Por Canuto  

El aumento de casos de sarampión en Estados Unidos impulsa el desarrollo de anticuerpos monoclonales y antivirales, aunque las terapias todavía enfrentan obstáculos científicos, financieros y sociales.
***

  • Estados Unidos ya superó los 2.289 casos de sarampión registrados el año pasado, frente a solo 285 casos en 2024.
  • Invivyd, Vanderbilt y otros grupos trabajan en anticuerpos monoclonales, mientras investigadores de Georgia prueban un antiviral en animales.
  • Los tratamientos podrían proteger a personas vulnerables, pero tardarían años en llegar y algunos padres ya rechazan terapias existentes.


Estados Unidos enfrenta un resurgimiento del sarampión que está modificando las prioridades de la investigación biomédica. Hasta hace poco, la eficacia de la vacunación reducía tanto los casos que existía poco incentivo médico o financiero para crear tratamientos específicos.

Ahora, un grupo de empresas biotecnológicas e instituciones académicas trabaja en terapias para personas infectadas y en opciones de protección temporal para individuos vulnerables. Sin embargo, la mayoría de estos proyectos todavía se encuentra antes de los ensayos clínicos en humanos.

El aumento de casos reabre una emergencia sanitaria

Estados Unidos ya superó los 2.289 casos de sarampión registrados durante el año pasado, y el dato corresponde apenas a julio de 2026. El aumento está impulsado principalmente por grandes brotes en Carolina del Sur y Utah.

La cifra contrasta con los 285 casos reportados durante todo 2024. El panorama representa el nivel más alto de infecciones en 35 años, según la información difundida por Ars Technica.

El sarampión es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas. Para proteger a una comunidad, al menos el 95% de sus habitantes debe recibir las dos dosis de la vacuna correspondiente.

Esa cobertura también protege a quienes no pueden vacunarse, como las personas inmunocomprometidas y los bebés menores de 12 meses. Los niños de esa edad todavía son demasiado pequeños para recibir la vacuna.

Las tasas de vacunación han caído por debajo de ese umbral en muchas zonas del país. La disminución facilita que el virus encuentre suficientes personas susceptibles para propagarse con rapidez.

Una enfermedad sin tratamiento antiviral específico

Los niños pequeños son quienes enfrentan mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por el sarampión. El virus puede causar neumonía al dañar directamente el revestimiento del tracto respiratorio.

La infección también puede suprimir el sistema inmunológico. Esa alteración deja a los pacientes más expuestos a infecciones bacterianas que pueden empeorar el cuadro clínico.

Entre las consecuencias posibles figuran la sordera y el daño cerebral. En los casos más graves, la encefalitis puede resultar fatal, particularmente entre los niños no vacunados.

Como no existe un tratamiento específico contra el virus, los médicos recurren principalmente a cuidados de apoyo. Estos incluyen prevenir la deshidratación y manejar las dificultades respiratorias.

En algunas ocasiones, los profesionales administran esteroides para controlar la inflamación. También pueden utilizar vitamina A, debido a que el sarampión puede agotar los niveles de ese nutriente, aunque el suplemento no actúa directamente contra el virus.

Michael Mina, epidemiólogo y director médico de Invivyd, describió la situación como una falta grave de opciones para quienes se exponen al virus. La empresa tiene sede en Connecticut y busca desarrollar una terapia basada en anticuerpos monoclonales.

La apuesta por anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales imitan las defensas naturales que produce el sistema inmunológico. Pueden administrarse mediante una infusión intravenosa o una inyección.

Estas terapias se utilizaron ampliamente durante la pandemia de COVID-19. En especial, se emplearon para proteger o tratar a personas inmunocomprometidas que no generaban una respuesta suficiente después de vacunarse.

El efecto protector de un anticuerpo monoclonal puede durar varios meses. Esa característica permitiría utilizarlo durante un brote local para proteger temporalmente a individuos con alto riesgo de infección.

Invivyd ya recibió consultas de proveedores de atención médica interesados en conocer cuándo podría existir una terapia comparable para el sarampión. No obstante, la empresa todavía no ha probado su anticuerpo en seres humanos.

Mina explicó que la compañía reúne los datos necesarios para solicitar a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos la autorización de ensayos clínicos. El proceso aún debe superar las etapas regulatorias y de seguridad correspondientes.

El Instituto de Inmunología de La Jolla también estudia la respuesta humana de anticuerpos contra el sarampión. Erica Ollmann Saphire, presidenta y directora ejecutiva de la institución, lidera parte de ese trabajo.

En mayo, Saphire y su equipo publicaron un estudio sobre anticuerpos humanos capaces de bloquear la infección. Estas defensas se unen a puntos clave del virus para impedir que avance el proceso infeccioso.

En experimentos con roedores, una infusión de los anticuerpos produjo una carga viral 500 veces menor. El resultado ofrece una señal favorable, aunque todavía no demuestra que la terapia sea segura o eficaz en personas.

El siguiente desafío consiste en fabricar los anticuerpos a gran escala. Esa producción requiere procesos complejos y costosos, además de una capacidad industrial que los grupos académicos normalmente no tienen por sí solos.

Vanderbilt y Saravir buscan una terapia de larga duración

La Universidad de Vanderbilt también ha identificado anticuerpos potentes contra el sarampión. La institución se asoció con la pequeña empresa Saravir Biopharma para continuar el desarrollo de estos candidatos.

James Crowe, inmunólogo y director del Centro de Terapéutica de Anticuerpos de Vanderbilt, dirigió anteriormente el trabajo de la universidad sobre COVID-19. Su grupo creó la combinación de anticuerpos que posteriormente se convirtió en Evusheld.

La estrategia de Vanderbilt consiste en utilizar dos anticuerpos monoclonales. La combinación busca reducir de manera drástica la posibilidad de que el virus mute y logre evadir la terapia.

El equipo trabaja de forma sistemática en anticuerpos humanos contra virus considerados posibles causas de futuras pandemias. Por coincidencia, los investigadores ya estudiaban el sarampión cuando los casos estadounidenses comenzaron a intensificarse el año pasado.

Crowe afirmó que los anticuerpos aislados inhiben con gran fuerza al virus. También señaló que podrían formularse como una sola inyección de acción prolongada, aunque esa posibilidad todavía debe probarse en estudios clínicos.

La evaluación regulatoria planteará una dificultad adicional. Los medicamentos nuevos suelen probarse primero en adultos, pero las complicaciones del sarampión llevan con mayor frecuencia a los niños al hospital.

Los investigadores y reguladores tendrán que diseñar ensayos que permitan establecer la seguridad antes de ampliar la evaluación a menores. La necesidad médica es más evidente en los grupos que también presentan mayores exigencias éticas para la investigación.

Antivirales, costos y dudas sobre su adopción

Los antivirales representan otra vía posible para tratar el sarampión. A diferencia de los anticuerpos, suelen tener una duración más corta y requieren administrarse muy pronto después de la infección o del inicio de los síntomas.

Investigadores de la Universidad Estatal de Georgia identificaron un antiviral oral y lo probaron en ratas, hurones y perros. Como esos animales no contraen el sarampión humano, el equipo utilizó virus relacionados de la subfamilia ortoparamixovirus.

El medicamento redujo la carga viral en los animales tratados. Todos los ejemplares que recibieron la terapia sobrevivieron, pero el antiviral todavía no ha sido probado en seres humanos.

Un problema habitual en el desarrollo de antivirales consiste en encontrar un equilibrio entre potencia y seguridad. Las moléculas suficientemente tóxicas para eliminar virus también pueden causar efectos secundarios desagradables en las personas.

La financiación constituye otro obstáculo. Los ensayos clínicos cuestan millones de dólares y, por lo general, requieren la participación de socios farmacéuticos que aporten capital y capacidad de fabricación.

Las enfermedades infecciosas no siempre resultan atractivas para las farmacéuticas. Los brotes son esporádicos y los tratamientos suelen durar poco, lo que limita las oportunidades de obtener ingresos constantes.

Saphire considera que el desarrollo de estas herramientas puede resolver un problema de salud pública. También sostiene que prevenir o tratar la enfermedad podría costar menos que controlar un brote o atender un caso fatal de encefalitis infantil.

Los anticuerpos monoclonales, sin embargo, podrían tener precios elevados para los pacientes y las aseguradoras. A comienzos de 2022, el Gobierno de Estados Unidos gastó USD $855 millones en 1,7 millones de dosis de Evusheld.

El medicamento fue gratuito para los pacientes, aunque algunas personas enfrentaron cientos de dólares en gastos de bolsillo relacionados con su administración. El antecedente muestra que el precio de una terapia no depende únicamente del costo del producto.

La aceptación social puede ser incluso más compleja que la financiación. Mina cree que las personas que no vacunaron a sus hijos podrían aceptar un anticuerpo monoclonal porque se trata de una molécula que el organismo produce de forma natural.

Durante el brote de Utah, algunos padres se negaron a permitir que los médicos administraran inmunoglobulina a sus hijos. Ese producto consiste en una mezcla amplia de anticuerpos obtenidos a partir de plasma donado.

El rechazo ocurre mientras crecen las dudas sobre tratamientos médicos establecidos. Robert F. Kennedy Jr., al frente del Departamento de Salud y Servicios Humanos, ha sembrado cuestionamientos sobre vacunas, tratamientos para la depresión y otras intervenciones médicas.

Una carrera con horizonte de largo plazo

La investigación mantiene valor aunque algunas personas rechacen las terapias. Los anticuerpos podrían beneficiar a pacientes que no pueden vacunarse o que no desarrollan una respuesta inmunitaria adecuada.

También podrían ofrecer una protección temporal durante una emergencia local. Esa función sería distinta a la de la vacuna, que busca generar una respuesta inmunitaria más duradera antes de la exposición.

Algunos modelos de enfermedad predicen que el sarampión podría volverse endémico en Estados Unidos durante los próximos 25 años. La proyección se plantea incluso con las tasas de vacunación actuales.

El tiempo de desarrollo será decisivo. Invivyd aún debe obtener autorización para iniciar ensayos, mientras los proyectos académicos deben resolver la fabricación, la financiación y el diseño de estudios en humanos.

Los candidatos antivirales también necesitan demostrar que funcionan contra el sarampión humano sin causar efectos secundarios inaceptables. Los resultados en animales ofrecen información inicial, pero no sustituyen las pruebas clínicas.

La urgencia aumenta a medida que disminuye la cobertura de vacunación. Crowe advirtió que podrían producirse cientos de miles de casos y que algunas personas morirían si la tendencia continúa.

La advertencia no elimina la incertidumbre sobre la demanda futura. Las empresas deben decidir si invertir en productos que podrían ser esenciales para la salud pública, aunque tengan un mercado irregular.

Mientras avanzan los tratamientos experimentales, la vacunación continúa siendo la principal herramienta de prevención descrita en la información disponible. Las nuevas terapias buscan cubrir vacíos concretos, no reemplazar esa estrategia.

El resurgimiento actual convirtió al sarampión en una prioridad que durante años parecía innecesaria. La biotecnología intenta recuperar el tiempo perdido, pero la ciencia, los reguladores, los financiadores y las familias tendrán que avanzar al mismo ritmo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín