Por Canuto  

Bluesky enfrenta un relevo clave en su cúpula. Jay Graber dejará el cargo de CEO para enfocarse en innovación, mientras Toni Schneider asume como director ejecutivo interino en un momento en que la red social busca consolidar su crecimiento y competir con plataformas mucho más grandes.
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  • Jay Graber dejará el cargo de CEO de Bluesky y pasará a ser directora de innovación de la empresa.
  • Toni Schneider, socio de True Ventures y ex CEO de Automattic, asumirá como director ejecutivo interino.
  • El cambio ocurre mientras Bluesky supera los 40 millones de usuarios y busca escalar frente a Threads y X.

 

Bluesky, la red social nacida a partir de un proyecto de investigación impulsado originalmente dentro de X, anunció un cambio importante en su estructura ejecutiva. Jay Graber dejará el cargo de directora ejecutiva, una decisión comunicada de forma exclusiva por WIRED, mientras la empresa inicia la búsqueda de un reemplazo permanente.

En su lugar entrará Toni Schneider como CEO interino. El ejecutivo tendrá la tarea de conducir la siguiente fase de la compañía mientras la junta directiva define quién asumirá de forma estable el liderazgo de una plataforma que ha crecido con fuerza, pero que aún compite desde una posición de nicho frente a gigantes del sector.

El cambio llega en un momento sensible para la empresa. Bluesky ha logrado ganar terreno como alternativa a X, especialmente entre usuarios inconformes con la dirección que tomó la plataforma de Elon Musk. Sin embargo, el reto ahora no es solo atraer atención, sino convertir ese interés en crecimiento sostenible y en una infraestructura social más amplia.

La salida de Jay Graber y su nuevo rol en Bluesky

Graber explicó que la empresa ha alcanzado un nivel de madurez que exige un perfil más enfocado en operaciones, escalabilidad y ejecución. En un comunicado, señaló que con la evolución de Bluesky, la compañía necesita “un operador experimentado enfocado en la escalabilidad y ejecución”, mientras ella regresa a lo que considera su principal fortaleza: construir cosas nuevas.

Su salida no implica una desvinculación de la compañía. Por el contrario, Graber pasará a ocupar el cargo de directora de innovación, una posición creada específicamente para ella. Desde ese rol se enfocará en la tecnología de Bluesky, más que en la gestión comercial y operativa del negocio.

Ese movimiento encaja con su trayectoria profesional. Graber comenzó su carrera como ingeniera de software y, según el perfil descrito en la cobertura original, siempre se mostró más entusiasmada al hablar de la base tecnológica de Bluesky que de sus fuentes de ingresos.

Su historia con el proyecto se remonta a 2019, cuando Bluesky todavía funcionaba como una iniciativa de investigación dentro de X orientada a desarrollar un marco descentralizado para la web social. En 2021, cuando el proyecto se convirtió en una entidad independiente, Graber asumió como la primera CEO de la compañía.

Durante su gestión, supervisó tanto el ascenso de la plataforma como sus problemas de crecimiento. Bluesky pasó de ser vista como una rama curiosa del ecosistema de lo que era originalmente Twitter, a consolidarse como una alternativa completa a X, con una identidad propia y una comunidad en expansión.

Toni Schneider asume de forma interina

El relevo inmediato quedará en manos de Toni Schneider, quien además continuará como socio en la firma de capital de riesgo True Ventures durante su etapa en Bluesky. El ejecutivo ya tenía cercanía con la empresa y con Graber, lo que facilita la transición en una coyuntura donde la continuidad estratégica parece ser una prioridad.

Schneider fue CEO de Automattic, la empresa matriz de WordPress, entre 2006 y 2014. Más adelante volvió a desempeñarse como director ejecutivo en 2024, cuando el principal responsable de la compañía, Matt Mullenweg, tomó un sabático. Ese recorrido le ha dado reputación como un operador con experiencia en crecimiento de plataformas abiertas.

Durante ese período fue cuando conoció a Graber y empezó a asesorar al liderazgo de Bluesky. Ahora, ya como CEO interino, dejó claro que su enfoque estará puesto en la escalabilidad. En una publicación de blog donde anunció su nuevo cargo, afirmó que planea ayudar a establecer la próxima fase de crecimiento de Bluesky.

También declaró que quiere contribuir a que la plataforma se convierta no solo en “la mejor aplicación social abierta”, sino en la base de una nueva generación de redes que pertenezcan a los usuarios. Esa definición es coherente con la narrativa que Bluesky ha impulsado desde sus orígenes, centrada en la apertura tecnológica y en estructuras menos dependientes del modelo cerrado de las grandes plataformas.

Una junta con peso en tecnología y criptomonedas

La elección del próximo CEO permanente recaerá en la junta directiva de Bluesky. Ese órgano incluye al fundador de Jabber, Jeremie Miller; a la inversionista de capital de riesgo enfocada en criptomonedas, Kinjal Shah; al fundador de TechDirt, Mike Masnick; y a la propia Jay Graber.

Ese detalle no es menor. Aunque deja el cargo ejecutivo principal, Graber mantendrá voz en la selección de su sucesor. De acuerdo con la información reportada, la búsqueda todavía se encuentra en una etapa temprana, por lo que no hay señales públicas de un candidato definido.

La composición de la junta también ayuda a entender el posicionamiento de Bluesky. La presencia de perfiles ligados a protocolos abiertos, medios digitales y capital de riesgo vinculado al ecosistema cripto refleja la intersección entre tecnología descentralizada, gobernanza de plataformas y nuevos modelos de propiedad digital.

Jack Dorsey, fundador de Twitter, formó parte originalmente de esa junta, pero renunció en 2024. Su salida marcó distancia respecto del proyecto, aunque su nombre sigue vinculado a los inicios conceptuales de Bluesky como experimento de web social descentralizada.

El reto de crecer sin perder identidad

El cambio de liderazgo ocurre cuando Bluesky enfrenta una prueba decisiva. En 2025, la plataforma pasó de 25 millones de usuarios a más de 40 millones, según su Informe de Transparencia anual. El avance es relevante para una red que hasta hace poco seguía siendo percibida como un espacio alternativo y todavía pequeño dentro del mercado social.

Buena parte de ese crecimiento estuvo asociada a su posicionamiento como una opción progresista frente a X. El giro ideológico de la red de Musk hacia una línea más dura a la derecha llevó a algunos usuarios a buscar espacios distintos, y Bluesky capitalizó parte de ese movimiento.

Sin embargo, el tamaño del desafío sigue siendo evidente. La aplicación rival de Meta, Threads, tiene alrededor de 400 millones de usuarios, aproximadamente 10 veces más cuentas activas que Bluesky. La comparación deja claro que, aunque la compañía ha ganado relevancia, sigue lejos de competir en escala con los actores dominantes.

Además, Bluesky continúa expuesta a críticas recurrentes dentro del debate político y cultural de internet. La plataforma suele quedar atrapada entre quienes la consideran demasiado “woke” y quienes creen que no lo es lo suficiente. La semana pasada, en una conversación citada por WIRED, Dorsey dijo que no estaba contento con la plataforma por “ideología”.

Aun así, dentro de la empresa hay optimismo sobre la posibilidad de crecer sin abandonar sus principios fundacionales. Mike Masnick sostuvo que la gestión de Schneider en Automattic demuestra que sí se puede construir un negocio real alrededor de software abierto. Esa observación toca un punto central para Bluesky: demostrar que una red social basada en apertura tecnológica puede también sostenerse como empresa.

En términos estratégicos, la transición parece buscar ese equilibrio. Graber se moverá hacia la innovación, donde su perfil técnico puede tener más impacto, mientras Schneider se concentrará en ejecutar y escalar. Si ese reparto funciona, Bluesky podría fortalecer su apuesta como infraestructura social abierta. Si falla, la plataforma corre el riesgo de seguir siendo una alternativa influyente, pero limitada.

En el fondo, el debate va más allá de un simple cambio de CEO. Bluesky intenta probar si existe espacio para un “común digital” con propiedad más distribuida y con una arquitectura menos cerrada que la de los gigantes tradicionales. Para lograrlo, deberá convencer no solo a nuevos usuarios, sino también a más instituciones y comunidades de que vale la pena construir allí.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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