NASA consulta a empresas sobre posibles misiones para reparar o elevar el Hubble, o guiar su retirada. La agencia estima una probabilidad del 10% de reentrada antes de septiembre de 2032 y del 50% para diciembre de 2033, según las cifras citadas en el reporte.
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- NASA publicó una solicitud de información, no una convocatoria formal de propuestas, para conocer opciones comerciales de servicio al Hubble.
- Según las estimaciones citadas, hay un 10% de probabilidad de reentrada antes de septiembre de 2032 y un 50% para diciembre de 2033.
- Entre las alternativas figuran elevar la órbita del telescopio, prolongar su vida útil o dirigir su reentrada de manera controlada.
🚨 NASA evalúa el futuro del Hubble
Consultó a empresas sobre elevar su órbita, prolongar su misión o guiar su reentrada.
La consulta no es una convocatoria formal ni confirma una misión.
Estimaciones citadas: 10% de probabilidad de reentrada antes de septiembre de 2032 y 50%… pic.twitter.com/8Kqj055D2M
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NASA evalúa cómo prolongar la vida del Hubble o guiar su reentrada
Una consulta ante el deterioro de la órbita
NASA abrió una consulta a organizaciones comerciales con capacidad para operar en órbita y atender al Telescopio Espacial Hubble. El aviso, publicado como solicitud de información, busca conocer qué soluciones podrían ofrecer las empresas; por ahora, no constituye una convocatoria para presentar propuestas ni confirma que la agencia haya aprobado una misión.
La trayectoria del observatorio plantea un riesgo creciente de reentrada: según las estimaciones citadas en el reporte, existe un 10% de probabilidad de que ocurra antes de septiembre de 2032 y un 50% para diciembre de 2033. Son proyecciones, no una fecha anunciada para el fin de la misión, y no permiten asegurar cuándo reingresará el telescopio.
El aumento de la actividad solar puede intensificar el arrastre atmosférico y acelerar el deterioro de la órbita. Como el Hubble no cuenta con un sistema de propulsión propio, no puede corregir su trayectoria por sí mismo; sin una intervención externa, su reentrada sería descontrolada.
El riesgo para las personas también forma parte de la discusión. La Razón informó que un estudio del Centro de Ingeniería y Seguridad de NASA calculó una probabilidad media global de víctimas de 1 entre 330. Esa cifra se refiere a un riesgo global estimado y no señala dónde caerían los posibles fragmentos. Entre las alternativas que contempla el reporte está que una nave capture el telescopio y gestione una reentrada controlada.
Reparar, elevar la órbita o retirar el observatorio
La consulta no se limita a estudiar una despedida segura. NASA también pregunta por misiones que impulsen al Hubble hasta una órbita de al menos 600 kilómetros o que mejoren su desempeño y aumenten su resiliencia y vida útil esperada. Estas opciones podrían permitir que siga operativo durante más tiempo, aunque la consulta no confirma que alguna vaya a ejecutarse.
El telescopio fue diseñado para recibir mantenimiento en órbita, aunque sus reparaciones anteriores dependieron de astronautas que viajaban a bordo del transbordador espacial. La última misión de servicio, STS-125, despegó el 11 de mayo de 2009; entonces se esperaba que el trabajo añadiera otros cinco años de operaciones, pero el observatorio ha continuado produciendo ciencia durante más de 17 años desde aquella misión.
Durante STS-125 se instaló en el Hubble un mecanismo de captura suave, concebido para facilitar un acoplamiento futuro. Ese elemento podría ayudar a una nave comercial a sujetar el telescopio, aunque no resuelve por sí mismo la complejidad de reparar sistemas envejecidos, elevar su órbita o dirigir una reentrada segura.
Como referencia de lo que puede lograrse en órbita, el vehículo de extensión de misión de Northrop Grumman presta servicio a satélites y puede prolongar su vida útil. Sin embargo, el Hubble plantea un desafío tecnológico de un orden de magnitud mayor, de acuerdo con el reporte, por lo que cualquier solución dependería de tiempo, recursos y capacidad técnica todavía por determinar.
Un observatorio aún solicitado, pero sin reemplazo próximo
La posibilidad de prolongar la misión importa porque, según el reporte, no se espera un reemplazo del Hubble antes de la década de 2040, cuando podría entrar en operaciones el Observatorio de Mundos Habitables. Mientras tanto, el telescopio sigue siendo muy solicitado: NASA reporta una sobresuscripción de 7 a 1, es decir, la demanda de tiempo de observación supera ampliamente la disponibilidad.
La existencia del Telescopio Espacial James Webb y del Telescopio Espacial Nancy Roman no ha eliminado esa demanda. Los observatorios forman parte de una infraestructura científica más amplia, pero no son sustitutos directos del Hubble, según el reporte. La sobresuscripción refleja que todavía existe una alta demanda de tiempo de observación.
El reporte también señala que Jared Isaacman defendió una misión de SpaceX para elevar la órbita del Hubble, aunque esa propuesta terminó descartada. La nueva consulta podría abrir la puerta a evaluar ideas similares, pero no implica que NASA haya elegido a SpaceX ni a otro proveedor para ejecutar una misión.
El aviso establece dos condiciones relevantes: cualquier misión debería ocurrir antes de 2032 y no dañar el observatorio. No precisa cuánto estaría dispuesta a pagar la agencia, de modo que el alcance de una operación dependerá también de las capacidades y los costos que presenten las organizaciones interesadas.
El desgaste técnico y las decisiones pendientes
El Hubble ha extendido su vida pese al desgaste acumulado y a las limitaciones presupuestarias. El año pasado, el astronauta retirado John Grunsfeld, quien trabajó en el telescopio durante STS-125, describió su situación como una muerte por mil cortes a medida que se reducían los recursos disponibles para sostenerlo.
Una medida para ganar tiempo fue cambiar de tres giroscopios a uno, según el reporte. Estos dispositivos ayudan al telescopio a controlar hacia dónde apunta, por lo que operar con menos unidades forma parte de los ajustes realizados para prolongar su actividad, aunque no elimina el problema de la caída orbital.
La agencia se encuentra todavía en una etapa exploratoria: pide información y comentarios, pero no solicita ofertas vinculantes ni detalla un presupuesto. Esa distinción permite evaluar qué es técnicamente posible antes de comprometerse con una misión, sin garantizar que alguna de las opciones descritas llegue a concretarse.
Las proyecciones citadas hacen relevante la decisión, pero no fijan una fecha de reentrada. Sin intervención, el Hubble terminaría reingresando de forma descontrolada; la fecha exacta sigue siendo incierta. NASA debe valorar si busca conservarlo en órbita o preparar una retirada controlada, mientras las empresas comerciales aún tienen que demostrar qué pueden hacer sin dañar un observatorio que continúa teniendo una alta demanda científica.
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