El presidente de la Fed de Kansas City, Jeffrey Schmid, afirmó que la inflación estadounidense continúa siendo persistente y cuestionó si la tasa de política actual realmente restringe la economía. Aunque no pidió abiertamente un aumento, sus declaraciones mantienen vivo el debate sobre nuevas alzas y llegan mientras varios funcionarios muestran desacuerdos sobre el rumbo monetario.
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- Jeffrey Schmid calificó la inflación de “terca” y “pegajosa”, con el índice subyacente en 3,3% interanual.
- El funcionario dijo que no está claro que la tasa de política de 3,5%-3,75% sea suficientemente restrictiva.
- Schmid pidió más información antes de respaldar un alza y apoyó evaluar seis reuniones anuales del FOMC.
El presidente de la Reserva Federal (FED) de Kansas City, Jeffrey Schmid, advirtió que la inflación estadounidense continúa mostrando una resistencia que complica las próximas decisiones de política monetaria.
Durante una entrevista con CNBC desde el simposio anual de Jackson Hole, Wyoming, el funcionario describió el comportamiento de los precios como “terco” y “pegajoso”, aunque evitó comprometerse con un aumento inmediato de las tasas de interés.
Sus declaraciones introducen una señal de cautela en un momento en que el banco central debe equilibrar una inflación todavía elevada con un crecimiento económico más moderado. Schmid sostuvo que queda mucho trabajo por delante para el Comité Federal de Mercado Abierto, conocido como FOMC, mientras sus integrantes intentan determinar cuánto impulso conserva la demanda y qué efecto tienen las condiciones financieras actuales.
Una inflación que se resiste a bajar
Los comentarios de Schmid llegaron después de que el Departamento de Comercio informara que el principal indicador de inflación seguido por la Fed registró un aumento interanual de 3,3% en los precios subyacentes. Esa medida excluye los alimentos y la energía, cuyos movimientos suelen ser más volátiles, pero permanece muy por encima del objetivo oficial de 2% establecido por el banco central.
Para Schmid, la persistencia del indicador demuestra que el proceso de desinflación todavía no está asegurado. “Sigue siendo terca y sigue siendo pegajosa, y tenemos que seguir encontrando formas de abrirnos paso“, afirmó durante el programa Squawk Box, al describir una tarea que podría exigir mantener una postura monetaria más firme durante el otoño.
El contexto económico tampoco ofrece una señal concluyente sobre la dirección que debería tomar la Fed. La economía creció 1,5% durante el segundo trimestre y la tasa de desempleo se ubicó en 4,1%, una combinación que, según Schmid, no permite asumir automáticamente que la política monetaria esté frenando con suficiente intensidad la actividad.
La preocupación central consiste en identificar qué parte de la demanda está impulsando simultáneamente el crecimiento y la inflación. Si el consumo y otros componentes de la demanda mantienen fuerza, una tasa que parece elevada en términos nominales podría no estar produciendo el efecto restrictivo que los responsables de la política monetaria esperan.
Schmid deja abierta la puerta a un aumento
La tasa de política de la Fed se encuentra actualmente en un rango de 3,5% a 3,75%, pero Schmid dijo que no sabe con claridad qué está restringiendo ese nivel. “No sé qué estamos restringiendo actualmente con la política de tasas en la que estamos hoy“, comentó, aunque reconoció que cualquier movimiento de la tasa modifica los comportamientos en los mercados a escala macroeconómica.
La afirmación no equivale a una solicitud directa para subir los intereses, pero sí plantea una posibilidad que los mercados deberán considerar. Una política que el funcionario no percibe como suficientemente restrictiva podría mantener sobre la mesa un endurecimiento adicional si los próximos datos muestran que la inflación continúa alejándose del objetivo de 2%.
Schmid, sin embargo, insistió en que necesita más información antes de adoptar una postura definitiva. “Creo que necesitamos un poco más de información”, señaló, y explicó que busca entender mejor el lado de la demanda que está detrás del crecimiento y de las presiones inflacionarias.
El funcionario no cuenta con voto formal en el FOMC durante el ciclo actual, aunque asiste a las reuniones y participa en las discusiones. Cuando tuvo derecho a votar el año anterior, expresó su desacuerdo en dos ocasiones frente a decisiones que contemplaban reducciones de tasas, un antecedente que ayuda a ubicarlo entre las voces más preocupadas por una relajación prematura.
Un comité con posiciones cada vez más divididas
Las observaciones de Schmid se producen después de una votación especialmente fragmentada del FOMC en julio. Beth M. Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan disintieron para respaldar un aumento inmediato de un cuarto de punto porcentual en las tasas, según el comunicado de la Reserva Federal.
Esa votación fue descrita como la más dividida en años, pero las diferencias no se limitaron a los tres disidentes formales. Las actas mostraron que otros funcionarios también cuestionaron si las condiciones financieras vigentes eran lo suficientemente restrictivas para devolver la inflación al objetivo, una discusión que refuerza la relevancia de los comentarios de Schmid.
Ni Schmid ni Alberto G. Musalem, presidente de la Fed de San Luis, tenían voto en julio, aunque ambos indicaron posteriormente que habrían apoyado un incremento de las tasas. La ausencia de voto no impide que los presidentes regionales expresen sus opiniones, por lo que sus declaraciones pueden influir en el debate interno y en las expectativas de los mercados.
Para los inversores, la división eleva la incertidumbre sobre el próximo tramo del ciclo monetario. Mientras algunos participantes pueden priorizar los riesgos para el empleo y el crecimiento, otros consideran que una inflación persistentemente superior a 2% exige conservar o incluso aumentar la presión sobre la demanda.
La propuesta para reducir reuniones del FOMC
Schmid también se refirió a una propuesta presentada en julio por Kevin Warsh para reducir la cantidad de reuniones del FOMC. La idea plantea pasar de las ocho reuniones anuales actuales a seis, una modificación que cambiaría la frecuencia con la que el comité revisa públicamente su postura de política monetaria.
El presidente de la Fed de Kansas City dijo que existe “cierto margen” para considerar la propuesta seriamente. Su respaldo no implica que el cambio esté decidido, pero muestra que algunos funcionarios están dispuestos a discutir ajustes en el proceso institucional además de debatir el nivel exacto de las tasas.
Una menor cantidad de reuniones podría concentrar las decisiones en menos momentos del año y dar más tiempo para evaluar el efecto acumulado de cada movimiento. Al mismo tiempo, reduciría las oportunidades formales para responder rápidamente a cambios inesperados en la inflación, el empleo o la actividad económica.
Por ahora, el mensaje dominante de Schmid combina preocupación por los precios con prudencia respecto de una nueva subida. La Fed deberá interpretar los datos de demanda y de inflación antes de definir si la tasa actual basta para cumplir el objetivo o si el escenario exige una postura todavía más restrictiva.
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