Los votantes estadounidenses deciden este martes quién controlará el Congreso durante los dos últimos años de la presidencia de Donald Trump. La economía, el descontento con la guerra en Irán y varias contiendas competitivas en estados que el presidente ganó en 2024 colocan a republicanos y demócratas ante una jornada de márgenes estrechos.
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- Los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos en el Senado y tres en la Cámara para conquistar ambas cámaras.
- La inflación anual de 3,7% y la baja aprobación de Trump en economía y costo de vida figuran entre las preocupaciones centrales.
- Texas, Maine, Iowa, Míchigan, Ohio y otros estados concentran disputas capaces de alterar el equilibrio del Senado.
🗳️ EE. UU. decide el control del Congreso
Los demócratas necesitan ganar 4 escaños netos en el Senado y 3 en la Cámara.
Inflación anual de 3,7% y el costo de la energía ligado a la guerra en Irán marcan la campaña.
Los resultados definirán el margen de acción de Trump en sus… pic.twitter.com/JdhpK1pPHU
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Las elecciones intermedias de Estados Unidos ponen este martes en manos de los votantes el control de la Cámara de Representantes y el Senado, en una jornada que funciona como referéndum sobre el segundo mandato del presidente Donald Trump. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños senatoriales y tres en la Cámara para quedarse con ambas instituciones, una meta que podría cambiar la capacidad de Washington para impulsar o frenar la agenda presidencial.
Una disputa nacional marcada por márgenes estrechos
El mapa electoral ofrece a los demócratas oportunidades en estados y distritos que Trump ganó en 2024, en algunos casos por amplias diferencias, aunque el partido también debe defender escaños propios. Las carreras más observadas para el Senado se concentran en Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Míchigan, Ohio y Texas; en la Cámara, las contiendas competitivas están repartidas por distintas regiones del país. La cobertura de Associated Press señala que los republicanos llegan mayormente a la defensiva en la lucha por la mayoría de la Cámara.
La carrera por el Senado también se ha vuelto más disputada de lo que los demócratas anticipaban al inicio del ciclo. Su plan original dependía de ganar terreno en Alaska, Ohio, Maine y Carolina del Norte, pero el partido ahora considera que también puede competir en Texas, Kansas e Iowa, estados que Trump ganó por márgenes de dos dígitos hace dos años. A la vez, los demócratas necesitan proteger posiciones en Míchigan y Minnesota, además de conservar Georgia.
El control de cualquiera de las cámaras tendría consecuencias directas para los dos últimos años de la presidencia de Trump. Una mayoría demócrata en la Cámara permitiría a sus legisladores dirigir comisiones, ampliar la supervisión sobre el gobierno y utilizar facultades de citación; algunos también podrían presionar por un nuevo juicio político, aunque el liderazgo del partido no ha presentado esa posibilidad como un desenlace seguro. Si los republicanos pierden el Senado, además, Trump enfrentaría mayores obstáculos para confirmar a sus nominados judiciales y ejecutivos.
Los resultados también medirán hasta qué punto los votantes respaldan las prioridades de la Casa Blanca, aunque la elección no incluye el nombre de Trump en la boleta. Según la encuesta de octubre del centro AP-NORC, 35% de los adultos aprueba su gestión general, por debajo del 42% registrado poco después del comienzo de su segundo mandato. La aprobación entre republicanos también cayó, de 82% al inicio del mandato a alrededor de 70% en la medición más reciente.
Economía, Irán e inmigración pesan en la campaña
El costo de vida se convirtió en uno de los principales puntos vulnerables para los republicanos, que hicieron campaña con promesas de reducir los precios. La inflación anual se ubicó en 3,7%, frente a 3% cuando Trump comenzó su segundo mandato, según los datos citados en la cobertura electoral. A ese panorama se suma el encarecimiento del petróleo, la gasolina y el diésel asociado a la guerra con Irán. Associated Press también informó que el alza del petróleo vinculada al conflicto encareció bienes de consumo en Estados Unidos y llevó la gasolina a su nivel más alto desde 2022.
La aprobación presidencial en materia económica es aún más baja que la general. Alrededor de una cuarta parte de los adultos aprueba cómo Trump maneja la economía, mientras que solo cerca de dos de cada diez respaldan su gestión del costo de vida; aproximadamente ocho de cada diez desaprueban su desempeño en este último asunto. La encuesta de AP-NORC también encontró que alrededor de ocho de cada diez votantes consideran la economía o el costo de vida entre los principales temas de la elección.
El empleo ofrece un contraste con esas preocupaciones: la tasa de desempleo citada en la cobertura es de 4,2%, descrita como saludable. Sin embargo, el malestar por los precios y el impacto de la guerra en el combustible dificultan que los republicanos defiendan sus mayorías legislativas, sobre todo porque la promesa de Trump de abaratar los productos no se ha cumplido como esperaban sus votantes. Los demócratas han centrado su campaña en esa brecha entre las expectativas económicas y la experiencia cotidiana.
La inmigración también se transformó durante la campaña en un terreno menos favorable para los republicanos, pese a que el tema había contribuido al regreso de Trump a la Casa Blanca. La administración redujo los cruces irregulares en la frontera a niveles cercanos a cero, pero luego enfocó sus esfuerzos en deportaciones dentro del país; la cobertura describe escenas de familias separadas y agentes federales enmascarados, así como la muerte de dos manifestantes ciudadanos durante redadas en Minneapolis. Las encuestas citadas muestran que hay más votantes que desaprueban que aprueban la gestión de Trump en inmigración.
Contiendas clave y el peso de los votantes latinos
En Texas, la competencia por el Senado y varias disputas de la Cámara pueden depender de la participación latina. Los distritos con mayorías latinas de Arizona, California, Colorado, Florida y Texas son parte del camino hacia el control de la Cámara, mientras que el resultado de la carrera senatorial texana también podría estar condicionado por ese electorado. Una encuesta de AP-NORC de octubre indicó que cerca de seis de cada diez adultos hispanos desaprueban la gestión presidencial de Trump y que alrededor de siete de cada diez desaprueban su desempeño económico.
La incógnita para los demócratas es si ese descontento se traducirá en votos para sus candidatos o en abstención durante una elección intermedia. Los latinos ayudaron a devolver a Trump a la Casa Blanca en 2024 y ahora pueden tener una influencia decisiva en estados donde las contiendas se anticipan estrechas. El resultado dependerá tanto del nivel de participación como de la capacidad de cada partido para convencer a los votantes de que ofrece una respuesta concreta a sus preocupaciones.
Maine concentra una de las contiendas senatoriales más competitivas, con el demócrata Troy Jackson frente a la republicana Susan Collins, senadora de larga trayectoria. Susan Myers, votante demócrata de 60 años en Falmouth, dijo estar esperanzada, aunque no quería crear expectativas después de varias decepciones electorales. Tras votar temprano y recoger una boleta de voto ausente para su hija, describió la atención nacional sobre el estado como abrumadora y dijo que la contienda les hacía sentir «el peso del mundo sobre nuestros hombros».
En Míchigan, el demócrata Abdul El-Sayed busca convertirse en el primer musulmán elegido al Senado, mientras el republicano Mike Rogers intenta lograr la primera victoria de su partido en una elección senatorial estatal en más de tres décadas. Ambos compiten por el escaño del senador demócrata saliente Gary Peters, en una disputa que puede definir el control de la cámara. El-Sayed acusó a Rogers de ser un «títere» de Trump; Rogers cuestionó los vínculos del demócrata y Trump lo llamó falsamente «yihadista».
La jornada electoral y lo que viene después
Iowa también presenta oportunidades inusuales para los demócratas, luego de que la gobernadora republicana Kim Reynolds y la senadora Joni Ernst decidieran no buscar la reelección. En la contienda por el Senado, el demócrata Josh Turek se enfrenta a la republicana Ashley Hinson, congresista respaldada por Trump; Hinson ha dicho que se opondrá al presidente cuando sus políticas perjudiquen al estado. Turek, legislador estatal, recibió el respaldo de Barack Obama, el último demócrata que ganó en Iowa una elección federal antes de las tres victorias presidenciales de Trump en el estado.
La disputa por la gobernación enfrenta al auditor estatal Rob Sand, único demócrata en un cargo electivo estatal, con el republicano Zach Lahn, quien sorprendió a integrantes de su partido al ganar una primaria frente a un congresista respaldado por Trump. El contexto económico del estado incluye precios altos de alimentos y gasolina, pérdida de empleos manufactureros, dificultades para la economía agrícola y tasas crecientes de cáncer, factores que los demócratas han presentado como razones para buscar un cambio. Los republicanos, por su parte, mantienen el control del gobierno estatal y de toda la delegación federal de Iowa.
En Carolina del Norte, el exgobernador demócrata Roy Cooper intenta ganar un escaño que los republicanos han dominado durante décadas frente a Michael Whatley, expresidente del Comité Nacional Republicano escogido por Trump. Cooper enfocó su campaña en la inflación y evitó ataques personales al presidente, mientras Whatley defendió los recortes tributarios republicanos para propinas, horas extra y Seguro Social. En Carolina del Sur, la nominada demócrata Annie Andrews compite contra la republicana Darline Graham después de la muerte repentina de Lindsey Graham y de una primaria especial; los demócratas expresan esperanza, aunque reconocen que el estado ha respaldado consistentemente a Trump.
La votación presencial ya comenzó en algunos estados de la Costa Este, entre ellos Connecticut, Maine, Nueva York y Nueva Jersey, además de partes de Kentucky e Indiana; durante la mañana las urnas abrirán progresivamente en más estados. Las inundaciones del Suroeste obligaron a la Nación Navajo a modificar cinco centros de votación, dos en Arizona y tres en Nuevo México, en una región afectada por desbordamientos y evacuaciones desde octubre. Al cierre de la jornada, los márgenes de unas pocas contiendas podrían definir si Trump encara un Congreso dispuesto a supervisar su administración o conserva mayor margen para avanzar su agenda.
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