Por Canuto  

La disputa entre Donald Trump y Jerome Powell sumó un nuevo capítulo luego de que el Departamento de Justicia anunciara una apelación contra el fallo que bloqueó citaciones del gran jurado a la Reserva Federal. El caso no solo toca la independencia del banco central estadounidense, sino que además amenaza con retrasar la eventual llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la FED.
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  • Un juez federal bloqueó las citaciones enviadas a la Reserva Federal en la investigación criminal sobre Jerome Powell.
  • Jeanine Pirro anunció que el Departamento de Justicia apelará el fallo, al que calificó como escandaloso.
  • El senador Thom Tillis advirtió que no apoyará a Kevin Warsh hasta que termine la investigación sobre la FED.

 

La confrontación entre la administración de Donald Trump y la Reserva Federal (FED) volvió a intensificarse tras un nuevo revés judicial en la investigación criminal que involucra al presidente del banco central, Jerome Powell. El punto de quiebre llegó después de que un juez federal bloqueara las citaciones del gran jurado enviadas a la FED, una decisión que el Departamento de Justicia (DOJ) ya prometió apelar.

El fallo fue emitido por el juez de distrito de Estados Unidos, James Boasberg y se hizo público el viernes. La resolución frenó temporalmente el uso de citaciones en el marco de la pesquisa, lo que dio un respiro inmediato a Powell cuando ya le quedan pocas semanas al frente de la institución.

La reacción del gobierno fue rápida. Jeanine Pirro, fiscal de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, dijo en una conferencia de prensa celebrada el viernes que el Departamento de Justicia apelará la decisión. Calificó el dictamen como “escandaloso” y sostuvo que dejaba erróneamente a Powell “bañado en inmunidad” frente a la investigación.

El caso tiene implicaciones que van mucho más allá del terreno judicial. También está conectado con el esfuerzo político de Trump por instalar a Kevin Warsh, exgobernador de la FED, como próximo presidente de la entidad. Ese objetivo ahora enfrenta nuevas trabas dentro del Senado.

Un fallo que altera la sucesión en la Reserva Federal

La decisión de Boasberg representa otro revés para la administración Trump en su choque con la FED. Aunque el presidente ha mantenido durante años una postura crítica hacia Powell por el manejo de las tasas de interés, el bloqueo judicial complica cualquier intento de acelerar una transición en la presidencia del banco central.

El principal obstáculo político surgió de parte del senador republicano Thom Tillis. El legislador dijo que no respaldará la confirmación de Kevin Warsh mientras la investigación sobre la FED siga abierta. Esa posición adquiere un peso especial porque los republicanos controlan el Senado, pero cuentan con una ventaja estrecha de 13 a 11 en el Comité Bancario.

Sin el apoyo de Tillis, el avance de un nominado de Trump a la FED se vuelve mucho más incierto. Del lado demócrata, la resistencia también es explícita. La senadora Elizabeth Warren y sus colegas en el comité ya dejaron claro que no colaborarán para impulsar a ninguno de los candidatos propuestos por Trump para el banco central.

Tillis fue especialmente duro al evaluar el fondo del caso. En una declaración, afirmó: “Este fallo confirma cuán débil y frívola es la investigación criminal del presidente Powell, y no es más que un ataque fallido a la independencia de la FED”. También agregó que la oficina del fiscal en Washington debería evitar “más vergüenza” y seguir adelante, porque una apelación solo retrasará la confirmación de Kevin Warsh.

El retraso golpea directamente a Trump, quien ha pasado años atacando a Powell por la política monetaria. Desde su regreso al cargo, el presidente ha seguido intentando influir en la FED y medir hasta dónde puede llegar legalmente en su intento por moldear la conducción del banco central.

La defensa legal de la FED y el argumento de independencia

Mientras el frente político se complica, la Reserva Federal también endureció su estrategia en los tribunales. De acuerdo con la información publicada por Cryptopolitan, los documentos judiciales divulgados el viernes mostraron la argumentación más sólida de la FED hasta ahora frente a un presidente en funciones.

En un escrito de réplica, abogados externos del banco central enumeraron 100 declaraciones públicas realizadas por Trump y sus aliados contra Powell entre 2018 y este año. Para la FED, ese historial no deja dudas sobre la naturaleza del conflicto y apunta a una conclusión concreta: las citaciones buscaban ayudar a Trump a “tomar para sí mismo un poder específicamente negado por la ley federal”.

Ese argumento conecta con una cuestión central en la arquitectura institucional de Estados Unidos. La ley federal otorga a la Reserva Federal control sobre su propio presupuesto, establece mandatos prolongados y escalonados para sus funcionarios y los protege frente a remociones motivadas por disputas políticas. El objetivo de ese diseño es aislar la política monetaria del ciclo electoral y de las presiones partidistas.

El debate no es menor. La independencia de un banco central suele considerarse un elemento clave para preservar la credibilidad de la política monetaria. Cuando esa separación se debilita, los mercados suelen reaccionar con nerviosismo, especialmente ante el riesgo de decisiones orientadas por conveniencia política en vez de estabilidad de precios.

La defensa de la FED subraya precisamente ese punto. El banco central busca sostener que las citaciones no obedecen solo a una investigación puntual, sino que forman parte de una disputa más amplia por los límites del poder presidencial sobre una institución diseñada para operar con autonomía.

Presión desde el Tesoro y nuevo bloqueo en el Senado

Antes de este último fallo, algunos republicanos intentaban mantener abierta una ruta para confirmar a Warsh a pesar de la investigación. Scott Bessent, secretario del Tesoro, había intentado bajar el tono el mes pasado al afirmar: “Veremos a dónde va la investigación con la oficina de Jeanine Pirro”.

Bessent también remarcó entonces que la emisión de citaciones no implicaba necesariamente la presentación de cargos. Su comentario sugería que dentro del gobierno existía la intención de ganar margen político mientras el caso seguía su curso.

Sin embargo, la publicación del fallo judicial cambió el tablero. Tillis endureció su postura y el costo político de insistir con Warsh aumentó. Para Trump, eso significa quedar atado por más tiempo a una conducción de la FED que ha criticado repetidamente.

La oposición demócrata también se amplió el viernes. Warren dijo que no deberían avanzar nominaciones a la FED hasta que se abandonen las investigaciones sobre Powell y sobre la gobernadora Lisa Cook. Ese elemento añade una segunda fuente de tensión institucional para la Casa Blanca.

El caso de Cook corre por una vía paralela, pero igualmente sensible. Trump también ha intentado despedirla, y ese litigio separado ya llegó a la Corte Suprema. Así, la confrontación entre la administración y la FED no se limita a Powell, sino que se extiende a otras figuras clave del banco central.

Por qué este choque importa más allá de Washington

Aunque la noticia se desarrolla en el terreno judicial y legislativo de Estados Unidos, sus implicaciones alcanzan a los mercados globales. La Reserva Federal sigue siendo la institución monetaria más influyente del mundo. Cualquier señal de interferencia política sobre su liderazgo puede alterar expectativas sobre tasas de interés, inflación y estabilidad financiera.

El propio debate sobre la autonomía del banco central adquiere relevancia al comparar experiencias internacionales. Países donde líderes políticos tomaron control de la política del banco central, incluidos Turquía y Argentina, han enfrentado inflación crónica, deterioro del nivel de vida e inestabilidad económica. Ese contraste ayuda a explicar por qué el caso Powell es observado con atención por inversionistas, analistas y actores del sistema financiero.

En este contexto, el fallo de Boasberg no solo ofrece un alivio temporal a Powell. También refuerza, al menos por ahora, la barrera institucional que separa al Ejecutivo de la conducción diaria de la política monetaria. La apelación anunciada por el Departamento de Justicia garantiza que la batalla seguirá abierta.

Por el momento, Trump enfrenta un escenario incómodo. Su intento de acelerar una nueva etapa en la FED choca con tribunales, con senadores de su propio partido y con una oposición demócrata que ve en esta disputa una amenaza directa a la independencia del banco central. Las próximas semanas serán decisivas para saber si ese cerco se mantiene o si la administración logra recuperar la iniciativa.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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