Arabia Saudita informó que restableció la capacidad total de bombeo en su oleoducto Este-Oeste hasta unos 7 millones de barriles por día, pocos días después de evaluar los daños sufridos por ataques contra su sector energético durante el conflicto con Irán.
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- El ministerio saudí aseguró que el oleoducto Este-Oeste volvió a operar a unos 7 millones de barriles por día.
- Los ataques redujeron previamente la capacidad de producción petrolera del reino en cerca de 600.000 barriles diarios.
- La recuperación cobra relevancia porque esta tubería ha sido la única ruta de exportación de crudo saudí tras el cierre del estrecho de Ormuz.
🚨 Arabia Saudita restablece oleoducto Este-Oeste a 7 millones de bpd 🚨
La capacidad de bombeo fue dañada por ataques en el conflicto con Irán.
Esto representa un alivio clave para el suministro de crudo global.
La tubería es la única ruta de exportación tras el cierre del… pic.twitter.com/1pk8JF4EJv
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) April 12, 2026
Arabia Saudita anunció el restablecimiento de la capacidad total de bombeo de petróleo a través del oleoducto Este-Oeste, que volvió a operar a aproximadamente 7 millones de barriles por día. La medida llega días después de que el reino ofreciera una evaluación de los daños sufridos por su sector energético tras ataques ocurridos durante el conflicto con Irán.
El anuncio tiene peso regional y global. En medio del cierre del estrecho de Ormuz, el oleoducto Este-Oeste ha sido la única ruta de exportación de crudo saudí, por lo que su recuperación refuerza la continuidad del suministro hacia los mercados internacionales.
De acuerdo con Reuters, el ministerio saudí indicó el domingo 12 de abril que las instalaciones energéticas y el propio oleoducto afectados por los ataques ya se recuperaron y restablecieron su capacidad operativa. Arabia Saudita no detalló quién lanzó los ataques, aunque el reino ha interceptado numerosos misiles y drones iraníes durante las últimas semanas.
La restauración de esta infraestructura también sugiere una capacidad de respuesta rápida por parte del sector energético saudí. En un entorno donde cualquier interrupción logística puede alterar los precios del petróleo, el regreso del sistema a plena operación reduce parte de la incertidumbre inmediata sobre el flujo de crudo.
Daños previos y recuperación del sistema energético
El jueves anterior, Arabia Saudita había informado que los ataques recortaron su capacidad de producción de petróleo en alrededor de 600.000 barriles por día. Además, el flujo en el oleoducto Este-Oeste se había reducido en unos 700.000 barriles diarios.
Ese ajuste no solo golpeó a la infraestructura de transporte. También interrumpió operaciones en sitios clave de petróleo, gas, refinación, petroquímica y electricidad en Riad, la Provincia Oriental y la Ciudad Industrial de Yanbu. La amplitud de las afectaciones mostró que el impacto fue mayor que un incidente aislado sobre una sola instalación.
En este contexto, la recuperación del oleoducto cobra especial importancia porque devuelve al sistema saudí una vía crítica de salida para el crudo. Cuando una economía energética depende de corredores seguros y operativos, cada nodo restablecido reduce la presión sobre el conjunto de la cadena de suministro.
Reuters reportó el miércoles que Irán atacó el oleoducto apenas unas horas después de que se acordara el alto el fuego. Esa secuencia elevó las preocupaciones sobre la fragilidad de la tregua y sobre la exposición de la infraestructura energética de la región a nuevos episodios de violencia.
Manifa y Khurais, claves en la normalización
El ministerio saudí afirmó que recuperó los volúmenes afectados del yacimiento petrolero de Manifa. Allí, la producción se había reducido previamente en alrededor de 300.000 barriles por día, lo que representó la mitad del recorte total informado días antes.
La normalización en Manifa ayuda a explicar parte del retorno del sistema a niveles más estables. En grandes complejos petroleros, la recuperación de un solo campo puede traducirse en un alivio inmediato para los balances de producción y exportación, especialmente cuando las rutas disponibles son limitadas.
Sin embargo, el trabajo aún no ha terminado por completo. El ministerio precisó que continuaban las labores para restablecer la producción total en la instalación de Khurais, donde los ataques redujeron la capacidad saudí en otros 300.000 barriles diarios.
Eso significa que, aunque el oleoducto ya volvió a su capacidad total de bombeo, parte de la recuperación productiva seguía en marcha al momento del anuncio. La diferencia es relevante porque separa la capacidad de transporte de la capacidad efectiva de extraer y procesar crudo en todos los complejos dañados.
Por qué importa para los mercados globales
La importancia del oleoducto Este-Oeste va más allá de Arabia Saudita. En condiciones normales, el estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta para el comercio energético. Si ese corredor queda bloqueado o restringido, las alternativas terrestres y los desvíos internos ganan valor estratégico de inmediato.
En este caso, la tubería saudí se convirtió en la única ruta de exportación de crudo del reino en medio del cierre de Ormuz. Por eso, cualquier daño sobre ese conducto amplifica el riesgo de disrupciones para refinerías, traders y países importadores que dependen de un flujo constante de barriles.
El ministerio señaló que la rápida recuperación fortalecerá la “fiabilidad y continuidad de los suministros a los mercados locales y globales”. La frase resume el mensaje central de Riad: el reino busca proyectar resiliencia operativa en un momento de fuerte tensión geopolítica.
Ese tipo de comunicación suele ser observado de cerca por inversionistas y participantes del mercado energético. Cuando un gran productor asegura que restableció infraestructura crítica, la señal apunta a contener temores sobre escasez inmediata, retrasos en embarques o presiones adicionales sobre los precios internacionales del crudo.
Un conflicto con impacto más amplio
Los ataques no afectaron únicamente a un oleoducto. Según la evaluación saudí, también se vieron alteradas operaciones en activos vinculados al petróleo, al gas, a la refinación, a la petroquímica y a la electricidad. Esa amplitud ayuda a dimensionar el nivel de exposición de la infraestructura energética regional durante episodios militares o de tensión prolongada.
Arabia Saudita evitó identificar de forma explícita al autor de los ataques en su comunicado más reciente. Aun así, el contexto está marcado por semanas de interceptaciones de misiles y drones iraníes por parte del reino, un telón de fondo que ha elevado las preocupaciones sobre la seguridad física de instalaciones energéticas clave.
La recuperación del oleoducto y de parte de la producción no elimina esos riesgos. Más bien muestra la capacidad saudí para responder con rapidez tras un episodio de daño. También subraya la vulnerabilidad de una región donde la energía, la geopolítica y el comercio internacional permanecen estrechamente conectados.
Por ahora, el dato más concreto es que el oleoducto Este-Oeste volvió a bombear unos 7 millones de barriles por día. En un entorno volátil, esa cifra representa una señal de estabilización para el mercado, aun cuando el proceso de recuperación total en activos como Khurais todavía seguía en desarrollo.
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