Por Canuto  

Una encuesta de la Reserva Federal de Nueva York muestra que más hogares creen estar peor que hace un año y esperan un panorama financiero más débil, mientras anticipan que la inflación subirá. La expectativa mediana de inflación a un año llegó al 3,9%. El encarecimiento de la gasolina añade presión a los presupuestos y podría golpear con más fuerza el gasto de los hogares de menores ingresos.
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  • La encuesta mensual de la Fed de Nueva York registró un deterioro en la percepción de las finanzas actuales y futuras de los hogares.
  • La expectativa mediana de inflación a un año subió al 3,9%, mientras también aumentaron las previsiones de ingresos y gastos.
  • La gasolina promedió USD $4,37 por galón el miércoles, frente a cerca de USD $3,12 un año antes, según AAA.

 


El pesimismo sobre las finanzas familiares crece en Estados Unidos, en un contexto de expectativas de mayor inflación y presión por el costo de bienes básicos.

La Encuesta Mensual de Expectativas del Consumidor de la Reserva Federal de Nueva York encontró que menos hogares creen que estarán en mejor situación dentro de un año. Al mismo tiempo, más participantes dijeron encontrarse peor que hace doce meses y anticiparon un nuevo debilitamiento de sus finanzas, un cambio que apunta a una percepción más frágil de la economía cotidiana.

El sondeo, publicado el miércoles 7 de octubre, registró que la expectativa mediana de inflación a un año subió al 3,9% en septiembre, desde el 3,6% de agosto. Fue su nivel más alto desde mayo de 2023. La previsión a tres años también aumentó, al 3,3%, mientras que la expectativa a cinco años se mantuvo en el 3,0%.

Más inquietud sobre el presupuesto familiar

La encuesta de la Fed de Nueva York consulta a un panel rotativo de aproximadamente 1.300 hogares. Al recoger respuestas de consumidores sobre su situación actual y sus expectativas, ofrece una señal de cómo perciben las familias sus finanzas, aunque esa percepción no equivale por sí sola a una medición de los ingresos o del gasto de cada hogar, reseña CNBC.

Matt Schulz, analista principal de crédito de LendingTree, describió los resultados como una prueba adicional de que los estadounidenses temen que la inflación empeore antes de ceder. Según Schulz, muchas personas ya administran presupuestos ajustados y buscan estirar sus dólares, por lo que una perspectiva más pesimista podría llevar a las familias a hacer sacrificios y tomar decisiones difíciles durante los próximos meses.

El deterioro de las expectativas importa porque influye en la manera en que los hogares evalúan sus opciones, aunque la encuesta no afirma que todos vayan a recortar gastos. Una familia que prevé costos mayores puede priorizar sus necesidades básicas, aplazar compras discrecionales o revisar cómo utiliza sus ahorros y su crédito; esas respuestas posibles ayudan a entender por qué la confianza financiera puede debilitarse incluso cuando algunas expectativas de gasto siguen aumentando.

La lectura general, por tanto, no es que todos los consumidores hayan reducido ya sus desembolsos, sino que más encuestados perciben vulnerabilidad en su situación financiera. Esa diferencia entre una expectativa negativa y un cambio confirmado en el comportamiento resulta importante para interpretar el sondeo sin presentar una previsión como si fuera un resultado consumado.

La gasolina intensifica la presión sobre los consumidores

Otros indicadores citados en el reporte muestran que los consumidores sienten el impacto de precios más altos en artículos de primera necesidad, en particular el combustible. El índice de precios al consumidor más reciente, según la información de origen, registró un aumento de casi 4% en la gasolina durante agosto y una subida superior a 27% frente a agosto de 2025.

AAA situó en USD $4,37 por galón el promedio nacional de la gasolina al miércoles, frente a cerca de USD $3,12 en la misma fecha del año anterior. El diferencial ilustra la presión que enfrentan quienes necesitan combustible, pero también plantea un posible efecto más amplio: los costos elevados de transporte pueden trasladarse a otros bienes de consumo, de acuerdo con los economistas citados.

Heather Long, economista principal de Navy Federal Credit Union, afirmó que los consumidores están sintiendo la presión. En un correo electrónico, señaló que el gasto se mantuvo fuerte en agosto, pero que el crecimiento de los ingresos no avanzó al mismo ritmo; agregó que algunas personas recurren a sus ahorros o al crédito para sostener sus compras, una dinámica que calificó de insostenible.

La advertencia de Long pone en primer plano la distancia entre mantener el gasto y contar con recursos suficientes para hacerlo. Si los ingresos no acompañan el ritmo de las compras, depender de ahorros o crédito puede sostener el consumo durante un tiempo, pero también deja a los hogares más expuestos a nuevos aumentos de precios y a la necesidad de ajustar sus presupuestos.

Expectativas mixtas y riesgos para el consumo

Pese al empeoramiento de las percepciones financieras, la encuesta también encontró un aumento en las expectativas de crecimiento de ingresos y gastos. Esa combinación muestra que los hogares pueden prever que recibirán o gastarán más, y aun así preocuparse por su posición económica futura, especialmente cuando anticipan que los precios subirán con mayor rapidez.

Analistas de Bank of America Global Research describieron al consumidor como alguien que sigue desafiando la gravedad en una nota del 1 de octubre. Sin embargo, advirtieron que el avance de los precios de la gasolina podría reducir el gasto discrecional y afectar con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos, además de repercutir en la inflación de los alimentos y añadir otra dificultad para los presupuestos.

El riesgo que plantean estas observaciones es que una mayor parte del ingreso familiar se destine a combustible y otros gastos esenciales, dejando menos margen para compras no indispensables. La encuesta no cuantifica cuánto cambiaría el gasto ni establece que ese ajuste ya haya ocurrido, pero combina el pesimismo financiero con expectativas de inflación más alta, dos señales que merecen atención al evaluar el ánimo de los consumidores.

Por ahora, el sondeo describe expectativas y percepciones, no una certeza sobre el rumbo de la economía ni una predicción de recesión. La evolución de los precios, los ingresos y el uso de ahorros o crédito ayudará a determinar si el gasto puede mantenerse, mientras el aumento del combustible amenaza con presionar tanto los presupuestos domésticos como los costos de otros productos.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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