Por Canuto  

La misión BepiColombo, lanzada en 2018, se prepara para separar su módulo de transferencia de los dos orbitadores científicos y comenzar la compleja fase de llegada a Mercurio, donde estudiará la superficie, la composición y la magnetosfera del planeta.
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  • El módulo de transferencia de la ESA y JAXA se separará de los orbitadores el 3 de septiembre, con transmisión en vivo.
  • La captura gravitacional de Mercurio está prevista para el 21 de noviembre, mientras que la liberación de Mio ocurriría en diciembre.
  • La fase científica comenzaría en abril de 2027, con investigaciones sobre la mineralogía, el interior y el campo magnético del planeta.

 


La misión BepiColombo está a punto de entrar en la etapa más esperada de su viaje hacia Mercurio, el planeta más cercano al Sol. Lanzada en octubre de 2018, la nave ha seguido una ruta larga, sinuosa y sumamente indirecta para alcanzar un destino cuya proximidad al Sol dificulta las maniobras orbitales. Ahora, sus dos orbitadores científicos se preparan para separarse del módulo de transferencia que les proporcionó energía y propulsión durante el trayecto.

El hito está programado para el jueves 3 de septiembre, alrededor de las 8:00 a. m. EDT, equivalentes a las 12:00 p. m. GMT, según la información difundida sobre la misión. La Agencia Espacial Europea, ESA, tiene previsto ofrecer la actividad en vivo desde las 7:45 a. m. EDT, o 11:45 a. m. GMT, para que el público pueda observar el comienzo de esta fase decisiva, detalla Space.

Una llegada construida durante años

BepiColombo no está formada por una única plataforma científica, sino por dos orbitadores que trabajarán de manera complementaria alrededor de Mercurio. El Orbitador Planetario de Mercurio, conocido como MPO, pertenece a la ESA, mientras que el Orbitador Magnetosférico de Mercurio, llamado MMO o Mio, es operado por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, JAXA.

Ambas naves han viajado unidas a un módulo de transferencia que suministra energía y permite ejecutar la compleja navegación interplanetaria. La separación prevista para el 3 de septiembre corresponde al módulo de transferencia, que dejará de acompañar a los orbitadores. Esto no representa todavía la entrada inmediata en las órbitas científicas, porque la misión deberá completar varias maniobras y comprobaciones antes de que cada orbitador pueda operar de forma independiente.

La ruta hacia Mercurio ha sido extensa precisamente porque llegar al planeta exige controlar la velocidad de la nave frente a la intensa influencia gravitacional del Sol. BepiColombo fue lanzada en octubre de 2018 y, desde entonces, siguió una trayectoria indirecta que permitió preparar su llegada sin convertir el encuentro con Mercurio en una maniobra única y abrupta.

El nombre de la misión honra al matemático e ingeniero italiano Giuseppe “Bepi” Colombo, cuya contribución da identidad a un proyecto concebido para ampliar el conocimiento sobre el planeta menos explorado del sistema solar interior. La separación de septiembre será, por tanto, el primer paso visible de una fase de llegada que se extenderá durante varios meses antes del inicio de las operaciones científicas.

Separación, señales y captura gravitacional

La ESA interrumpirá su transmisión aproximadamente a las 8:30 a. m. EDT, o 12:30 p. m. GMT, y la reanudará una hora después para cubrir la adquisición de señales de los orbitadores una vez separado el módulo de transferencia. Los equipos de la misión esperan establecer esos enlaces de comunicación no antes de las 9:53 a. m. EDT, equivalentes a las 1:53 p. m. GMT.

El seguimiento en vivo incluirá la actividad de separación, la recepción de las primeras señales y algunas comprobaciones del estado de las naves. La cobertura está programada para finalizar entre las 10:15 y las 10:45 a. m. EDT, o entre las 2:15 y las 2:45 p. m. GMT, siempre que el desarrollo de las operaciones se mantenga dentro de lo previsto.

Después de la separación del módulo de transferencia, los orbitadores todavía permanecerán unidos durante parte de la fase de llegada y no serán capturados por la gravedad de Mercurio hasta el 21 de noviembre. Esa fecha marca otro punto crítico del calendario, pues la nave deberá alcanzar las condiciones orbitales necesarias para que el planeta pueda retenerla y comience el despliegue de sus objetivos científicos.

La secuencia posterior contempla que el MPO libere a Mio el 9 o el 10 de diciembre, una vez que ambos orbitadores se encuentren en la configuración adecuada. La nave japonesa entraría en una órbita altamente elíptica, con una aproximación de hasta 590 kilómetros de Mercurio y una distancia máxima de 11.640 kilómetros, antes de que el MPO avance hacia su propia trayectoria.

Dos órbitas para estudiar un planeta extremo

La órbita final de Mio permitirá examinar la magnetosfera de Mercurio desde una trayectoria elíptica cuyos extremos se sitúan a 590 y 11.640 kilómetros del planeta. Esta geometría ofrecerá observaciones desde diferentes distancias y ayudará a estudiar el entorno magnético de un mundo sometido a la intensa radiación y al viento solar próximo al Sol.

Una semana después de la liberación de Mio, el MPO comenzará a desplazarse hacia su órbita científica designada. La llegada del orbitador europeo a esa configuración está prevista para el 10 de marzo de 2027, con una elipse cuyos extremos de altitud serán de 480 y 1.500 kilómetros sobre la superficie de Mercurio.

La diferencia entre ambas órbitas responde a los objetivos complementarios de los instrumentos que transportan las naves. Mientras el MPO cartografiará Mercurio y analizará sus características superficiales, Mio concentrará su trabajo en la magnetosfera, de modo que los datos combinados permitan observar el planeta y su entorno como un sistema relacionado.

La fase científica de BepiColombo comenzará el 6 de abril de 2027 y se desarrollará durante al menos un año terrestre. La ESA señaló que la misión elaborará un mapa completo de Mercurio en diferentes longitudes de onda, además de cartografiar su mineralogía y composición elemental, investigar si su interior permanece fundido y estudiar la extensión y el origen de su campo magnético.

Qué puede revelar BepiColombo

Mercurio continúa siendo un objetivo científico difícil porque se encuentra en la región más interna del sistema solar y recibe una influencia solar mucho más intensa que la Tierra. Esa ubicación condiciona la navegación de las naves y, al mismo tiempo, convierte al planeta en un laboratorio para estudiar cómo se forman y evolucionan los cuerpos rocosos cercanos a una estrella.

El cartografiado en varias longitudes de onda permitirá comparar señales y materiales que no pueden distinguirse mediante una sola técnica de observación. Al combinar esos registros con el análisis de la composición elemental, el MPO buscará construir una visión más completa de la superficie mercuriana y de los procesos que modificaron el planeta a lo largo del tiempo.

La investigación del interior también ocupa un lugar central en el programa, ya que los equipos quieren determinar si el núcleo o las regiones internas de Mercurio continúan fundidos. La respuesta ayudaría a interpretar la estructura del planeta y a relacionarla con la existencia de un campo magnético que, según la misión, será examinado junto con su extensión y posible origen.

El estudio conjunto de la superficie y la magnetosfera representa una de las principales fortalezas de BepiColombo, porque une mediciones de dos orbitadores diseñados para preguntas distintas. Si las maniobras previstas se completan con éxito, Europa y Japón dispondrán de una plataforma científica coordinada para investigar durante al menos un año terrestre al planeta menos explorado del sistema solar interior.

La separación del módulo de transferencia el 3 de septiembre será apenas el comienzo de una cadena de operaciones que incluye la adquisición de señales, la captura gravitacional, la liberación de Mio y el posicionamiento final del MPO. El interés de la misión no se limita a llegar a Mercurio: su verdadero desafío será transformar ese recorrido de casi ocho años en datos capaces de explicar la composición, la estructura y el entorno magnético del planeta.


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