Por Canuto  

El escudo térmico de Orion, cuestionado tras la misión Artemis I, mostró una mejora decisiva durante el regreso de Artemis II, según una revisión del panel de seguridad de NASA.
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  • El escudo de Artemis II registró aproximadamente nueve sitios de pérdida de costra, frente a más de 100 observados tras Artemis I.
  • La nueva trayectoria de reentrada protegió mejor el escudo, aunque redujo el alcance de Orion de 4.800 a 1.775 millas náuticas.
  • Para Artemis III y las misiones posteriores, NASA utilizará un Avcoat más permeable y espera recuperar mayor capacidad de alcance.


El escudo térmico de la nave Orion superó una de las pruebas más importantes del programa Artemis después de que la cápsula regresara con seguridad de su viaje alrededor de la Luna. Una revisión presentada ante el Panel Asesor de Seguridad Aeroespacial de la NASA concluyó que el estado del escudo de Artemis II fue “altamente satisfactorio”, pese a los daños inesperados registrados durante el vuelo de prueba de Artemis I.

La misión Artemis II estuvo comandada por Reid Wiseman y terminó con el amerizaje de la tripulación en el océano Pacífico, tras completar el recorrido lunar previsto. Aunque los astronautas y funcionarios de la NASA habían descrito de forma general el buen aspecto del escudo después del retorno, la nueva evaluación ofreció una medida más concreta sobre su desempeño y comparó sus resultados con los obtenidos en 2022.

Una mejora visible frente a Artemis I

El escudo térmico de Orion utiliza un material ablativo diseñado para carbonizarse durante el paso por la atmósfera, disipando el calor y manteniendo protegida la cabina de la tripulación. En la base de la nave hay 186 bloques de Avcoat instalados individualmente, que forman una estructura protectora con forma de plato y deben soportar las condiciones extremas de la reentrada.

Tras Artemis I, los técnicos detectaron más de 100 sitios donde se había desprendido parte de la costra superficial del escudo, y algunos alcanzaban más de una pulgada de profundidad. El hallazgo provocó preocupación porque la pérdida de fragmentos no había sido prevista en esa magnitud, especialmente para un componente cuya función resulta esencial durante los minutos finales de una misión lunar.

En el escudo de Artemis II, en cambio, se identificaron aproximadamente nueve sitios de pérdida de costra, de acuerdo con Paul Hill, integrante del panel y antiguo director de Operaciones de Misión de la NASA. Hill describió el resultado como una “gran mejora” respecto al vuelo anterior, una diferencia que reduce de manera importante la incertidumbre sobre la capacidad de Orion para transportar personas de regreso desde el entorno lunar.

Ars Technica informó que los miembros del panel pudieron revisar los hallazgos de la NASA durante una visita al Ames Research Center, en California. La valoración no se limitó a la impresión visual obtenida después del amerizaje, sino que incorporó una revisión más extensa de los datos y del estado físico del escudo tras la misión.

La trayectoria que cambió la reentrada

El problema detectado después de Artemis I estuvo relacionado con las propiedades del Avcoat utilizado en el escudo. El análisis de la NASA determinó que el material carecía de permeabilidad en algunas zonas, una condición que impedía la liberación adecuada de gases durante la reentrada y favorecía la aparición de grietas dentro de la estructura protectora.

La agencia evaluó distintas alternativas, entre ellas reemplazar el escudo antes de Artemis II por otro construido con un Avcoat más permeable. Después de deliberar sobre las opciones, decidió conservar el escudo disponible y modificar el perfil de reentrada de Orion, una decisión que generó controversia porque trasladaba parte de la solución al diseño de la trayectoria.

Para Artemis II, Orion ingresó a la atmósfera terrestre con un ángulo más pronunciado y permaneció menos minutos en la zona donde se había producido la acumulación y posterior liberación problemática de gases durante Artemis I. El resultado indicó que la estrategia funcionó en gran medida, ya que la cápsula y su tripulación completaron el regreso sin que se repitiera la pérdida extensa de costra observada en 2022.

La solución, sin embargo, tuvo un costo operativo: redujo la capacidad de alcance de la nave de 4.800 a 1.775 millas náuticas. Este alcance representa la distancia que Orion puede recorrer sobre la superficie terrestre desde el punto de entrada atmosférica, por lo que una cifra menor limita las opciones de los planificadores para escoger una zona de amerizaje cuando cambian las condiciones meteorológicas.

El material previsto para las próximas misiones

Un mayor alcance también permite contar con más alternativas para diseñar las trayectorias de retorno desde la Luna, una consideración relevante a medida que Artemis avance hacia misiones más complejas. La reducción aplicada en Artemis II permitió priorizar el comportamiento del escudo, pero no constituye la solución definitiva que la NASA pretende utilizar durante el resto de su programa de exploración lunar.

Para Artemis III y las misiones posteriores, la agencia planea emplear un material Avcoat más permeable, capaz de permitir una liberación más controlada de los gases que se generan dentro del escudo durante la reentrada. Según Hill, ese cambio debería permitir que Orion atraviese la atmósfera con menos pérdida de costra y recupere una capacidad de alcance mucho mayor.

La diferencia entre ambos enfoques muestra cómo una misión de prueba puede modificar tanto el hardware como la operación de una nave espacial. En Artemis II, NASA mantuvo el escudo cuestionado y ajustó el regreso; para las misiones siguientes, busca corregir la propiedad del material que estuvo detrás del problema y reducir la necesidad de depender de una trayectoria más restrictiva.

El resultado de Artemis II no elimina la importancia de las revisiones posteriores al vuelo, pero sí ofrece a NASA una base más sólida para continuar con Orion. La reducción de más de 100 sitios de desprendimiento a aproximadamente nueve convierte al escudo en un componente menos incierto para las próximas etapas, aunque su desempeño seguirá dependiendo de la validación del nuevo Avcoat y de los datos que genere cada misión.

Un cambio de cultura dentro de la NASA

El Panel Asesor de Seguridad Aeroespacial también expresó una valoración positiva sobre la dirección general que la NASA tomó durante el último año. Hill afirmó que, en las deliberaciones del organismo, aparecieron palabras como “impresionante”, “asombroso” e “impactante” para describir el progreso de la agencia, especialmente durante los cuatro meses previos a la reunión.

Ese periodo coincidió con el evento “Ignition”, convocado a finales de marzo por el administrador de la NASA, Jared Isaacman, para presentar planes de una base lunar y cambios orientados a acelerar Artemis. Isaacman ha buscado concentrar el programa de exploración del espacio profundo en el regreso a la Luna y en el establecimiento de un asentamiento lunar, una estrategia que pretende dar mayor coherencia a las decisiones de la agencia.

Hill sostuvo que los cambios en el liderazgo superior y en los niveles siguientes están alineando al equipo alrededor de una estrategia común y de acciones concretas para ejecutarla. A su juicio, esa evolución se relaciona directamente con recomendaciones de seguridad que el panel había mantenido abiertas durante varios años.

La presidenta del panel, Susan Helms, también elogió la rapidez con la que Isaacman reconoció fallas internas después de asumir como administrador en diciembre de 2025. Helms, antigua astronauta de la NASA y teniente general retirada de la Fuerza Aérea, consideró significativo que el nuevo liderazgo actuara para modificar la cultura y los procesos de la agencia.

La lección del caso Starliner

Entre los ejemplos citados por el panel estuvo el vuelo de prueba tripulado de Boeing Starliner de 2024, cuyo regreso desde la Estación Espacial Internacional se produjo en septiembre de ese año. La NASA clasificó formalmente el incidente como un evento de “Tipo A” en febrero de 2026, la categoría más grave de su sistema de investigación de accidentes.

Helms describió la llegada del nuevo liderazgo y su disposición a reconocer esos problemas como el inicio de un cambio amplio en los procesos y en la forma de establecer una estrategia. La observación resulta relevante porque el desempeño técnico de Orion no se evalúa aislado de la cultura organizacional que decide cómo responder ante fallas, riesgos y recomendaciones pendientes.

En ese marco, la revisión del escudo térmico combina una buena noticia de ingeniería con una prueba de gestión de riesgos. NASA conservó una pieza que había generado dudas, modificó el perfil de entrada para Artemis II y ahora prepara un material diferente para Artemis III y las misiones posteriores, mientras el panel mantiene su función independiente de identificar problemas de seguridad.

El amerizaje seguro de Artemis II y la evaluación favorable del escudo fortalecen la confianza en Orion como vehículo de espacio profundo, pero no convierten la misión en el punto final del análisis. La próxima etapa deberá demostrar que el Avcoat más permeable permite recuperar el alcance perdido sin reproducir las grietas y desprendimientos que marcaron el regreso de Artemis I.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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