Por Canuto  

Una copia maestra no encriptada de Fortitude, thriller de la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Nicolas Cage, desapareció de una oficina de Netflix. El productor Simon Afram ahora reclama USD $105 millones y sostiene que el robo dañó las posibilidades de venta, distribución y estreno de la película.

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  • Simon Afram y su empresa Op-Fortitude demandaron a Netflix por USD $105 millones tras el robo de una copia de Fortitude.
  • La película llegó a una oficina de Netflix en un paquete de cine digital sin encriptar para una posible evaluación interna.
  • Netflix niega asumir responsabilidad, afirma que investiga el caso y ofreció monitorear sitios de piratería.

 


Netflix enfrenta una demanda federal en California después de que una copia no estrenada de Fortitude, película protagonizada por Nicolas Cage y Ben Kingsley, desapareciera de sus oficinas en Los Ángeles. El productor y guionista Simon Afram, junto con su empresa Op-Fortitude, reclama al menos USD $105 millones.

La película es un thriller de espionaje ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Su historia sigue a operativos de inteligencia británicos que emplean operaciones estratégicas novedosas para engañar a la dirección nazi.

Según la demanda, Afram escribió el guion y dedicó siete años y USD $45 millones a convertir el proyecto en una producción cinematográfica. El reparto también incluye a Matthew Goode, Ed Skrein, Jordi Mollà y Alice Eve.

Los ejecutivos de Netflix mostraron interés inicial después de recibir materiales promocionales en diciembre de 2025. Más adelante solicitaron un corte de trabajo para evaluar internamente si la compañía compraría los derechos de distribución.

La entrega ocurrió el 15 de junio, cuando un productor asociado llevó un paquete de cine digital, conocido como DCP, a la oficina de Netflix en Sunset Bronson Studios. El disco contenía una copia maestra sin encriptar de la película.

Un DCP es un formato utilizado para entregar películas destinadas a proyecciones. Las versiones encriptadas restringen el acceso mediante una clave que autoriza la reproducción durante un periodo determinado.

La demanda sostiene que el productor informó a Netflix que el DCP no tenía encriptación. También pidió que los archivos fueran eliminados después de la proyección y que la empresa avisara cuando el disco estuviera listo para ser recogido.

Netflix recibió el disco en un contexto de evaluación comercial, no como propietaria de la película. Sin embargo, los productores argumentan que la empresa debía custodiarlo en un lugar seguro y no dejarlo expuesto en un escritorio de oficina.

Diez días después de la entrega, un ejecutivo comunicó que varios discos habían sido robados. Sean Berney, responsable de adquisiciones cinematográficas de Netflix, escribió el 25 de junio que alguien había sustraído una cantidad considerable de unidades de los escritorios.

Berney añadió que los equipos de seguridad habían trabajado en el caso sin éxito. También indicó que los equipos contra la piratería estaban en alerta máxima y que vigilarían posibles intentos de distribución.

Una fuente de Netflix señaló que la investigación interna concluyó que los otros discos estaban vacíos. La copia de Fortitude habría sido el único soporte robado que contenía material de la película.

Disputa por la responsabilidad y el valor de la película

Netflix sostiene que la industria utiliza medidas de seguridad específicas para compartir películas inéditas. Entre ellas figuran los enlaces protegidos con contraseña y los DCP encriptados, cuya reproducción depende de un Mensaje de Entrega de Claves.

En un comunicado citado por The Hollywood Reporter, Netflix negó que asumiera el riesgo de pérdida de una película entregada sin las salvaguardas estándar de la industria. La empresa añadió que no posee los derechos de Fortitude.

La compañía afirmó que toma en serio la seguridad de los contenidos y que adoptó medidas adicionales para apoyar al cineasta y a su equipo. Entre esas acciones mencionó una investigación exhaustiva y el monitoreo de sitios de piratería conocidos.

Hasta el momento, las fuentes citadas por Variety indicaron que no existen señales de que la película se haya filtrado en internet. En su correo, Berney sugirió que los responsables quizá pretendían vender los discos como chatarra.

La demanda plantea, sin embargo, que el riesgo de una filtración ya afecta el valor comercial de la producción. Cualquier distribuidor interesado tendría que conocer el robo de una copia sin encriptar antes de negociar su adquisición.

Los productores consideran que esa divulgación podría influir en las conversaciones con distribuidores, en la cobertura de seguros y en los planes de marketing. También temen que una copia digital termine circulando antes de un estreno comercial.

De acuerdo con la demanda, el equipo de Afram pausó los esfuerzos de venta pese al interés de múltiples distribuidores nacionales e internacionales. La decisión habría puesto en peligro la estrategia de lanzamiento y la campaña de premios previstas.

Los cineastas también cuestionan la respuesta de Netflix después del robo. Según la demanda, la compañía se negó a revelar si presentó un informe policial o si pidió a las autoridades investigar formalmente el incidente.

Los productores aseguran que Netflix rechazó involucrar al Departamento de Policía de Los Ángeles después de que ellos presentaran su propio informe. La falta de información, sostienen, complicó la evaluación de los daños y las medidas para proteger la película.

Netflix respondió que no compartiría detalles de una investigación en curso con el bufete que representa a Afram. La empresa calificó de hostil la exigencia inicial de USD $165 millones por la película y la describió como un intento de extorsión.

La demanda presenta una versión distinta sobre las instrucciones de seguridad. El equipo de Afram argumenta que siguió las indicaciones recibidas de Netflix, incluidas las relativas a mantener abiertas las claves cuando un DCP estuviera encriptado.

El caso añade otro episodio problemático a la trayectoria de Fortitude. En 2023, Afram demandó al director Martin Scorsese y lo acusó de aceptar USD $500.000 como productor ejecutivo sin ayudar a impulsar el proyecto.

Los abogados de Scorsese respondieron que Afram era un novato de la industria con expectativas poco realistas. Las partes alcanzaron un acuerdo extrajudicial al año siguiente, sin que la información disponible detalle sus condiciones.

Ahora, la disputa se concentra en determinar quién debía asumir el riesgo por la custodia del DCP. La demanda busca establecer si la entrega de un archivo sin encriptar eximía a Netflix de responsabilidad o si la empresa debía protegerlo de todas formas.

El conflicto también expone una tensión habitual en la distribución audiovisual. Los estudios y plataformas necesitan revisar materiales antes de comprar derechos, pero cada copia entregada puede convertirse en un punto vulnerable para la seguridad del contenido.

Para Afram, el problema no se limita al valor físico de un disco. El productor sostiene que la pérdida compromete la exclusividad, las negociaciones comerciales y la posibilidad de presentar la película al público bajo las condiciones originalmente planeadas.

Netflix, por su parte, afirma que está haciendo lo posible para resolver la situación. La empresa ofreció ayudar mediante vigilancia de sitios de piratería, aunque la disputa legal continúa y la película todavía no tiene un estreno confirmado.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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