que regresan desde la órbita baja terrestre a velocidades de Mach 25 durante las últimas tres décadas.

Las tecnologías relacionadas con Starship se apoyan en trabajos desarrollados para el Transbordador Espacial, el Programa de Aeronaves Aeroespaciales Nacionales y los programas X-33. El diagnóstico de los especialistas es que hoy no existe una inversión seria y sostenida en materiales térmicos orbitales avanzados.

Charles Miller entrevistó a varios funcionarios de alto rango de la NASA como parte del trabajo del equipo de transición realizado a finales de 2024. Según esos funcionarios, no había una línea de investigación básica sobre esta área dentro de la cartera de desarrollo.

Miller también señaló que investigadores actuales y antiguos de la NASA identificaron soluciones prometedoras que todavía merecen seguimiento. Su evaluación sugiere que la falta de avances no se debe necesariamente a la ausencia de ideas, sino a la falta de una iniciativa coordinada.

Rasky, Camarda y Miller recomendaron crear un programa dedicado a investigar, desarrollar y demostrar sistemas de protección térmica capaces de soportar reentradas a Mach 25. Hasta ahora, indicaron, esa iniciativa no se ha concretado.

El decimotercer vuelo confirmó que Starship puede avanzar en una misión compleja y regresar de manera controlada. Aun así, la verdadera prueba para SpaceX será demostrar que el vehículo puede volver a despegar pronto, con reparaciones limitadas y costos compatibles con su ambiciosa visión de reutilización.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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