La profesora de Wharton Susan Wachter revela cómo la asequibilidad de la vivienda ha colapsado para los jóvenes estadounidenses, dando paso a la ‘Gran Postergación’: retraso de compra de casa, matrimonio y paternidad. Datos récord de adultos viviendo con sus padres y un mercado inmobiliario cada vez más inaccesible pintan un panorama desalentador para el sueño americano.
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- Un récord de 25,2 millones de adultos menores de 35 años vivían con sus padres en 2025, el 70% con empleo estable.
- La edad media al primer matrimonio subió a 30,8 años para hombres y 28,4 para mujeres; la maternidad se retrasa a los 27,5 años.
- Las tasas hipotecarias pasaron del 3,45% al 6,58%, y los precios de vivienda aumentaron 40%, haciendo inaccesible la compra para la mayoría.
🏠📉 La Gran Postergación: el sueño americano se desvanece para los jóvenes en EE. UU.
En 2025, 25,2 millones de adultos menores de 35 años viven con sus padres.
La edad media para casarse ha aumentado a 30,8 años para hombres y 28,4 para mujeres.
Las tasas hipotecarias… pic.twitter.com/Q2WBTQJOPd
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La profesora de bienes raíces y finanzas de la Wharton School, Susan Wachter, ha descrito un fenómeno que redefine el sueño americano: la Gran Postergación. Según un artículo publicado por Fortune, los jóvenes ya no pueden permitirse los hitos tradicionales de la vida adulta, como comprar una casa, casarse o tener hijos. La asequibilidad ha empeorado drásticamente desde 2022, con tasas hipotecarias que se duplicaron y precios de vivienda que se dispararon.
El resultado es una generación que pospone decisiones cruciales, y los datos lo confirman: un récord de 25,2 millones de adultos menores de 35 años vivían con sus padres en 2025. Más de dos tercios de ellos trabajan, lo que indica que la convivencia familiar crece por la imposibilidad de costear una vivienda propia.
El sueño americano en decadencia
El concepto tradicional del sueño americano implicaba una secuencia familiar: terminar la escuela, encontrar un trabajo, casarse, comprar una casa y formar una familia. En el siglo XX, ese itinerario era accesible para la mayoría. Pero en el siglo XXI, la ecuación se ha roto.
Los costos de vivienda para nuevos compradores se han más que duplicado, los precios subieron un 40% y las tasas hipotecarias pasaron del 3% al 6%. La paradoja es que los jóvenes están mejor educados y empleados que nunca, pero su poder adquisitivo no alcanza.
Según Wachter, “para muchos adultos jóvenes, comprar una primera casa ya no es el primer paso hacia la seguridad financiera, sino el premio después de años de ahorro, avance profesional y, a menudo, asistencia familiar”.
El concepto de “trabajar duro” ya no es suficiente cuando el mercado inmobiliario está fuera del alcance de la clase media. Los expertos llaman a esto la Gran Postergación, un término que captura la ansiedad generacional de no poder alcanzar lo que sus padres lograron.
La Gran Postergación en cifras
Las estadísticas son contundentes. Un estudio de Realtor.com de junio de 2025 reveló que 25,2 millones de adultos menores de 35 años vivían con sus padres, casi uno de cada tres. La mayoría (70%) tenía empleo estable, lo que descarta la idea de que la convivencia se deba al desempleo.
La edad media al primer matrimonio aumentó a 30,8 años para los hombres y 28,4 para las mujeres, frente a 23,5 y 21,1 en 1975. La Oficina del Censo reportó estos datos en diciembre, evidenciando un cambio cultural y económico profundo.
Otro informe de la Biblioteca Nacional de Medicina, publicado en 2025, señaló que la edad media de las madres en el primer parto subió de 26,6 años en 2016 a 27,5 en 2023. La postergación de la maternidad se acelera a medida que la vivienda y la estabilidad financiera se vuelven más esquivas.
Incluso quienes logran empleo y energía enfrentan barreras estructurales. El índice de asequibilidad de vivienda de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios, que mide si una familia con ingreso mediano puede calificar para una hipoteca, alcanzó 105,1 en mayo de 2026, lo que significa que la mayoría de las familias ya no puede comprar una casa promedio.
Esta situación no es exclusiva de EE.UU., pero es más aguda en un país donde la propiedad de vivienda ha sido sinónimo de éxito. La Gran Postergación es una crisis de expectativas y de realidad.
Más que economía: cambios culturales
No todo es culpa de las finanzas. Wachter señala que también hay factores sociales, como las mayores oportunidades educativas y profesionales para las mujeres, que cada vez más deciden retrasar matrimonio y maternidad. La igualdad de género ha abierto caminos que antes no existían, pero también ha reconfigurado los tiempos de vida.
Sin embargo, la propiedad de vivienda sigue siendo fundamentalmente un problema de dinero. Hace una década, una hipoteca a 30 años costaba alrededor del 3,45%, según datos de Freddie Mac. En 2026, esa tasa es del 6,58%, un aumento que encarece la compra de manera exponencial.
La combinación de precios altos y tasas altas crea una barrera doble que excluye a muchos. Para los jóvenes de hoy, la frase “esfuérzate y lo lograrás” suena a burla cuando el salario no acompaña.
Los estereotipos de la pereza generacional se derrumban ante la evidencia: los millenials y la Generación Z no son vagos, simplemente enfrentan una economía que no premia el esfuerzo con las mismas recompensas que antes.
La vivienda: el obstáculo principal
La casa propia es el pilar del sueño americano, pero se ha convertido en una meta cada vez más distante. Los precios de la vivienda aumentaron 40% desde 2022, mientras que los salarios apenas crecieron.
El índice de asequibilidad mencionado es crucial: cuando está por encima de 100, la familia promedio no puede calificar para una hipoteca en una casa de precio mediano. En 2023, el índice estaba en 97, apenas accesible. Para mayo de 2026, subió a 105,1, lo que indica que el mercado se ha vuelto prohibitivo.
Wachter explica que la asequibilidad es un problema sistémico que requiere soluciones estructurales. No se trata de que los jóvenes gasten menos en café o aguacates, sino de que el costo de vida ha superado el crecimiento de los ingresos.
La consecuencia es que muchos adultos jóvenes se ven obligados a vivir con sus padres durante años, ahorrando para un pago inicial que parece moverse siempre unos pasos más adelante. La independencia residencial se vuelve un privilegio, no un derecho.
La Gran Transferencia de Riqueza y la economía en forma de K
Con la llamada Gran Transferencia de Riqueza, se espera que las generaciones más jóvenes hereden billones de dólares en las próximas décadas. Sin embargo, Wachter advierte que esta transferencia no será equitativa.
“No todas las familias tienen recursos para compartir”, señala la profesora. Esto está creando una economía cada vez más “en forma de K”, donde los adultos jóvenes con acceso a la riqueza parental avanzan hacia la propiedad de vivienda, mientras que sus pares igualmente capaces, pero sin esos recursos, enfrentan obstáculos mucho más empinados.
En otras palabras, la oportunidad ya no depende solo del esfuerzo individual, sino también de los recursos familiares. La movilidad social, que siempre fue el atractivo del sueño americano, se está congelando.
Esta dinámica refuerza la desigualdad existente y hace que el éxito se herede tanto como la riqueza. Los jóvenes de bajos ingresos ven cómo el techo se aleja, sin importar cuántas horas trabajen.
Respuestas políticas y el futuro
En respuesta a esta crisis, se han propuesto varias políticas para intentar nivelar el campo de juego. Una de ellas es la Ley del Camino de la Vivienda del Siglo XXI, aprobada este año, que incluye medidas para aumentar la oferta de vivienda y expandir el acceso a opciones asequibles.
Sin embargo, Wachter cuestiona si estas medidas serán suficientes o lleguen a tiempo. “La pregunta es si nuestras políticas de vivienda pueden evolucionar lo suficientemente rápido como para garantizar que lograr el sueño americano dependa una vez más de la oportunidad y el trabajo duro, en lugar de las circunstancias del nacimiento de uno”, sostiene.
El futuro del sueño americano depende de acciones concretas para resolver la crisis de asequibilidad. Sin ellas, la Gran Postergación podría convertirse en la nueva normalidad.
Mientras tanto, los jóvenes siguen esperando, postergando sus vidas hasta que la economía les dé un respiro. Para muchos, la casa propia ya no es el primer peldaño hacia la estabilidad, sino una meta que parece imposible de alcanzar.
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