Deezer aseguró que la música creada con inteligencia artificial ya representa el 44% de todas las canciones nuevas que recibe cada día, una señal del rápido cambio que vive la industria del streaming y de la presión creciente sobre pagos, recomendaciones y transparencia para los oyentes.
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- Deezer dijo que recibe cerca de 75.000 pistas generadas por IA al día, más de 2 millones al mes.
- La escucha de este contenido sigue siendo baja, entre 1% y 3% del total, pero la plataforma afirma que 85% de esas reproducciones detectadas son fraudulentas.
- Las canciones etiquetadas como generadas por IA quedan fuera de recomendaciones algorítmicas, listas editoriales y ahora tampoco se almacenarán en alta resolución.
La música generada con inteligencia artificial dejó de ser una rareza dentro del streaming. Deezer informó este lunes que las pistas creadas por IA ya representan el 44% de toda la música nueva que se sube diariamente a su plataforma, una cifra que expone la velocidad con la que estas herramientas están alterando la producción y distribución de contenido musical.
Según indicó la compañía, actualmente recibe cerca de 75.000 pistas generadas por IA por día y más de 2 millones al mes. Aunque el consumo de este tipo de canciones sigue siendo bajo dentro del servicio, el volumen de nuevas subidas apunta a un cambio estructural para una industria que aún intenta definir cómo distinguir, etiquetar y monetizar la música hecha por máquinas.
Para los lectores menos familiarizados con este debate, el problema no se limita a la creatividad. También toca áreas sensibles como el fraude en reproducciones, la dilución de pagos para artistas humanos, la transparencia frente a los usuarios y el funcionamiento de los algoritmos que recomiendan qué escuchar.
La actualización más reciente también llega en un momento de mayor visibilidad para este fenómeno. La semana pasada, una canción generada por IA encabezó las listas de iTunes en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá y Nueva Zelanda, lo que sugiere que la discusión ya no se restringe a experimentos aislados.
Un crecimiento acelerado en pocos meses
El nuevo dato de Deezer muestra una tendencia de crecimiento sostenido. En enero de 2026, la empresa reportaba unas 60.000 pistas de IA por día. Antes de eso, registraba 50.000 en noviembre, 30.000 en septiembre y apenas 10.000 en enero de 2025, cuando lanzó por primera vez su herramienta de detección de música generada por IA.
Ese salto ayuda a dimensionar la rapidez con la que cambió el panorama. En poco más de un año, el flujo diario de contenido etiquetado como generado por IA se multiplicó por 7,5. La proporción actual, 44% de toda la música nueva subida a la plataforma cada día, sugiere que casi 1 de cada 2 canciones nuevas entra ya en esta categoría.
Deezer había comenzado a etiquetar este tipo de pistas a nivel de toda la plataforma en junio de 2025, convirtiéndose entonces en el primer servicio de streaming en hacerlo. A lo largo de 2025, la compañía etiquetó más de 13,4 millones de pistas de IA, una base que muestra que el fenómeno no solo crece en volumen, sino también en persistencia.
La información fue difundida por TechCrunch, que citó el anuncio realizado por la empresa francesa. Más allá del número puntual, el dato sirve como termómetro de una tensión mayor: la facilidad técnica para producir miles de canciones y la dificultad de los servicios para absorberlas sin alterar sus sistemas de descubrimiento y pagos.
Consumo bajo, pero con fuerte presencia de fraude
A pesar del aumento en las subidas, el consumo de música generada por IA dentro de Deezer sigue siendo reducido. La empresa dijo que este contenido representa entre 1% y 3% del total de reproducciones en la plataforma, una diferencia notable frente al 44% que ya ocupa en el flujo de nuevas canciones cargadas cada día.
Sin embargo, el punto más delicado está en la calidad de ese consumo. Deezer afirmó que detecta como fraudulentas el 85% de esas reproducciones y, por esa razón, las desmonetiza. En otras palabras, una porción importante de la actividad vinculada con estas pistas no sería escucha orgánica, sino tráfico presuntamente manipulado.
Este aspecto es central para la economía del streaming. Si un gran volumen de canciones de bajo costo se sube en masa y además acumula reproducciones artificiales, el modelo de reparto de ingresos puede distorsionarse. Eso afecta la remuneración de artistas, sellos y otros titulares de derechos que compiten por un mismo fondo de pagos.
El director ejecutivo de Deezer, Alexis Lanternier, sostuvo en un comunicado que la música generada por IA está ya muy lejos de ser un fenómeno marginal. Agregó que, mientras las entregas diarias siguen aumentando, espera que todo el ecosistema musical tome medidas para proteger los derechos de los artistas y promover transparencia para los fans.
Lanternier también defendió la estrategia de la empresa al señalar que, gracias a su tecnología y a las medidas proactivas implementadas hace más de un año, Deezer ha demostrado que es posible reducir al mínimo el fraude relacionado con la IA y la dilución de pagos en el streaming.
Cómo está respondiendo la plataforma
La respuesta de Deezer no se limita al etiquetado. Las canciones marcadas como generadas por IA son eliminadas automáticamente de las recomendaciones algorítmicas y no se incluyen en listas editoriales. Con ello, la empresa intenta evitar que el crecimiento del volumen termine empujando este contenido a los espacios de mayor visibilidad dentro del servicio.
La compañía también anunció una nueva medida técnica: ya no almacenará versiones en alta resolución de las pistas de IA. Aunque el anuncio no detalla el impacto exacto de esta decisión sobre la experiencia de escucha o los costos operativos, la medida sugiere una diferenciación cada vez más clara entre este tipo de contenido y la música creada por humanos.
Para una plataforma de streaming, estas decisiones tienen implicaciones relevantes. Los algoritmos de descubrimiento pueden amplificar masivamente cualquier catálogo si no existen filtros, y el almacenamiento de archivos en alta resolución implica recursos de infraestructura. En ese contexto, clasificar y limitar cierto contenido también es una decisión de negocio.
Al mismo tiempo, estas acciones abren preguntas más amplias sobre criterios, transparencia y gobernanza digital. Si la IA puede producir música difícil de distinguir de la creada por personas, entonces la capacidad de detección y etiquetado se vuelve una pieza crítica para la confianza del ecosistema.
Un público que no distingue fácilmente entre humano e IA
La empresa ya había advertido sobre esa dificultad en noviembre pasado, cuando realizó una encuesta que concluyó que el 97% de los participantes no pudo distinguir entre música totalmente generada por IA y música hecha por humanos. Ese dato apunta a una asimetría clara entre la capacidad de producción tecnológica y la percepción del oyente promedio.
La misma encuesta encontró que el 52% de los encuestados consideró que las canciones 100% generadas por IA no deberían incluirse junto a las canciones hechas por humanos en las listas principales. Además, el 80% dijo que la música completamente generada por IA debería estar claramente etiquetada para los oyentes.
Estas respuestas reflejan una demanda social por mayor claridad, incluso cuando el usuario no siempre logra identificar por sí mismo el origen del contenido. Para las plataformas, esto convierte el etiquetado en algo más que una decisión editorial. Pasa a ser también una práctica de información al consumidor.
La discusión recuerda otros debates tecnológicos recientes, donde la automatización avanzó más rápido que las reglas de divulgación. En música, la diferencia es que el efecto se percibe a escala masiva y cotidiana, dado que millones de usuarios consumen recomendaciones automáticas sin revisar el proceso de producción detrás de cada canción.
Una industria sin consenso total
El movimiento de Deezer contrasta con las respuestas aún dispares del resto del sector. En febrero, el servicio francés Qobuz anunció planes para etiquetar contenido generado por IA en su plataforma, una señal de que otras compañías empiezan a reconocer la necesidad de ofrecer más contexto a los usuarios.
Mientras tanto, otros grandes servicios de streaming, como Spotify y Apple Music, han seguido enfoques distintos. Según el reporte citado, esas plataformas suelen combinar filtros para identificar música de IA de baja calidad con otros mecanismos de transparencia que delegan parte de la responsabilidad en los distribuidores.
Esa falta de un criterio uniforme sugiere que la industria todavía está en fase de ajuste. No existe aún un estándar ampliamente adoptado sobre qué debe etiquetarse, cómo debe mostrarse esa información, ni qué consecuencias comerciales debe enfrentar una pista generada completamente por inteligencia artificial.
Lo que sí parece claro es que el volumen seguirá creciendo. Si la barrera de entrada para producir miles de canciones baja cada vez más, las plataformas tendrán que decidir no solo cómo detectar ese material, sino también qué lugar darle dentro de sus sistemas de promoción, archivo y monetización.
El caso de Deezer ofrece una señal temprana de hacia dónde podría moverse el mercado. Con casi la mitad de las nuevas subidas ya vinculadas a IA, el reto dejó de ser hipotético. Ahora se trata de administrar una sobreoferta de contenido sintético sin desordenar la economía de los creadores ni confundir a las audiencias.
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