Por Canuto  

La Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. cayó a 311,4 millones de barriles, su nivel más bajo desde marzo de 1983, mientras Washington enfrenta retiros masivos, problemas operativos y un compromiso de reposición con primas de hasta 28%.

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  • La reserva perdió aproximadamente 5,1 millones de barriles en una semana y quedó en 311,4 millones.
  • EE. UU. ha contratado más de 133 millones de barriles para liberar petróleo durante la crisis vinculada con la guerra con Irán.
  • La GAO advirtió que la capacidad operativa de la reserva está en riesgo, con limitaciones para extraer y recibir crudo.

 


La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos alcanzó su nivel más bajo desde marzo de 1983. Los inventarios totalizaron 311,4 millones de barriles después de una disminución semanal cercana a 5,1 millones.

Los datos del Departamento de Energía muestran la magnitud de los retiros realizados durante una crisis de suministro vinculada con la guerra con Irán. El descenso también reavivó las dudas sobre la capacidad física de la reserva para cumplir su misión de emergencia.

Retiros acelerados durante la crisis

La administración de Donald Trump anunció el 11 de marzo la liberación de 172 millones de barriles. La medida buscaba contrarrestar las interrupciones de suministro provocadas por el conflicto.

La guerra interrumpió el transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el mercado energético mundial. Antes del inicio de las hostilidades, por esa vía transitaba aproximadamente el 20% del petróleo global.

Según Reuters, los inventarios de la reserva habían disminuido en 104,04 millones de barriles desde el estallido de la guerra a finales de febrero. El cálculo corresponde al periodo medido hasta el 17 de julio.

La liberación estadounidense formó parte de una acción internacional más amplia. La Agencia Internacional de Energía coordinó la medida entre 32 países miembros, con un volumen conjunto de 400 millones de barriles.

El retiro semanal más reciente dejó las existencias en un nivel que no se observaba desde 1983. Aunque la cifra sigue por encima del mínimo legal, el margen disponible se ha reducido de forma significativa.

Un mecanismo distinto para liberar crudo

El programa actual no funciona como una venta directa de petróleo. El gobierno presta el crudo a empresas privadas, que deben devolver el mismo volumen en una fecha futura junto con un volumen adicional como prima.

S&P Global explicó que el Departamento de Energía lanzó una serie de solicitudes desde mediados de marzo. A través de esos procesos, la agencia contrató más de 133 millones de barriles.

Las primas de devolución varían según cada acuerdo. Los contratos contemplan porcentajes de hasta 28% y no inferiores a 18% sobre el volumen entregado.

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, declaró en marzo que la agencia esperaba recibir más de 1,2 barriles por cada barril liberado. Esa estructura busca compensar el uso temporal de la reserva y reconstruir sus existencias.

El mecanismo traslada a las compañías la obligación de devolver el crudo en el futuro. Sin embargo, la reposición dependerá de las condiciones del mercado, de la disponibilidad física y de la capacidad de la reserva para recibir nuevamente el petróleo.

Inventarios nacionales y margen legal

La presión no se limita a la reserva estratégica. Al combinar las existencias comerciales con las reservas de emergencia, los inventarios totales de crudo estadounidense alcanzaron 726,2 millones de barriles al 10 de julio.

Reuters señaló que esa cifra representa una disminución de 129 millones de barriles. También constituye el nivel más bajo para el conjunto de inventarios desde 1984.

Las reservas comerciales cumplen funciones distintas a las de la reserva estratégica. Las primeras abastecen las operaciones habituales del mercado, mientras la segunda está destinada a responder ante interrupciones graves del suministro.

Con 311,4 millones de barriles, la reserva todavía supera su mínimo legal de 252,4 millones. Ese umbral limita ciertos retiros bajo la Ley de Política Energética y Conservación.

La distancia entre el nivel actual y el mínimo legal no equivale a una garantía de funcionamiento normal. El volumen almacenado es solo una parte de la capacidad real para extraer, transportar y recibir petróleo.

Advertencias sobre la capacidad operativa

La reducción de los inventarios también puso el foco en el estado físico de las instalaciones. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental publicado a comienzos de julio identificó limitaciones importantes.

De acuerdo con S&P Global, la reserva podría extraer petróleo desde diciembre de 2025 a solo cerca del 61% de la tasa prevista originalmente. El dato refleja una capacidad inferior a la diseñada para una respuesta de emergencia.

La capacidad para aceptar el crudo devuelto también habría disminuido. El informe situó esa función en apenas el 56% de las especificaciones de diseño.

“La capacidad operativa de la RPE para satisfacer las exigencias de la misión está en riesgo”, afirmó la Oficina de Responsabilidad Gubernamental. La advertencia abarca tanto la extracción como la recepción del petróleo.

Estas limitaciones pueden complicar el objetivo de reponer los barriles prestados. Las empresas deberán devolver el crudo con sus respectivas primas, pero la infraestructura debe estar disponible para recibirlo y almacenarlo.

Renovación atrasada y desafíos futuros

El informe también examinó el proyecto de renovación conocido como Fase 2. La iniciativa tiene un presupuesto de USD $1.400 millones y lleva una década en desarrollo.

Según la evaluación, el proyecto ha sufrido retrasos repetidos y reducciones en su alcance. El avance irregular aumenta la presión sobre una infraestructura que ya opera por debajo de sus especificaciones originales.

La Oficina de Responsabilidad Gubernamental agregó que el Departamento de Energía no ha publicado una actualización sobre la estrategia general de la reserva en casi una década. Esa ausencia dificulta evaluar la planificación de largo plazo.

La situación combina una caída histórica de los inventarios con compromisos de devolución y problemas de infraestructura. Para los mercados energéticos, el riesgo no depende únicamente de cuántos barriles permanecen almacenados.

La reserva continúa por encima del límite legal, pero su capacidad de respuesta enfrenta señales de deterioro. La evolución del conflicto, el transporte por el estrecho de Ormuz y los trabajos de renovación determinarán el margen disponible ante nuevas interrupciones.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA.

 


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