Por Canuto  

Arabia Saudita anunció que busca elevar de 7 a 10 millones de barriles diarios la capacidad de su oleoducto Este-Oeste, una ruta clave para mantener sus exportaciones cuando el estrecho de Ormuz enfrenta interrupciones. La ampliación, prevista para los próximos dos o tres años, se plantea en un entorno de ataques y amenazas que también expone los riesgos de la salida hacia el mar Rojo.
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  • El ministro de Energía saudita dijo que el oleoducto Este-Oeste podría alcanzar una capacidad de 10 millones de barriles diarios en dos o tres años.
  • Los flujos llegaron a 5,8 millones de barriles diarios el 6 de octubre de 2026, por debajo del máximo actual de 7 millones.
  • La ruta hacia Yanbu permite evitar Ormuz, pero los hutíes amenazaron con detener los envíos sauditas por Bab el-Mandeb.


Arabia Saudita planea llevar su oleoducto a 10 millones de barriles diarios

Una alternativa para mantener el crudo en movimiento

Arabia Saudita proyecta ampliar el oleoducto Este-Oeste para que pueda transportar hasta 10 millones de barriles de petróleo por día dentro de dos o tres años. El ministro de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, presentó el objetivo en el Congreso de Energía de la WPC, en Riad, mientras el reino busca sostener el movimiento de su crudo ante las interrupciones y el cierre del estrecho de Ormuz reportados en 2026.

La infraestructura, conocida también como Petroline, conecta el este del país con Yanbu, un puerto saudita en la costa del mar Rojo. Según la información publicada por OilPrice.com, el oleoducto tiene una extensión de 740 millas y una capacidad máxima actual de 7 millones de barriles diarios, por lo que el plan añadiría 3 millones de barriles a su capacidad de transporte.

La ruta adquirió relevancia estratégica cuando Arabia Saudita comenzó a redirigir parte de sus exportaciones para no depender exclusivamente del paso por Ormuz. El reino utilizó el oleoducto para enviar alrededor de 4 millones de barriles diarios hacia Yanbu, según el reporte de Zawya citado en la información original, una cifra que muestra el papel que ya cumple la conexión en la logística petrolera saudita.

La ampliación anunciada no significa que esa capacidad adicional esté disponible de inmediato ni que los flujos actuales ya alcancen el máximo de la línea. El ministro habló de un horizonte de dos o tres años, mientras los datos que presentó sobre el transporte reciente todavía reflejan una recuperación incompleta tras interrupciones en el oleoducto.

Los flujos se recuperan tras los ataques atribuidos a milicias iraquíes

Arabia Saudita cerró el oleoducto el 11 de septiembre de 2026, después de ataques con drones provenientes de Irak que el reino atribuyó a milicias iraquíes. El cierre temporal se produjo en medio de una escalada regional, de acuerdo con reportes sobre los ataques.

El ministro Abdulaziz bin Salman dijo que los flujos habían vuelto a 5,8 millones de barriles diarios para el 6 de octubre de 2026. Ese nivel seguía 1,2 millones de barriles diarios por debajo de la capacidad máxima actual de 7 millones, de acuerdo con las cifras comunicadas durante el encuentro de la WPC.

La diferencia entre el volumen recuperado y el máximo operativo ayuda a entender por qué el anuncio de una expansión futura no resuelve por sí solo las limitaciones del presente. El oleoducto debe mantener su funcionamiento y recuperarse de incidentes, además de contar con capacidad adicional para redirigir más crudo si las rutas marítimas habituales enfrentan nuevos obstáculos.

El reporte también indicó que Petroline había alcanzado anteriormente un récord de 7 millones de barriles diarios. Esa marca corresponde al máximo actual citado para la línea y no a la meta de 10 millones, que el gobierno saudita plantea alcanzar después de ampliar la infraestructura durante los próximos dos o tres años.

El paso alternativo también tiene puntos vulnerables

Enviar crudo desde Yanbu permite evitar el estrecho de Ormuz, pero no elimina todos los riesgos asociados con el transporte marítimo. La salida del mar Rojo hacia los mercados asiáticos pasa por Bab el-Mandeb, un estrecho que los hutíes de Yemen amenazaron con bloquear para los envíos sauditas en julio, según la información de origen.

La advertencia pone de relieve que una ruta alternativa puede reducir la exposición a una interrupción concreta sin garantizar que toda la cadena de exportación quede a salvo. Petroline transporta petróleo hasta la costa del mar Rojo, pero los cargamentos que continúan hacia Asia todavía dependen de un paso marítimo que también aparece en el centro de las tensiones regionales.

En el Congreso de Energía de la WPC, el príncipe Abdulaziz defendió una noción de resiliencia que no se limita a mantener la infraestructura operativa en condiciones normales. Dijo que también debe medirse por la capacidad de mantener, reparar, redirigir, sustituir y recuperarse, y destacó especialmente la posibilidad de seguir entregando energía bajo presión.

La declaración presenta la expansión del oleoducto como parte de un esfuerzo más amplio por sostener las exportaciones frente a interrupciones, no como una garantía de que estas desaparecerán. El propio caso de Bab el-Mandeb muestra que el desvío hacia Yanbu puede conservar valor estratégico y, al mismo tiempo, dejar al descubierto otros puntos de vulnerabilidad.

Aramco estudia rutas y almacenamiento adicionales

Amin Nasser, director ejecutivo de Saudi Aramco, dijo en el mismo evento que la empresa estudia rutas adicionales para exportar crudo y trabaja en ampliar el almacenamiento en el extranjero. Sus comentarios apuntan a medidas complementarias a la ampliación de Petroline, con el objetivo de disponer de más opciones para mover o conservar petróleo ante posibles alteraciones.

Nasser agregó que Aramco también se concentra en mitigar riesgos y limitar daños, para lo cual utiliza tecnologías avanzadas de inspección de instalaciones y busca acelerar su restauración. La declaración vincula la continuidad del suministro con la capacidad de detectar problemas y recuperar activos, además de la infraestructura física que permite transportar el crudo.

Por ahora, la meta concreta comunicada por el ministro es elevar la capacidad del oleoducto Este-Oeste de 7 a 10 millones de barriles diarios en dos o tres años. La información disponible no detalla el calendario de obras, el costo de la expansión ni cuándo comenzarían las etapas de construcción, por lo que esos aspectos no pueden darse por definidos.

La apuesta saudita combina más capacidad terrestre con la búsqueda de rutas y almacenamiento adicionales, mientras persisten riesgos en Ormuz y Bab el-Mandeb. El desafío será convertir el plan de ampliación en una vía operativa más robusta y asegurar que los cargamentos puedan continuar desde Yanbu hasta sus destinos sin que una nueva interrupción desplace el cuello de botella a otro tramo de la ruta.


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