La NASA planea enviar tres helicópteros a Marte a finales de 2028 para explorar terrenos difíciles de alcanzar, estudiar su geología y buscar capas de hielo bajo la superficie. La misión SkyFall aprovechará la experiencia de Ingenuity y llevará radares capaces de examinar el subsuelo marciano.
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- La misión SkyFall contempla tres helicópteros idénticos que viajarían a bordo de la nave espacial SR-1 Freedom, cuyo lanzamiento está previsto para finales de 2028.
- Cada aeronave portará un radar de penetración terrestre y podrá recorrer, según el plan descrito, entre 200 y 300 kilómetros durante la misión.
- Los equipos también medirán aspectos de la geología, la geomorfología, la meteorología y el entorno de radiación de Marte.
🚁🔴 NASA planea enviar 3 helicópteros a Marte en 2028
SkyFall buscará hielo subterráneo con radares y explorará terrenos inaccesibles para rovers.
Cada aeronave podría recorrer entre 200 y 300 km, si la misión recibe luz verde. pic.twitter.com/HEhn1Hy2pi
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La NASA prepara una misión aérea con tres helicópteros para explorar regiones marcianas de difícil acceso y buscar señales de hielo bajo el suelo. SkyFall aprovechará las lecciones de Ingenuity, pero llevará instrumentos científicos y volará de manera independiente, sin depender de un rover anfitrión.
La misión SkyFall contempla tres helicópteros que viajarán a Marte a bordo de la nave espacial SR-1 Freedom. La NASA apunta a lanzar la nave a finales de 2028. La agencia la describe como la primera nave espacial impulsada por fisión que viajará más allá de la órbita terrestre; la misión busca demostrar propulsión eléctrica nuclear en el espacio.
La nave transportará una cápsula de entrada con las aeronaves y las liberará durante el descenso hacia el planeta. El plan contempla que cada helicóptero se separe, despliegue sus componentes y aterrice por sus propios medios, en vez de llegar sujeto a un rover que lo lleve hasta la superficie.
La misión apunta al hemisferio norte marciano durante la primavera de ese planeta, una elección que busca evitar las tormentas de polvo. La cápsula soltará los vehículos a unos 1.000 metros de altura, o cerca de 3.300 pies, y cada uno realizará un aterrizaje independiente.
El diseño toma como punto de partida a Ingenuity, el primer vehículo aéreo que voló en Marte. El helicóptero llegó con el rover Perseverance y completó 72 vuelos en el cráter Jezero, aunque su misión inicial contemplaba solo cinco; finalmente dejó de volar después de que se dañaran las palas de su rotor.
Una flota para explorar más lejos
SkyFall busca combinar la movilidad aérea con investigaciones de interés científico y para la preparación de futuras exploraciones humanas. Los helicópteros podrían desplazarse más allá de la elipse de aterrizaje hacia zonas de exploración más amplias, aunque la NASA y el equipo del proyecto todavía deben definir las rutas y los destinos concretos.
La selección de lugares debe equilibrar el valor científico con los límites impuestos por la ingeniería de los helicópteros y de la nave espacial. El Programa de Exploración de Marte de la NASA y el proyecto SkyFall, dirigido desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro, trabajarán conjuntamente para determinar por qué conviene visitar cada área y cuáles trayectorias resultan viables.
El equipo planea celebrar un primer taller sobre posibles sitios de aterrizaje y zonas adyacentes de alto valor científico a principios del año siguiente al anuncio. Después, los investigadores elaborarán una lista ordenada de candidatos para estudiarlos con mayor detalle antes de un segundo taller, previsto para finales de 2027.
Matthew Golombek, científico del proyecto SkyFall en el JPL, explicó a Space.com que el diseño de referencia contempla un lugar con depósitos de hielo de agua subterráneos y terrenos glaciares o periglaciares. Ese punto todavía no representa una selección definitiva: las reuniones científicas y los análisis técnicos deben orientar la decisión final.
Radar para mirar bajo la superficie
Los tres helicópteros llevarán una carga útil idéntica, compuesta por cinco instrumentos además de cámaras de navegación e ingeniería. El conjunto investigará la estructura del subsuelo, la geomorfología y la geología de la superficie, así como la meteorología de la atmósfera marciana y el entorno de radiación.
Uno de los instrumentos clave será un radar de penetración terrestre, conocido como GPR por sus siglas en inglés. Instalado en cada aeronave de vuelo bajo, el radar buscará capas cercanas a la superficie que los radares orbitales no pueden observar con el mismo nivel de detalle, incluidas formaciones de roca, hielo enterrado o combinaciones de ambos materiales.
Encontrar hielo poco profundo podría ayudar a reconstruir aspectos del clima pasado de Marte y, además, tendría relevancia para futuras expediciones humanas. Los investigadores también consideran esos entornos una prioridad porque podrían haber servido como hábitat para formas de vida marciana en el pasado, o incluso en el presente; la misión buscará datos, no confirmaciones anticipadas de vida.
La carga no incluye un instrumento dedicado a medir directamente el viento, pero el comportamiento de los propios helicópteros podría aportar información local. El equipo contempla un Modo Globo, en el que una aeronave se deja llevar por el viento de fondo, mientras sus sensores y movimientos ayudan a caracterizar las condiciones atmosféricas.
Autonomía y lecciones de Ingenuity
Golombek indicó que los helicópteros podrán cubrir uno o dos kilómetros cada dos soles, es decir, cada dos días marcianos. Con vuelos repetidos, el equipo calcula recorridos acumulados de entre 200 y 300 kilómetros, equivalentes a unas 125 a algo más de 185 millas, aunque la distancia efectiva dependerá de la operación y de las condiciones del terreno.
El diseño contempla una duración de seis meses, con el objetivo de alcanzar un año terrestre. Cada aparato podría volar aproximadamente cada dos soles, lo que permitiría realizar múltiples trayectos y visitar distintas áreas de interés mientras las condiciones técnicas y ambientales lo permitan.
Los helicópteros serán algo más grandes que Ingenuity, pero sus operaciones seguirán principios similares, según Golombek. La experiencia acumulada con el aparato que acompañó a Perseverance permitirá aplicar aprendizajes de vuelo y operación, mientras el equipo incorpora mejoras de ingeniería para la nueva misión.
AeroVironment, empresa de Arlington, Virginia, fue seleccionada para codiseñar y fabricar los helicópteros junto con el JPL. La compañía también participó en el desarrollo de Ingenuity; Jeff Rodrian, responsable de MacCready Works, su organización de investigación y desarrollo avanzado, presentó SkyFall como un paso hacia la fabricación repetible de vehículos planetarios no tripulados, en lugar de una aeronave única.
Un despliegue sin rover anfitrión
La maniobra de despliegue dará nombre al concepto SkyFall: las aeronaves saldrán directamente de la nave portadora hacia la atmósfera marciana, se separarán y descenderán hasta aterrizar por su cuenta. El enfoque evita una etapa de aterrizaje de un solo uso y también prescinde de un rover anfitrión como Perseverance, que transportó a Ingenuity.
AeroVironment sostiene que esta arquitectura podría reducir el riesgo técnico y financiero asociado con llegar a la superficie, aunque eso no elimina los desafíos de una entrada y un aterrizaje en Marte. La separación de tres vehículos independientes también plantea la necesidad de que cada uno complete correctamente su propio despliegue y descenso.
Will Pomerantz, jefe de Space Ventures de AeroVironment, destacó que los helicópteros pueden cubrir distancias con rapidez y alcanzar lugares que serían inaccesibles por tierra. La comunidad científica podría dirigirlos hacia puntos donde el radar examine depósitos de hielo específicos, aunque la selección de esas rutas todavía forma parte del trabajo pendiente.
La promesa de SkyFall reside en ampliar la observación directa de Marte, no solo en repetir el vuelo de Ingenuity con más aeronaves. Si el plan se concreta, los tres helicópteros recogerán datos de zonas y capas subterráneas que hoy no han sido examinadas de la misma forma, mientras la NASA determina los destinos con criterios científicos y restricciones de ingeniería.
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